martes, diciembre 08, 2009

Manuscrito ms408....


El manuscrito Voynich es un misterioso libro ilustrado, de contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible, el denominado voynichés.

A lo largo de su existencia constatada, el manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales y aficionados, incluyendo destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifrados de la Segunda Guerra Mundial. Ninguno consiguió descifrar una sola palabra. Esta sucesión de fracasos ha convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía histórica, pero a la vez ha alimentado la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño, una secuencia de símbolos al azar sin sentido alguno.

Sin embargo, el que cumpla la ley de Zipf, que viene a decir que en todas las lenguas conocidas la longitud de las palabras es inversamente proporcional a su frecuencia de aparición (cuantas más veces aparece una palabra en un idioma, más corta es), hace pensar que se trata no sólo de un texto redactado en un lenguaje concreto, sino también que este lenguaje está basado en alguna lengua natural, ya que lenguajes artificiales como los élficos de Tolkien o el Klingon de Star Trek no cumplen esta regla. Esto es debido a que la explicación a esta ley se basa en la economía lingüística: las palabras que más utilizamos son más cortas y así requieren menos energía, por ello es el uso de una lengua el que acaba por imponer esta ley. Es prácticamente imposible que el autor del manuscrito Voynich conociera la ley de Zipf, enunciada muchos siglos después, y por tanto que la aplicase a una lengua inventada por él.

El nombre del manuscrito se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Actualmente está catalogado como el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.

Descripción

El libro tiene alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de las mismas (la cual es aparentemente posterior al texto, quizá del siglo XVI), lo que sugiere que varias páginas se habían extraviado ya antes de su compra por Voynich. Para evitar extravíos posteriores el padre Petersen lo fotocopió en 1931, repartiendo dichas copias entre varios investigadores interesados en su estudio e intento de traducción. Se utilizó pluma de ave para escribir el texto y dibujar las figuras con pintura de colores; según se puede apreciar, el texto es posterior a las figuras, ya que en numerosas ocasiones el texto aparece tocando el borde de las imágenes, algo que no ocurriría si éstas hubiesen sido añadidas posteriormente.

Ilustraciones

Las ilustraciones del manuscrito no aclaran los contenidos del texto pero denotan que el libro consta de seis "secciones", con diferente materia y estilo. Exceptuando la última sección, que contiene únicamente texto, casi la totalidad de las páginas contienen al menos una ilustración. Las secciones y sus nombres convencionales son:

  • Herbario: cada página muestra una planta (en ocasiones dos) y algunos párrafos de texto, un formato típico de herbarios europeos de la época. Algunas partes de estas ilustraciones son copias en mayor escala y detalle de bocetos vistos en la sección farmacéutica (debajo).
  • Astronómica: Contiene diagramas circulares, algunos de ellos con soles, lunas y estrellas, lo que sugiere que trata de astronomía o astrología. Una serie de 12 diagramas muestra símbolos convencionales para constelaciones zodiacales (dos peces para Piscis, un toro para Tauro, un soldado con un arco para Sagitario, etc.). Cada símbolo está rodeado por exactamente 30 figuras de mujeres en miniatura, la mayoría de ellas desnudas, cada una sosteniendo una estrella. Las dos últimas páginas de esta sección (Acuario y Capricornio) se extraviaron, mientras que Aries y Tauro están separados en cuatro diagramas con 15 estrellas cada uno. Algunos de estos diagramas se encuentran en páginas desplegables.
  • Biológica: Un texto denso y continuo con figuras de pequeñas mujeres desnudas tomando baños en balnearios públicos o tinas interconectadas por una elaborada red de tuberías, algunas de ellas claramente en forma de órganos del cuerpo. Algunas de las mujeres llevan coronas.
  • Cosmológica: Más diagramas circulares, pero de naturaleza desconocida. Esta sección también posee páginas desplegables, una de ellas de seis páginas de largo, que contiene una especie de mapa o diagrama con seis "islas" conectadas por calzadas, castillos y posiblemente un volcán.
  • Farmacéutica: Varios dibujos con leyendas de partes de plantas aisladas (raíces, hojas, etc.); objetos similares a jarras farmacéuticas (albarelos) a lo largo de los márgenes y algunos párrafos de texto.
  • Recetas: Muchos párrafos cortos, cada uno marcado con una "viñeta" en forma de flor (o estrella) que hacen pensar en una serie de órdenes, pasos o instrucciones para elaborar algo (presumiblemente un producto químico o alquímico).

El texto

La sección "biológica" del texto contiene texto apretado e ilustraciones de mujeres bañándose desnudas

El texto (llamado voynichés) fue claramente escrito de izquierda a derecha, con un margen derecho desigual. Las secciones más largas se encuentran partidas en párrafos, a menudo con "viñetas" en el margen izquierdo. No hay evidencia de signos de puntuación.

El texto es fluido, como si el escriba entendiera lo que estaba escribiendo mientras lo hacía; el manuscrito no da la impresión de que cada carácter haya tenido que ser calculado antes de ser escrito en la página.

El texto consiste de más de 170.000 glifos, normalmente separados unos de otros por pequeños espacios. La mayoría de los glifos están escritos con uno o dos trazos simples. Considerando que existen disputas sobre si ciertos glifos son distintos o no, se calcula que el alfabeto entero consta de entre 20 y 30 glifos totales para casi todo el texto, con raras excepciones de algunas docenas de caracteres "extraños", encontrados una o dos veces en todo el texto.

Los espacios más anchos dividen el texto en alrededor de 35.000 "palabras" de longitud variada. Estas parecen seguir una cierta fonética o reglas ortográficas de cierto tipo; por ejemplo, algunos caracteres deben aparecer en cada palabra (como las vocales en el castellano), algunos caracteres nunca siguen a otros, algunos pueden ser dobles pero otros no.

El análisis estadístico del texto reveló patrones similares a los de lenguas naturales. Por ejemplo, la frecuencia de palabras sigue la Ley de Zipf y la entropía (alrededor de 10 bits por palabra) es similar a aquella de textos en latín. Algunas palabras aparecen exclusivamente en ciertas secciones, o sólo en algunas páginas; otras son frecuentes en todo el manuscrito. Existen muy pocas repeticiones entre las miles de "leyendas" adjuntas a las ilustraciones. En la sección herbario, la primera palabra de cada página aparece solamente en esa página, pudiendo representar el nombre de la planta.

Por otro lado, el "idioma" del manuscrito Voynich, el voynichés, es distinto de los idiomas europeos en varios aspectos. En particular no existen palabras con más de 10 "letras". Además, la distribución de letras dentro de una palabra es algo peculiar: algunos caracteres aparecen solamente al principio de una palabra, otros solamente al final y algunos siempre en el medio.

El texto parece ser más repetitivo que los típicos idiomas europeos; existen secuencias en las cuales la misma palabra común aparece hasta tres veces consecutivas.

Historia

Resumen

Se atribuye a los primeros propietarios reales del manuscrito la creencia de su autoría por parte de Roger Bacon (1214-1294). El manuscrito presenta notables parecidos con una obra del autor inglés Anthony Ascham, "A Little Herbal" (Un pequeño herbario), publicada en 1550.

Los primeros propietarios teóricos del manuscrito habrían sido Rodolfo II de Bohemia (1552-1612) (nieto de Carlos I de España) y Jacobus Horcicky de Tepenecz (que lo habría poseído entre 1612 y 1622), quien a su vez se lo habría pasado a Georgius Barschius (quien en teoría lo habría tenido entre 1622-1665). De este último personaje no se tienen noticias más que por unas cartas posiblemente escritas por Johannes Marcus Marci (poseedor del libro en 1665), dirigidas a Athanasius Kircher. Quizá emulando al orientalista Andreas Mueller, que había conseguido estafar a Kircher con un texto fraudulento, y con la colaboración de Raphael Missowsky, habría escrito el manuscrito y creado toda la representación anterior.

Permanecería en manos de Athanasius Kircher desde 1665 hasta 1680, sin que pudiera descifrarlo, pasando a la biblioteca del Collegio Romano (actualmente la Universidad Pontificia Gregoriana) hasta 1912, momento en el que lo compraría Wilfrid M. Voynich (entre 1912 y 1930) para pasar posteriormente a su viuda, Ethel Boole Voynich (entre 1930 y 1961), a Hans Peter Kraus (entre 1961 y 1969), el cual lo cedió a la Universidad de Yale.

Extendida

Dado que el alfabeto del manuscrito Voynich no se asemeja a ningún tipo de escritura conocida, y que el texto continúa sin ser descifrado, la única evidencia práctica de la edad y origen del libro son sus ilustraciones. En especial los atuendos y peinados de las figuras humanas y algunos castillos vistos en los diagramas. Todo es característicamente europeo y, basándose en esta evidencia, la mayoría de los expertos fechan el libro entre los años 1450 y 1520. Esta estimación es apoyada por otras pistas secundarias.

El primer dueño confirmado del manuscrito fue un cierto Georgius Barschius, un oscuro alquimista que vivió en Praga a comienzos del siglo XVII. Aparentemente Barschius se encontraba tan confundido con respecto al libro como nos encontramos en la actualidad. Tras enterarse de que Athanasius Kircher, un erudito jesuita del Collegio Romano, había publicado un diccionario de copto (etíope) y "descifrado" los jeroglíficos egipcios, envió una muestra del manuscrito Voynich a Kircher en dos ocasiones, pidiéndole pistas. Su carta a Kircher en 1639, recientemente hallada por René Zandbergen, es la mención más antigua del manuscrito hallada hasta la fecha.

Se desconoce si Kircher respondió al pedido, pero aparentemente se encontraba lo suficientemente interesado como para intentar adquirir el libro, que Barschius rehusó vender. Tras la muerte de Barschius el manuscrito pasó a manos de su amigo Johannes Marcus Marci, en aquel entonces rector de la Universidad Carolina de Praga, quien rápidamente envió el libro a Kircher, su amigo corresponsal. La carta de Marci (1665) se encuentra aún adjunta al manuscrito. En esta carta le ofrece el manuscrito para su descifrado y menciona que fue adquirido por el emperador Rodolfo II de Bohemia (1552-1612) por 600 ducados de oro. La carta menciona luego que en la corte de Rodolfo II se creía que el autor del manuscrito era Roger Bacon (el fraile franciscano que vivió entre 1214 y 1294).

No se encuentran menciones del libro en los dos siglos siguientes, aunque muy probablemente fuera conservado, junto con la correspondencia de Kircher, en la biblioteca del Collegio Romano (actualmente la Universidad Pontificia Gregoriana). Allí permaneció probablemente hasta que las tropas de Víctor Manuel II de Italia conquistaron la ciudad en 1870, anexionando los Estados Pontificios al nuevo Estado italiano. El nuevo Gobierno italiano decidió confiscar muchas de las propiedades de la Iglesia, incluyendo la biblioteca del Collegio. De acuerdo con las investigaciones de Xavier Ceccaldi y otros, justo después de este acontecimiento muchos de los libros de la biblioteca de la universidad fueron transferidos precipitadamente a las bibliotecas personales de su facultad, donde quedaban a salvo de la confiscación. La correspondencia de Kircher, incluyendo el manuscrito, se encontraba entre estos libros.

Parece ser que alrededor del año 1912 el Collegio Romano se encontraba en una situación económica precaria y decidió vender, discretamente, algunas de sus propiedades. Así fue cómo Wilfrid Voynich adquirió 30 manuscritos, entre ellos el que nos ocupa. En 1961, tras fallecer Voynich, su viuda vendió el libro a otro marchante de libros antiguos, llamado H. P. Kraus. No pudiendo encontrar un comprador, Kraus donó el manuscrito a la Universidad de Yale en 1969.

Teorías acerca de la autoría

Se han propuesto muchos posibles autores del manuscrito Voynich. A continuación se citan sólo los más populares.

Roger Bacon

La carta, adjunta al manuscrito, de Marci a Kircher (1665), dice que, según su último amigo Raphael Mnishovsky, el Emperador Rodolfo II de Bohemia (1552-1612) habría comprado el libro por 600 ducados (unos miles de dólares en moneda contemporánea). Según la carta, Rodolfo (o tal vez Raphael) creían que el autor era el fraile y polígrafo franciscano Roger Bacon (1214-1294).

A pesar de que Marci dijo que "no opinaba" acerca de la anterior afirmación, Voynich la tomó bastante en serio e hizo todo lo posible por confirmarla. Su convicción influyó poderosamente en la mayoría de los intentos de desciframiento durante los 80 años siguientes. Sin embargo, los estudiosos que han visto el manuscrito y están familiarizados con la obra de Bacon han negado rotundamente tal posibilidad. También hay que advertir que Raphael murió en 1644, y la compra debió ocurrir antes de la abdicación de Rodolfo, en 1611 —al menos 55 años antes de la carta de Marci—.

John Dee

John Dee

La hipótesis de la autoría de Roger Bacon condujo a Voynich a concluir que la única persona que pudo vender el manuscrito a Rodolfo fue John Dee, un matemático y astrólogo de la Corte de Isabel I de Inglaterra, y conocido por ser propietario de una gran colección de manuscritos de Bacon. Dee y su scrier (ayudante "medium") Edward Kelley vivieron varios años en Bohemia, donde habían esperado ofrecer sus servicios al Emperador. Sin embargo, los minuciosos diarios de Dee no mencionan esta venta, lo que la hace bastante improbable. De todas formas, si el autor no fuera Bacon, la relación de Dee con el manuscrito simplemente desaparece. Por otra parte, el propio Dee lo podría haber escrito, y luego propagó el rumor de que era una obra original de Bacon, con la esperanza de venderlo posteriormente.

Edward Kelley

El compañero de Dee en Praga, Edward Kelly, o Kelley, era un extravagante alquimista, que presumía de poder transmutar el cobre en oro gracias a un polvo secreto que había extraído de la tumba de un obispo en Gales. Como scrier de Dee, también afirmaba ser capaz de invocar a los ángeles con una bola de cristal, y mantener largas conversaciones con ellos, que Dee anotaba escrupulosamente. Al lenguaje de los ángeles lo llamaba "enoquiano", derivado de Enoc, el padre de Matusalén; según el apócrifo "Libro de Enoc", Enoc fue llevado a visitar el Cielo en un carro tirado por ángeles, y luego escribió un libro acerca de lo que allí vio. Algunos han sugerido que, igual que Kelley inventó el "enoquiano" para engañar a Dee, podría haber creado el manuscrito Voynich para estafar al Emperador (quien además pagaba a Kelley por sus presuntos conocimientos alquímicos). Sin embargo, si Roger Bacon no es el autor del manuscrito, la relación de Kelley con el mismo es tan improbable como la de Dee.

Wilfrid Voynich

Se ha sospechado en muchas ocasiones que el propio Voynich elaboró el manuscrito. Como anticuario de libros, seguramente tenía los conocimientos y medios necesarios, y un "libro perdido" de Roger Bacon habría valido una fortuna. Sin embargo, el reciente descubrimiento de la carta de Baresh a Kircher, ha eliminado completamente esta posibilidad, salvo que Voynich hubiese "quitado" la carta del libro original que la contenía y hubiese falsificado un libro nuevo basándose en el contenido de dicha carta.

Jacobus Sinapius

Una reproducción fotostática de la primera página del manuscrito Voynich, hecha por Voynich en algún momento anterior a 1921, mostraba el rastro débil de unas palabras que habían sido borradas. Con la ayuda de algunos productos químicos, se pudo leer que el texto decía "Jacobj `a Tepenece": es decir, Jakub Horcicky de Tepenec, en latín Jacobus Sinapius, un especialista en hierbas medicinales, médico personal de Rodolfo II y encargado de sus jardines botánicos. Voynich, y muchos otros después, dedujeron de esta "firma" que Jacobus poseía el manuscrito Voynich antes que Baresh, y vio en ello una confirmación de la historia de Raphael. Otros han sugerido que el propio Jacobus pudo ser el autor.

Sin embargo, la caligrafía de las palabras difuminadas no coincide con la de la firma de Jacobus, que aparece en un documento recientemente localizado por Jan Hurich. Por ello es posible que la escritura de la primera página fuera añadida posteriormente por un dueño o librero, y sería sólo la hipótesis de esta persona acerca del autor del manuscrito. En los libros de historia de los jesuitas de los que disponía Kircher, Jacobus era el único alquimista o médico de la corte de Rodolfo que merece una entrada de una página completa mientras que, por ejemplo, apenas si mencionan a Tycho Brahe. Además los productos químicos aplicados por Voynich han deteriorado tanto el pergamino que actualmente apenas si se puede ver rastro de la escritura, así que también existe la sospecha de que la firma fuera falsificada por Voynich para contribuir al fortalecimiento de la hipótesis de la autoría de Roger Bacon.

Johannes Marcus Marci

Johannes Marcus Marci conoció a Kircher cuando encabezaba una delegación de la Universidad Carolina de Praga a Roma en 1638, y en los 27 años siguientes los dos eruditos intercambiaron correspondencia sobre una gran variedad de disciplinas científicas. La misión de Marci formaba parte de la lucha continua de la facción secularista de la Universidad para mantener su independencia respecto a los jesuitas, quienes dirigían el Colegio Clementinum de Praga, rival de la Universidad. A pesar de esos esfuerzos, las dos universidades se fusionaron en 1654 bajo control de los jesuitas. Por tanto, se ha especulado que la animosidad política contra los jesuitas llevó a Marci a "fabricar" la carta de Baresch, y más tarde el manuscrito Voynich, en un intento de desacreditar a su "estrella" Kircher.

La personalidad y conocimientos de Marci parecen adecuados para llevar a cabo esta tarea, y Kircher, un "Doctor Sabelotodo", era una presa fácil, pues se le recuerda más por sus errores espectaculares que por logros genuinos. Incluso la carta de Baresch guarda cierto parecido con un fraude que el orientalista Andreas Mueller hizo al propio Kircher: Mueller elaboró un manuscrito ininteligible y se lo envió a Kircher, con una nota adjunta que explicaba que procedía de Egipto. Pidió a Kircher una traducción, y se sabe que Kircher hizo una inmediatamente.

Merece la pena señalar que las únicas pruebas de la existencia de Georg Baresch son tres cartas enviadas a Kircher: una remitida por Baresch (1639) y dos por Marci (como un año después). También es curioso que la correspondencia entre Marci y Kircher acaba en 1665, precisamente con la carta adjunta al manuscrito Voynich. Sin embargo, el resentimiento secreto de Marci contra los jesuitas es pura conjetura: era un católico devoto, él mismo había estudiado para hacerse jesuita, y poco después de su muerte en 1667 le fue concedida la pertenencia honorífica a la Orden.

Raphael Missowsky

Raphael Missowsky, amigo de Marci al que se atribuye la historia de Bacon, era criptógrafo entre otras muchas cosas, y parece que inventó un cifrado presuntamente indescifrable. Esto ha llevado a la hipótesis de que elaboró el manuscrito Voynich como una demostración práctica de dicho cifrado, y convirtió al pobre Baresh en un involuntario conejillo de Indias. La hipótesis sigue con que después de que Kircher publicase su libro sobre el copto, Raphael pensó que engañar a éste sería un trofeo mucho más jugoso que engañar a Baresch, y convenció al alquimista para que pidiera ayuda al jesuita. Habría inventado la historia de Roger Bacon para motivar más a Barech. El hecho de que se abstuviera de dar su opinión en la carta adjunta al manuscrito Voynich puede significar que Marci sospechaba que era una mentira. Sin embargo, no hay pruebas definitivas de esta teoría.

Anthony Ascham

El doctor Leonell Strong, investigador del cáncer y criptógrafo aficionado, intentó descifrar el manuscrito Voynich. Strong dijo que la solución era "un peculiar sistema doble de progresiones aritméticas de un alfabeto múltiple". Strong defendía que el texto revelaba que el autor del manuscrito Voynich era el autor inglés del siglo XVI Anthony Ascham, cuya obra incluía A Little Herbal ("Un pequeño herbario"), publicado en 1550. Aunque el manuscrito Voynich contiene secciones parecidas al herbario, el principal argumento contra esta hipótesis es que se desconoce dónde habría obtenido este autor los conocimientos literarios y criptográficos necesarios.

Teorías acerca de su autoría y propósito

F34r, sección herbal.

La impresión general que proporcionan las páginas que nos han llegado del manuscrito sugieren que su propósito era servir como una farmacopea o desarrollar temas comunes en la medicina medieval o renacentista. Sin embargo, los detalles intrigantes de las ilustraciones han alimentado muchas teorías acerca del origen del libro, su contenido, y los fines para los que fue concebido.

Herbario

La primera sección del libro es casi seguro un herbario, pero han fracasado completamente todos los intentos para identificar las plantas, ya sea con especies existentes o con los dibujos estilizados de los herbarios contemporáneos. Algunos autores afirman que no corresponden a especies terrestres y que las ilustraciones, examinadas bajo el microscopio, lucen no como dibujos sino como células, muestras de tejido vegetal de la planta. Sólo se pueden identificar con alguna certidumbre un par de plantas, entre las que se incluyen el pensamiento silvestre y el helecho "culantrillo" o "cabello de Venus". Los dibujos del herbario que se asemejan a los bocetos "farmacológicos" parecen ser "copias en limpio" de éstos, salvo que se completaron las partes que faltaban con detalles inverosímiles. De hecho, muchas de las plantas parecen ser compuestas (jocosamente se les ha llamado "frankenplantas"): se juntan las raíces de una especie con las hojas de otra y las flores de una tercera; en ocasiones las raíces han sido adornadas con "ojos", zarpas o incluso garras: se desconoce qué significan estos adornos (salvo que fuesen claves o pistas visuales de algún tipo).

Girasoles

Brumbaugh cree que una ilustración representa un girasol del Nuevo Mundo, lo que ayudaría a fechar el manuscrito y abriría posibilidades intrigantes acerca de su origen. Sin embargo, la semejanza es escasa, sobre todo si se la compara con la especie silvestre original; y puesto que se desconoce la escala del dibujo, la planta podría representar un ejemplar de una amplia familia botánica, compuesta por muchas especies (margarita, camomila,...) y extendida por todo el mundo.

Ricinus communis

Otra de las posibles especies que se distinguiría en las hojas y en los frutos es la planta Ricinus communis.

Alquimia

Los recipientes y tubos de la sección "biológica" podrían indicar una relación con la alquimia, lo que sería relevante si el libro contuviera instrucciones para la preparación de compuestos médicos. Sin embargo los libros alquímicos del periodo comparten un lenguaje visual común, en el que se representan los procesos e ingredientes por medio de imágenes específicas (el águila, el sapo, un hombre en una tumba, una pareja en la cama, el sol, etc.) o símbolos textuales convencionales (un círculo con una cruz, etc.); no se identifica ninguno de ellos en el manuscrito.

Herbario alquímico

Sergio Toresella, experto en herbarios antiguos, señaló que el manuscrito Voynich podría ser un herbario alquímico, que de hecho no tiene nada que ver con la alquimia. Se trata de un herbario ficticio con dibujos inventados, con el que los curanderos cargaban para impresionar a sus clientes. Parece que existió una pequeña industria doméstica de tales libros en alguna parte de Italia Septentrional, justo en esa época. Sin embargo, esos libros eran muy diferentes del manuscrito Voynich en estilo y diseño, y siempre estaban escritos en lenguaje normal.

Herbario astrológico

Las consideraciones astrológicas siempre tuvieron un papel importante en la recolección de hierbas medicinales, sangrías y otros procedimientos médicos comunes en la época más probable de elaboración del manuscrito (ver, por ejemplo, los libros de Nicholas Culpeper). Sin embargo, aparte de los obvios signos zodiacales, y un diagrama que parece mostrar los planetas clásicos, nadie ha sido capaz de interpretar las ilustraciones dentro de las tradiciones astrológicas conocidas (sean europeas o de otros lugares).

Microscopios y telescopios

En estas tres páginas del manuscrito aparecen objetos que parecen astronómicos

Un dibujo circular en la sección "astronómica" (folio 68 vuelto, sección 3) representa un objeto de forma irregular con ocho brazos curvados y estrellas amarillas y azules en su interior; algunos lo han interpretado como el dibujo de una galaxia, que sólo se puede observar con un telescopio e incluso se ha insinuado que el propio Roger Bacon pudo fabricar uno con un espejo cóncavo: sin embargo incluso con los mayores telescopios actuales ninguna galaxia presenta ese aspecto salvo que se utilice la fotografía; la Galaxia de Andrómeda aparece bastante de canto y no de frente como la que se aprecia en el manuscrito.
El parecido es muy discutible: en una inspección ocular el centro de la "galaxia" se asemeja más bien a un estanque de agua mientras que los presuntos brazos son líneas espirales con texto, no con estrellas amarillas o azules.

Se han interpretado otros dibujos como células vistas a través del microscopio: ello implicaría un origen moderno del manuscrito (siglo XVII), más que medieval.

Energía nuclear

Jacques Bergier, en su obra Les livres maudits (editorial J' ai Lu, París, 1971), traducida al español como Los libros condenados (Plaza & Janés, 1973), propone una interesante y casi horripilante hipótesis: el autor del Manuscrito Voynich poseía conocimientos extraordinariamente avanzados y demasiado peligrosos para el mundo moderno, por ejemplo el secreto de las estrellas novas, por lo cual los ocultó para evitar nuestra propia autodestrucción.

No hay pruebas de tales conocimientos avanzadísimos en el manuscrito, salvo algunos diseños "astronómicos" (por ejemplo estrellas que parecen "explotar" en los folios 68 anverso y 69 reverso, aunque pueden representar cualquier otra cosa): de todos modos es altamente improbable que Voynich en 1912, por no mencionar al dúo mágico-alquimista Dee-Kelley (hacia 1585) o incluso el propio Roger Bacon supiese qué es la energía nuclear, cómo manipularla o liberarla de modo artificial.[1] [2] [3]

Autores múltiples

Prescott Currier, un criptógrafo de la Marina de los Estados Unidos, que trabajó con el manuscrito en los 70, observó que se podían separar las páginas de la sección "herbario" en dos conjuntos, las manos A y B, con propiedades estadísticas distintas y caligrafías diversas. Concluyó que el manuscrito Voynich era la obra de dos o más autores con diferentes dialectos y convenciones ortográficas. Sin embargo, estudios recientes han puesto en duda esta conclusión. Un experto en caligrafía que examinó el libro opinó que una sola mano había redactado el manuscrito entero. Además, cuando se examinan todas las secciones, se ve una transición más gradual, con el herbario A y el herbario B en los extremos opuestos. Así, las observaciones de Prescott podrían ser tan sólo la consecuencia de que las secciones del herbario hubieran sido escritas en dos épocas muy separadas en el tiempo; también cabe la posibilidad de que el manuscrito actual haya sido cosido a partir de secciones que, originalmente, tenían otra disposición.

Teorías acerca de la lengua

Se han avanzado muchas hipótesis acerca de la naturaleza de la lengua del manuscrito Voynich. Sigue una lista no exhaustiva:

Cifrado de letras

Según esta teoría, el manuscrito Voynich contiene texto, con significado en alguna lengua europea, que se hizo oscuro a propósito convirtiendo las letras mediante algún sistema de cifrado: un algoritmo que operaba sobre letras individuales.

Ha sido la hipótesis de trabajo en la mayoría de intentos de desciframiento durante el siglo XX, incluido un equipo de criptógrafos de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU.) dirigido por William F. Friedman, a principios de los años cincuenta. Primero agrupó el First Study Group (1944-1946) y luego el Second Study Group. Se descartaron los cifrados de sustitución simple, porque son muy fáciles de descifrar. Por eso los esfuerzos se han dirigido en general hacia los cifrados polialfabéticos, inventados por Leon Alberti hacia 1460. Este tipo incluye el popular cifrado de Vigenère, tal vez reforzado por el uso de símbolos vacíos o equivalentes, reordenación de letras, rupturas falsas de palabra, etc. Algunos autores suponen que se eliminaron las vocales antes del cifrado. Algunos han pretendido el éxito en el desciframiento siguiendo estos supuestos, pero ninguno ha sido ampliamente aceptado, principalmente porque los algoritmos de desciframiento propuestos dependen de tantas suposiciones por parte del lector que se podría obtener un texto con significado de cualquier serie aleatoria de símbolos.

El principal argumento para esta teoría es que el uso de un alfabeto extraño por un autor europeo no es muy explicable, salvo como un intento de ocultar información. Lo cierto es que Roger Bacon sabía de cifrados, y la fecha estimada para el manuscrito apenas coincide con el nacimiento de la criptografía como disciplina sistemática. Contra esta teoría está el argumento de que un cifrado polialfabético normalmente destruiría las características estadísticas "naturales", que se observan en el manuscrito, tales como la Ley de Zipf. Además, aunque los cifrados polialfabéticos fueron inventados hacia 1467, las variantes sólo se hicieron populares en el siglo XVI, un poco tarde para la fecha estimada del manuscrito.

Cifrado con libro de códigos

Según esta teoría, las "palabras" del manuscrito Voynich en realidad serían códigos para consultar en un diccionario o libro de códigos. La prueba principal de este aserto sería que la estructura interna y la distribución de longitud de esas palabras son similares a las de los números romanos - que en ese tiempo hubiera sido un código natural para elegir-. Sin embargo, los cifrados basados en un libro de códigos sólo son viables en textos cortos, pues son muy engorrosos para leer y escribir.

Cifrado visual

James Finn propuso en su libro Pandora's hope (La esperanza de Pandora, 2004) que el manuscrito Voynich es en realidad hebreo codificado visualmente. Una vez se han trascrito correctamente la letras, usando como guía el EVA (en inglés), se pueden leer muchas de las palabras del manuscrito en hebreo, y se repiten con diversas deformaciones para confundir al lector. Por ejemplo, la palabra AIN del manuscrito significa “ojo” en hebreo, y también aparece con formas distorsionadas como “AIIN” o “AIIIN” para hacerlas parecer como palabras diferentes cuando en realidad son la misma. También se utilizan otros métodos de criptografía visual. Esto explicaría el fracaso que los demás investigadores han tenido al descifrar el manuscrito, porque se basan más en una metodología matemática. El principal argumento en contra es que tal codificación cualitativa constituye un obstáculo formidable para el talento del descifrador individual, dada la multiplicidad de posibles interpretaciones visuales alternativas del mismo texto. Sería difícil separar cuánta interpretación es del texto genuino, y cuánta refleja simplemente la subjetividad del intérprete.

Esteganografía

Esta teoría mantiene que el texto del manuscrito Voynich carece en su mayor parte de significado, pero contiene la información oculta en detalles discretos: por ejemplo, la segunda letra de cada palabra, o el número de letras en cada línea. Esta técnica, llamada esteganografía (en griego, “escritura encubierta”) es muy antigua, y la describió, entre otros, el abad Johannes Tritemius en 1499. Se ha sugerido que el texto traducido ha de ser obtenido mediante una rejilla de Cardano de algún tipo. Esta teoría es difícil de probar o rechazar, puesto que los textos esteganográficos pueden ser arbitrariamente difíciles de transcribir. Un argumento en contra es que usar un texto que aparenta estar cifrado va en contra del principal objetivo de la esteganografía, que es ocultar la propia "existencia" del mensaje secreto.

Algunos han sugerido que el texto con significado podría estar codificado en la longitud o forma de ciertos rasgos de la escritura. Hay ejemplos de esteganografía de aproximadamente esa época, que usan el tipo de letra (por ejemplo regular frente a cursiva) para ocultar información. Sin embargo, cuando se examina con un gran aumento, los rasgos de escritura del manuscrito Voynich tienen un aspecto natural y aparecen afectados principalmente por la superficie rugosa del pergamino.

Lenguaje natural exótico

El lingüista Jaques Guy ha sugerido que el texto del manuscrito Voynich podría estar expresado en una lengua natural exótica, aunque escrito con un alfabeto inventado. Ciertamente, la estructura de palabras es similar a la de muchas familias lingüísticas de Asia Oriental y Central, principalmente la sino-tibetana (chino, tibetano y birmano), la austroasiática (vietnamita, jemer,...) y tal vez la tai (tailandés, lao,... ). En muchas de estas lenguas, las "palabras" (es decir, las unidades lingüísticas más pequeñas con un significado definido) constan de una sola sílaba; y esas sílabas tienen una estructura bastante rica, incluidos patrones tonales.

Esta teoría goza de cierta plausibilidad histórica. Aunque esas lenguas disponen en general de sistemas de escritura propios, éstos suelen ser notablemente difíciles para los visitantes occidentales, lo que motivó la invención de varios alfabetos fonéticos, habitualmente usando letras latinas, pero a veces se emplearon letras inventadas. Aunque los ejemplos conocidos son muy posteriores al manuscrito Voynich, la historia registra cientos de exploradores y misioneros que lo podrían haber hecho (incluso antes del famoso viaje de Marco Polo en el siglo XIII), pero especialmente después de que Vasco de Gama descubriese la vía marítima a Extremo Oriente en 1499. El autor del manuscrito Voynich podría ser también un nativo del Lejano Oriente que vívía en Europa, o bien se educó en una misión europea.

El principal argumento a favor de esta teoría es que es consistente con todas las propiedades estadísticas del texto del manuscrito Voynich que han sido comprobadas a la fecha, incluyendo las palabras dobladas y triplicadas que aparecen en los textos escritos en chino y vietnamita con la misma frecuencia aproximada que en el manuscrito. También explica la aparente falta de números y de características sintácticas occidentales (tales como artículos y cópulas), y la inescrutabilidad general de las ilustraciones. Otra posible pista la constituyen dos grandes símbolos rojos en la primera página, que han sido comparados con el título de un libro de estilo chino, dado la vuelta y pobremente reproducido. Además, la aparente división del año en 360 grados (en lugar de 365 días), en grupos de 15 y comenzando en Piscis, son rasgos propios del calendario agrícola chino (jie q'i). El principal argumento en contra de esta teoría es que nadie (incluidos los eruditos de la Academia de Ciencias de Pekín) ha podido encontrar ningún ejemplo claro de simbolismo oriental o de ciencia asiática en las ilustraciones.

A finales de 2003, el polaco Zbigniew Banasik propuso que el manuscrito es texto redactado en idioma manchú, y dio una traducción incompleta de la primera página del manuscrito.

Lengua políglota

En el libro Solution of the Voynich Manuscript: A liturgical Manual for the Endura Rite of the Cathari Heresy, the Cult of Isis ("La solución al manuscrito Voynich: un manual litúrgico del rito de Endura en la herejía cátara, el culto a Isis", 1987), Leo Levitov afirmó que el manuscrito era una transcripción sencilla de una "lengua oral políglota", que definió como "una lengua literaria comprensible para aquéllos que no entendieran el latín, a quienes se les podría leer en esta lengua". Propuso un desciframiento parcial en una mezcla de lengua flamenca medieval con muchos préstamos lingüísticos de francés antiguo y antiguo alto alemán.

Según Levitov, el rito de Endura no era sino un ritual de suicidio asistido, asociado con la fe cátara (aunque la historicidad de este ritual está puesta en duda). Explica que las plantas quiméricas no están destinadas a representar ninguna especie botánica, sino que son símbolos secretos de la fe. Las mujeres en las tinas junto a la red de tuberías representan el propio suicidio ritual, que incluiría la venesección: cortarse las venas para que la sangre se derramase en un bañera con agua caliente. Las constelaciones sin análogo celestial representan las estrellas del manto de Isis.

Se cuestiona esta hipótesis en varios frentes. Uno es que se sabe muy bien que la fe cátara era un gnosticismo cristiano, y no se asociaba de ninguna forma con Isis. Otro es que esta teoría sitúa el origen del libro en los siglos XII o XIII, con lo que sería considerablemente más antiguo que lo que incluso los partidarios de la teoría de Roger Bacon defienden. Levitov no ofreció ninguna defensa frente a este argumento, más allá de su traducción.

Lengua artificial

La peculiar estructura interna de las “palabras” del manuscrito Voynich ha llevado a William F. Friedman y John Tiltman a postular por separado que el texto podría ser simplemente una lengua artificial, y más específicamente, una lengua filosófica. Las lenguas de este tipo tienen un vocabulario organizado según un sistema de categorías, por lo que se puede deducir el significado general de una palabra por la secuencia de las letras que la componen. Por ejemplo, en la lengua artificial moderna Ro, bojo es la categoría de los colores, y cualquier palabra que comience con esas letras sería el nombre de un color: así rojo es bofoc, y amarillo es bofof (es, pues, una versión extrema de la Clasificación Decimal Universal que se usa en las bibliotecas).

Este concepto es bastante antiguo, como lo prueba el libro Philosophical Language (“Lengua Filosófica”) de John Wilkins. En los ejemplos más conocidos, las categorías se subdividen añadiendo sufijos; como resultado, un texto sobre una materia concreta tendría muchas palabras con prefijos similares. Por ejemplo, todos los nombres de plantas empezarían con letras similares, y análogamente con todas las enfermedades, etc. Esta característica podría entonces explicar la naturaleza repetitiva del texto Voynich.

Sin embargo, nadie ha podido asignar un significado plausible a cualquier prefijo o sufijo del manuscrito, además de que todos los ejemplos conocidos de lenguas filosóficas son bastante tardíos (siglo XVII).

Engaño

Las extrañas características del texto del manuscrito (tales como las palabras duplicadas o triplicadas) y el contenido sospechoso de sus ilustraciones (tales como las plantas quiméricas) han llevado a muchos a pensar que el manuscrito es en realidad un engaño.

En 2003 el especialista en computación doctor Gordon Rugg mostró que se podía reproducir texto con características similares a las del que contiene el manuscrito, mediante el uso de una tabla con prefijos, raíces y sufijos, que habrían sido seleccionados y combinados por medio de una plantilla de papel perforado. Este mecanismo, conocido como rejilla de Cardano, se inventó hacia 1550 como herramienta criptográfica. Sin embargo los pseudo textos generados en los experimentos de Gordon Rugg no tienen las mismas palabras y frecuencias que el manuscrito Voynich, y su parecido al "voynichés" es sólo visual, no cuantitativo. Puesto que también se puede producir un galimatías aleatorio que se parezca al español (o a cualquier otra lengua) en una medida similar.

Referencias

  • D' Imperio (1978) (1980). The Voynich Manuscript: An Elegant Enigma. Aegean Park Press.
  • Frattini, Eric (2007). El Quinto Mandamiento. Espasa Calpe ISBN: 978-84-670-2442-5..
  • Dos Santos, Marcelo (2006/2005). El Manuscrito Voynich. Madrid/Bogotá: Editorial Aguilar ISBN 84-03-09587-2/ISBN 958-704-314-6..
  • Kennedy, Gerry & Churchill, Rob (2006). El manuscrito Voynich: un enigma sin resolver. Barcelona: Editorial Melusina ISBN 84-934214-5-6..
  • Pérez-Ruiz, Mario M. (2003). El manuscrito de Voynich y la búsqueda de los mundos subyacentes. Barcelona: Editorial Océano Ámbar ISBN 84-7556-216-7..
  • Violat Bordonau, Francisco (2005). Breve ensayo sobre el Manuscrito Voynich. Ed. Asesores Astronómicos Cacereños, Cáceres.
  • — (2005). Sobre el posible autor del Manuscrito Voynich. Ed. Asesores Astronómicos Cacereños, Cáceres.
  • — (2006). El ABC del Manuscrito Voynich. Ed. Asesores Astronómicos Cacereños, Cáceres.
  • Wollet, Benjamin (2001). The Queen's Conjuror. Flamingo, Londres.

Notas

  1. Jacques Bergier
  2. Los libros condenados. Plaza & Janés, (1973)
  3. El ABC del Manuscrito Voynich. Francisco Violat Bordonau, Ed. Asesores Astronómicos Cacereños, Cáceres, 2006


domingo, diciembre 06, 2009

La otra cara de la caida del muro.....

Veinte años después de la caída del Muro de Berlín, Occidente festeja la democratización de los países de Europa del este. Sin embargo, las naciones de la antigua Yugoslavia, tienen poco que celebrar: 1989 significó para ellas el inicio de un conflicto bélico cuyas consecuencias aún padecen.
"1989 es más un momento para reflexionar acerca de lo que no se hizo y de lo se perdió en el desarrollo político, económico y social con respecto a la Europa Central", dice Luka Zanoni, jefe de redacción de Observatorio de los Balcanes, organización civil italiana que da seguimiento a la situación en esta región,
Mientras para muchos países como Polonia, Hungría y Checoslovaquia, la caída del Muro de Berlín representa "un momento de gran cambio hacia la democracia (...), para la Yugoslavia ese año coincide con el inicio de su cruento final", dice Zanoni en entrevista telefónica con el reportero.
Con una disidencia interna debilitada frente al creciente nacionalismo fomentado desde el poder, sin la atención mediática internacional y perdido su papel de fiel de la balanza en la disputa entre Este y Oeste, Yugoslavia se dirigía hacia la guerra fratricida, misma que "muy poca gente pensaba podía suceder, menos con tal grado de violencia".
Pero "el largo 89 de la Yugoslavia" aún no termina. Después de la caída del muro en Berlín, la Unión Europea levantó otro muro que actualmente rodea a la región: la frontera de Shengen.

La caída hacia el nacionalismo

Según Zanoni, en 1989 había todos los elementos para que explotara la crisis en Yugoslavia. Con la súbita muerte del mariscal Josif Broz, alias Tito, el 4 de mayo de 1980, "la región siguió su curso aprovechando su floreciente economía".
Sin embargo, el antiguo régimen dibujado por Tito fue blanco de las acusaciones cuando, a partir de la mitad de los años 80, "una fuerte crisis económica golpeó a todo el país".
Zanoni explica que a diferencia de otros países del este europeo, "en Yugoslavia son pocos los intelectuales que se opusieron a las crecientes olas nacionalistas en la región (…) A mitad de los 80 Milosevic, el expresidente serbio, comenzó su ascenso al poder".
Ciencias y las Artes de Serbia publicó un manifiesto con un fuerte tinte nacionalista y comenzó a divulgar uno de los lemas del nacionalismo serbio: 'donde hay una tumba serbia, ahí es territorio de Serbia'".
Al año siguiente, en 1987, "Milosevic se fue a Kosovo y comenzó a jugar esa carta, en favor de la comunidad serbia", recuerda Zanoni.
Y cuenta que en noviembre de 1989, cuando en el mundo se festejaba la caída del Muro en la capital alemana, "en Serbia, Milosevic ya tenía en sus manos el poder, controlaba los medios de comunicación y ya había empapado a la población de su nacionalismo".
Al mismo tiempo, continúa, "en Eslovenia, el líder Milan Kucan pregonaba la separación de la federación yugoslava, y en Croacia se fundaba secretamente al partido HDZ de Franjo Tudman", líder de Croacia durante la guerra de década siguiente.
Así, señala Zanoni, "mientras en otros países la caída del Muro representa un gran cambio --el inicio del surgimiento de las democracias, la apertura de espacios para que las disidencias tuvieran voz--, en Yugoslavia eso no sucede". En el país, explica el analista italiano, "estaba ya sumergido en la sopa nacionalista". La disidencia política era muy débil. "La mayoría de los intelectuales tanto de Serbia, como de Croacia o de Eslovenia, se habían casado con las tesis nacionalistas".
Tihomir Loza, subdirector de Transitions on Line, portal de información de la capital serbia, recordó la semana pasada que "mientras polacos y húngaros aprovechaban la repentina libertad adquirida para construir instituciones democráticas y economías de mercado, los de Yugoslavia utilizaban dicha libertad para poner en claro las cuestiones de identidad étnica y soberanía nacional", un ámbito, según el periodista serbio, "en el que ni en la época de oro de la exYugoslavia había acuerdo".
Zanoni señala además que Yugoslavia perdió en muy poco tiempo su papel de fiel de la balanza entre los dos bloques, el occidental y el oriental. Coincide en ello Loza quien afirma que "Yugoslavia pagó un precio en 1989 porque perdió su importancia estratégica frente a Occidente [...]. Cayendo el Muro, repentinamente mitad del continente estaba al alcance del Occidente. La distancia entre Yugoslavia y Moscú, un tiempo extraordinariamente sobrevalorada y financiada por Occidente, se volvió irrelevante".

La ocasión perdida

Veinte años después, afirma Zanoni, "es fácil ver que las condiciones para lo que sucedió después ya estaban dada en 1989". Sin embargo, señala, "es urgente mencionar que muy poca gente creía que pudiera suceder lo que pasó". Quizás, afirma, "sólo Milosevic creía en la guerra".
Según el experto italiano, "muchos intelectuales de la región hoy en día admiten que la ilusión era otra: no sólo no creían se pudiera desatar una guerra tan violenta, sino que, viendo lo que sucedía en el resto de Europa, creían que la solución para los países del ex-bloque soviético era el socialismo yugoslavo".
Explica: "Muchos creían todavía en el socialismo 'del rostro humano' que según existía en Yugoslavia. Y pensaron que esa era la solución para todos".
En este sentido, aún en medio de una disidencia casi inexistente, la Asociación por la Iniciativa Democrática Yugoslava (UJDI) "fue fundada a principio de 1989 y representó durante mucho tiempo la única alternativa real al discurso oficialista y nacionalista", dice Zanini.
Loza, exmiembro de la UJDI, apunta que "la intención de la organización era transformar a Yugoslavia en una comunidad democrática y federal (…) era trabajar para construir estructuras democráticas necesarias para la transición del país hacía una democracia parlamentaria moderna".
Para alcanzar dichos objetivos, "eran necesarias nuevas leyes sobre la libre asociación de los ciudadanos, el sistema electoral y la libertad de expresión".
Zanoni abunda en el análisis de la experiencia de la UJDI: "Fue el primer grupo realmente concentrado en enfrentar al monopolio del régimen y en invocar la democratización del país".
Añade: "En 1989 esa parecía una posibilidad real, se creía que el país podía comenzar un camino parecido al de otros países del este. Se trató quizás de la última expresión histórica del yugoslavismo, ya en ese entonces cada vez menos presente en el discurso oficialista".
Señala que también para el comunismo yugoslavo hubo algunas consecuencias a raíz de los eventos europeos de 1989: "En 1990, desapareció la Liga de los Comunistas y hubo las primeras elecciones multipartidistas".
Sin embargo, con la caída del Muro, "en Yugoslavia también comenzaron a levantarse otros muros: los muros étnicos, y nacieron nuevas fronteras hasta ese entonces desconocidas".
La propaganda, explica el analista, fue tan fuerte y difundida que "la ya débil sociedad civil fue desapareciendo, perseguida y encubierta por los gritos nacionalistas del poder". Los pocos intelectuales que rechazaban al nacionalismo, "eran señalados como traidores de la patria".
Zanoni pide considerar otro aspecto: "Mientras en Polonia existe en términos generales sólo una etnia, aquí las cosas son diferentes. Especialmente en Bosnia, donde la población estaba mezclada". En este contexto, "lanzar la consigna 'donde hay tumbas serbias, es territorio serbio' es equivalente a provocar un enorme caos".

El papel de Europa

Zanoni explica que a lo largo de los últimos 20 años se ha especulado mucho acerca del papel de Europa en la crisis yugoslava y en la guerra que ésta provocó. Sin embargo, aclara, "querer endosar a la UE responsabilidades directas acerca de este desastre sería muy atrevido, pues la UE apenas se estaba formando, no tenía instituciones sólidas en política exterior que tuvieran capacidad para frenar la descomposición en Yugoslavia".
En este contexto, se explicaría la toma de posición autónoma de Italia, Alemania y el Vaticano que casi de inmediato reconocieron la independencia de Eslovenia y Croacia.
Según Zanoni, "claro está que hubiera sido mejor tratar de conservar la unidad yugoslava, pero los europeos estaban concentrados en otro lado: Berlín y el fin de la Guerra Fría".
Pero después de la cruenta guerra, Zanoni comenta que "la UE sigue cometiendo algunos errores". Explica: "Se cayó el Muro de Berlín en 1989 y poco tiempo después la UE levantó otro muro, el de Shengen", es decir la frontera migratoria de la UE.
"Los países de los Balcanes Occidentales, es decir todos los de exYugoslavia --menos Eslovenia y más Albania-- están rodeados por un cinturón de países de la UE", describe Zanoni. Este "cinturón, si bien es un freno para evitar eventuales conflictos, encierra a la región impidiendo en los hechos la movilidad de las personas, pues la población local necesita realizar un largo trámite burocrático para conseguir visas que les permitan ingresar a la UE".
Y aunque las perspectivas de integración a la Unión Europea existen y se refuerzan con el paso de los años, "para estos países el 'largo 89' aún no terminado, pues sigue viva la frustración de una revolución que representara un regreso a Europa", dice Zanoni.
Tal regreso, "significaba la esperanza un mejor nivel de vida, aún aceptando pasivamente los paradigmas del capitalismo occidental (…) Aunque se ha demostrado que esa esperanza no es del todo cierta, la ilusión vuelve hoy a cobrar vida".

sábado, diciembre 05, 2009

EVO CAMINA SEGURO HACIA UN TRIPLE TRIUNFO

Por Hugo Moldiz

A pocas horas de las elecciones generales en Bolivia, Evo Morales está muy cerca de obtener un triple triunfo: ser el primer presidente reelecto democráticamente de manera continua, superar el porcentaje de votación con el que fue elegido la primera vez y contar con una representación nunca antes vista en el Parlamento, ahora llamada Asamblea Legislativa Plurinacional desde que fue aprobada la Constitución Política del Estado. Por si fuera poco, está a un paso de alcanzar los dos tercios en el Senado. Demasiada dosis para los que lo pensaban debilitado.

Por lo tanto, el lunes 7 de diciembre los medios de comunicación, nacionales y extranjeros, tienen bastante tela de dónde agarrarse y la oposición, que en algunos casos viene siendo lo mismo, tendrá mucho por meditar sobre su futuro político y respecto de las tácticas empleadas en cuatro años para debilitar el primer presidente indígena de Bolivia y América Latina.

Pero no es posible medir la magnitud de esta historia de récord de Evo Morales, así sea de manera breve, sin una mirada a la historia de las elecciones en este país enclavado en el corazón de Sudamérica y sin una revisión a la forma cómo se elegía el Presidente de la República.

Si bien este año Bolivia cumple 27 años de vida democrática continua, es recién en 1985 que puede hablarse de una historia de las elecciones generales. Años antes, en octubre de 1982, el doctor Hernán Siles Suazo, de la reformista Unidad Democrática Popular (UDP), asumió el timón del Estado sobre la base del resultado de las elecciones de 1980, cuyo proceso fue truncado el 17 de julio de ese mismo año por un golpe militar encabezado por el general Luis García Meza.

Democracia de pactos, escasa votación

Obligado Siles Suazo a anticipar las elecciones generales, en 1985 tres candidatos de derecha se perfilaban entre los seguros ganadores. La izquierda estaba reducida a su mínima expresión. El ex dictador Hugo Banzer (1971-1978) se ubicó en primer lugar con un 32,83% y Víctor Paz Estenssoro se le aproximaba con el 30,36%. El MIR de Paz Zamora apenas superaba el 11 por ciento. Esto es importante porque los tres partidos fueron luego el eje de la llamada “democracia pactada”.

Y estas raras combinaciones de partidos afines ideológicamente, aunque con distintos idearios políticos, empezó precisamente en 1985. Una alianza entre el MNR y el MIR hizo al candidato del primero el presidente del país. Es decir, la gente votó pero no eligió. El escenario de la legalización de los acuerdos fue el Congreso Nacional.

Cuatro años después, en 1989, Gonzalo Sánchez de Lozada, con la venia de Paz Estenssoro, alcanza con el MNR el primer lugar con un 26,65%. Le siguen Hugo Banzer de Acción Democrática Nacionalista (ADN) con un 25,24% y Paz Zamora con 21,83%. Y entonces, como no fue la población la que eligió sino sus representantes en el Congreso, el primero y el segundo fueron desplazados por un “golpe de mano” del tercero, quien asumió la conducción de Bolivia. Una alianza entre ADN y MIR viabiliza a Paz Zamora como presidente y le daba al banzerismo, el control del Congreso.

Culminado el período constitucional, unas nuevas elecciones generales ratificarían cuán lejos estaba la población de elegir a su presidente de manera directa. En 1993, Sánchez de Lozada obtiene el 35,55 de la votación y la coalición electoral Acuerdo Patriótico que sellaba la unidad entre el ex dictador Banzer y los ex perseguidos del MIR se ubicaba en un segundo lugar con sólo el respaldo del 21.95% de la votación. Esta es la primera vez en la que el Congreso respeta al que ganó las elecciones, aunque no alcanzó el 50% más uno que establecía la Constitución, y lo hace presidente.

Pero, como es obvio, esta forma de producir y reproducir política ingresa a un proceso de desgaste. En 1997 el binomio Hugo Banzer-Jorge Quiroga de ADN es declarado ganador con un 22,26%. Luego se ubican el MNR con Juan Carlos Durán (18,20%), CONDEPA de Remedios Loza (17,16%), MIR de Paz Zamora (16,77%) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS) con 16,11%. El ex dictador conforma una amplia alianza (ADN, MIR, CONDEPA y UCS) y deja colgado al MNR. Con una Constitución ya reformada en 1994, que ampliaba a cinco años el período constitucional, Tuto Quiroga asume la conducción entre 2001-2002 debido a la renuncia de Banzer, quien se encontraba afectado de cáncer terminal.

Y la “democracia de pactos” ingresó a la última etapa de su recorrido. En las elecciones generales de 2002, con una abierta injerencia del embajador estadounidense Manuel Rocha, que ya advertía el crecimiento político de Evo Morales, a quien trató de expulsar del Congreso y meter a la cárcel un año antes, el candidato del MNR, Sánchez de Lozada, se ubicó en primer lugar con 22,45%. La “sorpresa” fue el MAS con Evo Morales, que se colocó en segundo lugar con 20,94%, seguido por Nueva Fuerza Republicana (NFR) de Manfred Reyes Villa (20,91%) y MIR de Paz Zamora con 16,31%.

Sánchez de Lozada asumió la conducción de Bolivia en una tarde lluviosa del 6 de agosto de 2002 y huyó el 17 de octubre de 2003 rumbo a Estados Unidos, tras una poderosa sublevación democrática. El vacío de poder, en medio de una fuerte confrontación entre el viejo bloque en el poder y el insurgente bloque nacional-indígena-popular, se mantuvo hasta fines de 2005 primero con Carlos Mesa y luego con Eduardo Rodríguez Veltzé, cuando el 18 de diciembre Evo Morales se corona ganador de las elecciones generales.

De récord en récord

La cualidad de la democracia en Bolivia se ha ido modificando a partir de 2005. Ya sea para consolidar su triunfo o para evitarlo, Evo Morales se ha convertido en el eje fundamental de las elecciones. Los márgenes de abstención y votos nulos demasiado altos en las elecciones del período 1985-2002, han dado paso a un nivel de participación nunca visto.

Las elecciones de diciembre de 2005 marcaron el punto final de la democracia de pactos en la que los partidos hablaban por la gente y el punto de partida de un nuevo período en el que la gente habla por sí misma. Evo Morales se alzó ganador con el 53,74 por ciento de la votación, seguido muy de lejos por Jorge Quiroga de Podemos su nuevo partido que sustituyó a ADN con un 28,59%, Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN) con 7,79% y el tradicional MNR con 6,47%.

Estas eran las primeras elecciones, en más de 20 años, en las que la población votaba y elegía directamente al Presidente. Atrás quedaba ese largo historial de componendas y transacciones políticas sintetizadas en cuotas de poder en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Otro resultado de ese masiva irrupción democrática, pues el nivel de participación supero el 85 por ciento de la población electoral en edad de voto, se tradujo en la composición del Congreso Nacional. El MAS se hizo de un total de 84 congresistas, de los que 72 llegaron en su condición de diputados y 12 al Senado, aunque tuvo que lamentar la deserción de dos en la cámara alta.

Podemos conquistó 56 escaños en total (13 senadores y 43 diputados), Unidad Nacional llegó a 9 (1 senador y 8 diputados) y el MNR a 8 ( 1 senador y 7 diputados).

La sorpresa no era para menos. En 2002 el MAS alcanzaba a 55 congresistas, de los que 27 eran diputados entre los que estaba Morales y 8 senadores, lo cual ya representaba al mismo tiempo un salto cualitativo pues en las elecciones de 1997, con la sigla de Izquierda Unida, la bancada indígena alcanzó a 4, de los cuales Evo era uno de ellos.

Pero Evo Morales iba a confirmar que los actos electorales en Bolivia habían cobrado otra magnitud. En la elección de representantes para la Asamblea Constituyente, el 2 de julio de 2006 el MAS obtuvo una votación importante. esto implica, que salvo el MAS, que confirmó su ascenso, Podemos y Unidad Nacional bajaron en un 15% y 7%, respectivamente, con un MNR reducido a Beni y parte de Santa Cruz.

Pero ahí no acabaría el historial de récord de Evo Morales. El 10 de agosto de 2008, en un referéndum revocatorio convocado por el Ejecutivo, tras una iniciativa del Senado, controlado por la oposición, el jefe del actual Estado Plurinacional recibió el 67 por ciento del electorado nacional. Un mes después, la victoria electoral merecería una respuesta de la ultraderecha: un intento de golpe cívico-prefectural que, alentado por Estados Unidos, pretendía la división del país.

Cinco meses después, el 25 de enero de 2009, Bolivia fue escenario de un referéndum constitucional en el que el pueblo, también por vez primera en más de 180 años de vida republicana, iba a decidir si aprobaba o no el texto constitucional redactado en la Asamblea Constituyente y modificado parcialmente en octubre de 2008 por el Congreso Nacional.

El acto electoral contó con el 85% de la población electoral. La Constitución fue aprobada por el 62%, lo que en buenas cuentas implicaba un masivo respaldo al programa electoral del MAS para el período 2010-2015. Otra victoria contundente del nuevo bloque en el poder.

¿Y cómo está el panorama para el 6?

De acuerdo a varias proyecciones realizadas hasta la semana previa a las elecciones del domingo 6, Evo Morales se perfila claramente a una victoria con una votación que se colocaría alrededor del 60 por ciento, es decir con 6 puntos adicionales al porcentaje con el cual fue electo presidente en 2005.

Si la tendencia se confirma el domingo y la CNE no le quita cerca del 7% de sus votos, con argumentos nada convincentes, la victoria no dará espacio a la duda, sobre todo después de cuatro años en los que el gobierno enfrentó campañas de especulación alimentaria, intento de golpe de Estado, estrategias de desgaste e incluso planes de magnicidio.

Con esa votación, el MAS obtendría en el Senado que por disposición constitucional ha subido de 27 a 36 representantes un total de 23 escaños y la coalición PPB-Convergencia 13. Con eso el partido de gobierno se ubica a un paso de obtener los dos tercios y deja en manos de Tarija, Chuquisaca o Pando la posibilidad de hacerlo.

En la cámara baja el MAS llegaría a 82 es decir 10 más en relación con la elección de 2002 y 78 adicionales respecto de 1997, seguido por PPB-Convergencia con 33, UN con 11 y 4 de Alianza Social (AS) del ex alcalde René Joaquino.

En cuanto a la representación de las circunscripciones indígenas para los pueblos con menos población, que la Constitución fija en 7 escaños, el MAS se llevaría todos.

Esto quiere decir, si la tendencia no cambia en la semana, que la Asamblea Legislativa Plurinacional tendría a 105 representantes del MAS, 46 de PPB-Convergencia, 11 de Unidad Nacional y 4 de Alianza Social.

Los dos tercios tienen una importancia relativa. Con ese grado de representación en la Asamblea Legislativa la designación de algunas autoridades del poder central (contralor, presidente Banco Central y otros) y una probable reforma constitucional tendrían el camino expedito.

Empero, aun sin dos tercios en la Asamblea, una reforma constitucional podría ser trabajada por iniciativa ciudadana, lo cual implica una cantidad 5% de firmas del padrón electoral que el MAS puede obtener en un cerrar y abrir de ojos para luego someterla a referéndum popular. En síntesis, los dos tercios son la cereza de la torta.

martes, diciembre 01, 2009

EL PAIS DE LAS SOMBRAS CORTAS

* Por Orlando Barone

No sé por qué los argentinos ya no se van del país en masa como antes.

Y por qué la televisión ya no se deleita mostrando las colas de emigrantes en la puerta de los consulados y embajadas.

Y no solo los argentinos ya no se van -salvo de vacaciones- sino que vienen a Palermo Soho los norteamericanos y nuestra población aumenta cada día.

Y eso es lo raro.

Porque si uno escucha y lee las noticias, este es un país con más muertes que vida.

Y sin embargo no hay éxodos ni caravanas partiendo al exilio.

Y además se construyen cada vez más barrios abiertos y cerrados; y hasta en las villas de emergencia se levantan chozas de tres pisos que los diarios delatan como signo de usurpación y barbarie.

Y aunque se dice que aquí los delincuentes matan por matar, no como en otras partes que matan por motivos intelectuales, la gente no se recluye debajo de las camas, no: sale de sus casas sin chaleco antibalas ni guardaespaldas y los abuelos llevan a los niños a la plaza.

Mientras tanto, en la pantalla, todos lloran eternamente desconsolados y claman ojo por ojo; pero el televidente cambia de canal para mirar a Tinelli y reírse y de seguir así acabará riéndose de los noticieros y de sus relatores más que de los comediantes.

No sé por qué se siguen llenando los teatros y los cines y los recitales.

De dónde la gente saca la plata.

Ni por qué ante tanta amenaza exista el deseo de sentarse a las mesas de los bares en las veredas, donde aparte del riesgo de los motoqueros chorros la consumición es más cara.

Será que la gente es temeraria y suicida, y por eso también pasea de noche con autos caros sabiendo que la pueden ametrallar en cualquier esquina.

Y que ninguna ambulancia va a llegar a tiempo porque el Estado no las surte de nafta, ya que los surtidores se vacían llenando el tanque del avión que va al Calafate.

No sé por qué no hay, como antes, compradores de dólares desesperados en las agencias de cambio, y eso que dicen que la economía está al borde del colapso.

Aunque el riesgo país cada vez más bajo los desmienta.

Tampoco sé por qué, si como dicen, gobierna una dictadura que persigue al periodismo, cualquier profesional o amateur dice y escribe del gobierno la injuria y la mentira que se le da la gana.

Y menos sé por qué las parejas siguen teniendo hijos; y hasta se empeñan en ser fertilizadas con embriones argentinos mientras oyen y leen que el país es una porquería.

No sé por qué si se dice que el gobierno roba a troche y moche -y todavía más de lo que nadie imagina, ya que se roban hasta las almas- tiene todavía plata para los seis millones de chicos de la asignación universal, para que cinco millones de jubilados cobren un beneficio extraordinario, y para que se paguen los salarios con plata y no con moneda inválida.

No sé por qué si dicen que se va a cortar el suministro eléctrico y el país será igual que el planeta cuando aún no se había creado la luz, la gente -aún modesta- suda por comprar aparatos de aire acondicionado y agota su existencia.

No sé por qué se dice que la democracia está rota, si nunca como hoy los legisladores han participado tanto institucionalmente, que ya aburridos de ver salir leyes abandonan sus bancas opositoras para pavonearse en los medios donde se sienten mejor que en el Congreso.

Vivimos entre una irrealidad mediática y una realidad argentina.

Y no sé por qué.

Si bastaría un destello real de la razón, para iluminar la delirante oscuridad falsa.

viernes, noviembre 27, 2009

Carta abierta a Tinelli, susana, mirta, etc.

Me dirijo a ustedes, a raíz de las declaraciones que formularon en los últimos días, con la intención de compartir una reflexión y, si fuera posible, una propuesta que tienda a resolver los problemas sociales que nos aquejan.


Cuando se expresaron con indignación por la saña y violencia de la que habían sido víctimas personas de renombre, profesionales o comerciantes, compartí con ustedes el dolor de esas familias como muchos de sus televidentes. Uno tiende a mirarse en esos espejos y se estremece poniéndose en el lugar de esos involuntarios protagonistas.

Además, existen muchísimos otros casos de violencia y delincuencia que rara vez adquieren relevancia. Cuando los afectados son humildes trabajadores que sufren el robo de sus quincenas o alguna de sus pertenencias (con el drama que conlleva esa pérdida), cuando son maltratados por patotas, violan a sus hijas, ven como sus hijos o los de sus vecinos se introducen en el submundo de las adicciones sin contar con una mínima ayuda o prevención, no sólo no tienen trascendencia, sino que muchas veces tienen que sobrellevar doblemente su rol de víctimas, ya que al denunciar el perjuicio sufrido su simple apariencia los convierte en sospechosos. Entonces, el problema de la inseguridad tiene una dimensión mayor del que la espectacularidad mediática brinda habitualmente.

Sus llamados a la “mano dura” y el reclamo excluyente de soluciones represivas no parece ser el camino adecuado. El “ojo por ojo y el diente por diente”, que inducen los textos bíblicos, son propios de épocas cuando imperaba la ley del más fuerte y lo visceral era más potente que lo racional. A esta altura de la evolución de la humanidad no debería recurrirse a semejantes metodologías, porque la sociedad cuenta con recursos, especialistas y profesionales capacitados para hacer un diagnóstico adecuado, generar un intenso debate y determinar las estrategias más convenientes para recuperar estándares de vida dignos. Entonces si esas posibilidades existen, ¿por qué reducir las soluciones al típico reclamo de una sociedad primitiva que lejos de permitir entender y resolver la cuestión nos lleva inevitablemente a un mayor embrutecimiento colectivo?

Ustedes se preguntarán, como casi toda la ciudadanía, ¿por qué nos está pasando esto? ¿Por qué razón este fenómeno de violencia nos está martirizando como sociedad de manera creciente en las últimas dos décadas, cuando anteriormente era excepcional? ¿Qué fenómeno disparó esta involución? De las respuestas que surjan dependerán las medidas que se deban reclamar para que esos padecimientos comiencen a encontrar soluciones.

Seguramente, el éxito que han logrado en sus respectivas carreras tiene que ver con sus cualidades comunicativas, con ese mecanismo aceitado que les permite alcanzar un alto nivel de empatía con el público. Cuentan con una capacidad enorme para encontrar las palabras justas que su millonaria tele audiencia espera escuchar, saben expresar sus ideas con razonamientos simples que rápidamente son popularizados y aceptados por las mayorías. Es una enorme virtud la que poseen. Sus discursos pueden ser polémicos pero nunca serán ignorados. Pero esa particular aptitud no puede ser igualmente efectiva ante cualquier contingencia, menos aún para enarbolar soluciones de problemáticas complejas. En esos casos se corre el riesgo de exteriorizar salidas cosméticas, ofrecer sólo un espacio para la catarsis colectiva o, peor, inducir a la satisfacción por la vía de la venganza.

Reivindicar un incremento de la represión es una respuesta simple que tiende a ser aceptada por mucha gente. Ante un tema complejo es natural que se opte por respuestas sencillas que eludan razonamientos y debates profundos. Las opciones más autoritarias y dictatoriales suelen también nutrirse de este tipo de argumentos efectistas que les permite lograr rápidas adhesiones, sostenidas en la emotividad y el escaso intercambio de ideas. Por otro lado, no puede perderse de vista que esta prédica, en algunos casos, ha desencadenado en la justicia por mano propia o en complacencias con los excesos represivos.

Hace unos días, la Coordinadora contra la Represión Institucional (Correpi) denunció la muerte de 2826 chicos, desde 1983, fruto del accionar de uniformados y que, desde 2003, los fallecidos en circunstancias que involucran a victimarios oficiales suman 1323 jóvenes. Es decir, que esa “mano dura” reclamada ya se viene ejecutando, sin que haya obrado como un neutralizante de la violencia, todo lo contrario. ¿Será que 2.826 chicos muertos es insuficiente para alcanzar la seguridad deseada, que hace falta subir esa cifra a diez mil, veinte mil o la tristemente recordada de treinta mil para alcanzar soluciones satisfactorias para la ciudadanía?

Es evidente que el tema de la violencia y el auge delictivo no puede resolverse mágicamente, porque responde a una multitud de causas entre las que podemos incluir la decadencia del país, la des-industrialización, la desocupación, la concentración urbana, la pobreza y la marginalidad, pero también la corrupción policial y el amparo oficial a traficantes de todo tipo.

La condición humana

El último medio siglo de la historia de nuestro país fue de un continuo derroche de oportunidades en pos de encontrar un rumbo económico que contenga a la población. Podremos recordar los vaivenes de las estrategias económicas implementadas en función de las doctrinas de moda, de ser propiciadas por los organismos multilaterales o para beneficiar a determinados sectores, despreciando un futuro promisorio común. No será difícil visualizar a los gobernantes que obscenamente incrementaron sus patrimonios conviviendo con escándalos de corrupción, sin siquiera ruborizarse ni brindar explicaciones ni ser investigados por la Justicia. No fue un cataclismo que afectó a todos por igual, algunos fueron funcionales a esos ilícitos y se nutrieron generosamente de ellos.

A pesar de que ningún país está exento de esos perniciosos hábitos políticos, la evolución no fue la misma. Hasta hace medio siglo Argentina era la economía predominante de América Latina y en la actualidad no existen certezas de que esté ubicada en el tercer, cuarto o quinto lugar. La simple comparación con el desarrollo manifestado por Brasil y Chile resulta por demás contundente. Este fenómeno de retroceso y frustración de una sociedad no fue gratuito

El censo económico 2004/5 dio cuenta de “una caída de casi 9.000 unidades fabriles respecto al CNE anterior”, en 1994. “Este fenómeno se registra por tercera vez consecutiva y supone una reducción de plantas del orden de los 25.000 en relación al CNE de 1974”.

“La ocupación industrial (poco más de 950.000 trabajadores) supone una expulsión de más de 55.000 personas respecto a una década atrás. En este plano también se reproduce por tercer censo consecutivo y remite a una expulsión de 375.000 trabajadores en relación con los ocupados en la última fase del proceso sustitutivo. Así, al cabo de tres décadas, la industria expulsó a casi el 30 por ciento de la dotación de mano de obra ocupada”. También se manifiesta “una creciente apropiación del excedente por parte de los capitalistas del sector (en especial de los más grandes, dado lo difundido de los procesos de concentración y centralización del capital)”. (Daniel Azpiazu – Martín Schorr. Página 12. Suplemento Cash. 25-10-09).

¿Qué tienen que ver estas cifras con el grado de violencia y el auge delictivo que afecta a la sociedad argentina? Desde hace muchos años existen investigaciones que confirman la relación entre ambas variables. En efecto, la caída de los puestos laborales en la industria y el aumento de la delincuencia son fenómenos estrechamente ligados, según las conclusiones a las que arribó, luego de sus investigaciones, el sociólogo norteamericano James Petras. El estudio analiza las consecuencias inexorables que se producen en el ámbito familiar con la ausencia de la contención que ejerce el trabajo fabril.

“La crisis aumentó el desempleo industrial y automáticamente se elevaron los robos y los asesinatos”, afirmó Petras. Trabajó sobre cinco grandes ciudades -Detroit, Nueva York, Boston, Chicago y Newark- investigando los posibles vínculos entre ambos procesos durante el período 1950/1988. Sus conclusiones fueron que “hay una relación perfectamente inversa. En todos los casos, cuando cae la industrialización y el empleo industrial, aumenta la delincuencia y el crimen”

“La explicación no está simplemente en la pobreza -señala Petras (Clarín, 15/7/90)-. Es la pérdida de la integración. La industria nuclea la gente en la fábrica, permite la organización social y asegura la estabilidad de la familia. Cuando el hombre es marginado por el desempleo prolongado, su autoridad de padre suele quedar lesionada y en más de una ocasión termina abandonando la familia y dejándola en un cuadro de desamparo y quiebra. No es la pobreza en forma grosera lo que explica todo”.

Los pasos de su investigación fueron los siguientes: “Hicimos un pequeño estudio: el proceso de un padre de familia que pierde el trabajo. Se cierra la industria, el padre es indemnizado y a partir de allí los lazos con su hijo empiezan a quebrarse. ¿Por qué? El hijo no puede seguir al padre en su misma fábrica, no tiene una integración social a través de los sindicatos. La autoridad del padre desocupado sobre la familia se va minando. El hijo camina suelto en trabajos mal pagos en el sector servicios, carece de seguridad laboral y de integración”. Considera que “el costo de oportunidad entre una “changa” mal pagada y lo que puede ganar con las drogas o los robos empieza a pesar. Quebrada la autoridad familiar y sus posibilidades de integración, pasa a ser una simple cuestión de conveniencia. Eso fue en Detroit, donde la crisis aumentó el desempleo industrial y automáticamente se elevaron los robos y los asesinatos. Pero sucedió igual en otras grandes ciudades.” En el mismo sentido, agrega que “cuando tenemos pleno empleo industrial y una fuerte sindicalización, las tasas de criminalidad son muy bajas. Si realmente queremos vivir sin miedo ni crímenes tenemos que cuestionar la política de inversiones y la política industrial”.

Luego describe con mayores precisiones el fenómeno, a los miembros de la clase obrera industrial “el empobrecimiento constante los arroja a las calles, pierden identificación con la sociedad, no tienen respeto alguno por la autoridad porque ninguna autoridad tiene respeto por ellos. Son la “basura”. Así, los llaman. Y a la basura hay que limpiarla”.

Entonces, sí la pérdida de puestos de trabajo y el aumento de la delincuencia están vinculados, considerar que la opción para resolver los temas de seguridad pasa por la represión es como prescribir un analgésico para un enfermo de cáncer.

Ahora bien, si la situación de inseguridad que padecemos tiene un origen que se remonta a un par de décadas atrás y los sucesivos gobernantes fueron provocando un agravamiento o la utilizaron de manera perversa en función de sus intereses políticos, ¿existe alguna estrategia posible para resolver ese dilema?

“Hay estados y estados. Hay un estado eficaz con capacidad de tomar un excedente de recursos, organizar programas de servicios que funcionen y atender al sector más desprotegido. Son los casos del Canadá, de Escandinavia, etcétera. Y tenemos otros estados que son simples bolsas de empleos para que los políticos armen sus clientelas. Esos estados absorben sus recursos y dan peores servicios” (Petras, ya citado)

Roberto Baradel, secretario general de Suteba y adjunto de la CTA bonaerense, denunció días atrás que “los hogares están cerrando porque no están recibiendo el pago de becas, no se está aplicando la ley 13.298 de promoción y protección de derechos. Debemos confrontar sobre las causas que generan un país con excluidos y con inseguridad. Dar el debate a la sociedad. Las medidas de Rico y de Ruckauf han incrementado la inseguridad porque incrementaron los circuitos delictivos que están vinculados al poder político y a la policía”.

Si los funcionarios de diversos niveles y jerarquías son los verdaderos responsables de este fenómeno, también muchos medios de comunicación aportan lo suyo con la presentación de informaciones en función de sus necesidades de confrontación con el gobierno de turno o de manera sensacionalista y superficial, sin demostrar un compromiso acabado con el futuro de la sociedad a la que se deben.

En el trabajo titulado “El Encierro mediático. Cómo hablan los diarios sobre los chicos en conflicto con la ley penal”, recientemente publicado, se relevaron 22 diarios –11 nacionales y 11 provinciales-, se analizaron cuáles fueron los temas más y menos tratados, las fuentes escuchadas, los términos utilizados y pone el foco en el tratamiento de los chicos acusados de delitos. Asegura que hay “pocas fuentes; pocas estadísticas; muchos términos peyorativos y titulares que derraman estereotipos en letras de moldes sobre un grupo social que poco puede hacer para defenderse”.

En un año, sostiene el informe, las noticias que vinculan a chicos y chicas con el delito se cuadriplicaron en los principales diarios del país. “¿También se cuadriplicaron los delitos cometidos por chicos? No. Difícilmente éste sea un número que confirme cualquier estadística”. Una de cada cuatro notas relevadas en 22 diarios no cita ninguna fuente, “y en otros casos se apeló exclusivamente a la frase “una alta fuente policial” para comentar un presunto hecho delictivo cometido por un chico”. El trabajo da cuenta de que sólo en el 4,3% de los casos, los propios adolescentes tuvieron voz en las notas que hablaron sobre la Justicia Penal para la franja etaria de 16 a 18 años. Además “los artículos que se refirieron a medidas de privación de libertad de los adolescentes sospechosos de delinquir, incluyeron términos peyorativos en el 65 por ciento de los casos” (www.argenpress.com.ar -20/11/09).

Por otra parte, el rol de las instituciones dedicadas a la prevención del delito y de sus responsables políticos está seriamente cuestionado. No sólo por la escasez de recursos, sino por su sospechosa ineficiencia para operar contra los grandes traficantes, que son los principales causantes de la inseguridad por las redes mafiosas que han tejido incorporando a miles de “arrojados a las calles” y por la utilización por la propia policía de muchos de ellos. ¿Tuvieron que producirse varios crímenes para que las autoridades se percataran del fenomenal tráfico de efedrina que existía en nuestro país? ¿Si ARBA cuenta con tecnología satelital para detectar incrementos patrimoniales no declarados, por qué razón no se la utiliza para descubrir los cientos de desarmaderos existentes que se nutren del robo de automotores? ¿Es posible que los narcóticos circulen con la magnitud e impunidad que lo hacen sin el amparo de algunas dependencias del Estado? ¿Por qué han pasado tantos gobernantes y funcionarios de seguridad sin que se haya podido cambiar radicalmente el funcionamiento policial?

Propuestas

Estas propuestas, que a continuación se detallan, pueden ser más conducentes que el simple reclamo de una mayor represión para resolver el tema de la inseguridad.

1. Es evidente que el problema es complejo y ante cuestiones de esta índole no hay nada mejor que abrir el juego, desarrollar un profundo debate con la mayor participación y libertad posible. Con la incidencia que ostentan en los medios de comunicación, sería sencillo para ustedes promover la creación de espacios en los principales canales de televisión en los que participen académicos, especialistas, representantes sociales y políticos, sin restricciones de tandas publicitarias y grillas de programación, para abordar lo más seriamente posible esta problemática, debatiéndola e intentando concluir en una estrategia adecuada para resolverla. Así será posible esclarecer sobre sí los recursos del estado están bien utilizados o no, cómo contener y brindarles una oportunidad de futuro a los niños y jóvenes desamparados, si la forma de mejorar la seguridad pasa o no por la participación más activa de la ciudadanía en el control y la designación de las autoridades policiales y de seguridad, sobre el tratamiento informativo más adecuado para abordar este tipo de información por parte de los medios de comunicación con el fin de aportar desapasionadamente al esclarecimiento de la ciudadanía, entre otras cuestiones.

2. Creación de un fondo solidario con el fin de solventar una política de amparo social que promueva la cultura del trabajo. Un llamamiento efectuado por ustedes sería enormemente exitoso. Con vuestra iniciativa y el efecto de emulación que ejercería su propia contribución, podría canalizarse el aporte de gran parte de la sociedad, principalmente el de los ricos y famosos, brindándole así la oportunidad de retribuir a la comunidad todo lo que han recibido de ella. De esta manera, podrían solventarse innumerables mecanismos de contención social determinados por las conclusiones que surjan del debate propuesto en el punto anterior.

Estas propuestas se encuentran a vuestro alcance y serían una contribución notable a resolver la problemática que aqueja a la sociedad. Frente a una situación límite como la presente, una acción es mucho más efectiva que cientos de discursos. La promoción de estos pasos haría que el reconocimiento social que poseen se incremente notablemente, pero lo más importante encontrarán la enorme satisfacción de haber contribuido al logro de una sociedad mejor.

Afectuosamente.

Bernardo Veksler

miércoles, noviembre 25, 2009

¿Conocias esta historia?

En cada fiesta patria argentina se escucha la Marcha de San Lorenzo :"Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento.... etc."

Ya sea a través de una grabación, entonada por los asistentes o tocada por una banda militar, varias veces por año disfrutamos de la querida Marcha, una tonada de neto corte marcial, alegre y pegadiza a la vez que heroica y épica, que logra el difícil objetivo de despertar en los asistentes sentimientos de patriotismo.

Si alguien nos preguntara qué sabemos de la Marcha de San Lorenzo nos vendrían a la mente los siguientes preconceptos:

1. Debe haberla compuesto algún ilustre maestro musical argentino, seguramente de estirpe patricia.

2. Debe tratarse de una marcha imaginada en homenaje al General San Martín.

3. Desde su creación debe tener esa letra acorde a la gran batalla.

4. La habrán creado por encargo del gobierno nacional.
5. Con el correr de los años, el autor habrá alcanzado el reconocimiento y distinción acordes a su obra patriótica.

6. Se debe utilizar solamente en Argentina y con el fin de ensalzar la gesta Sanmartiniana.

Esa breve descripción alcanzaría para sintetizar lo que la mayoría creemos saber o pensamos acerca de la Marcha de San Lorenzo .

Pero estaríamos enormemente equivocados:

Su autor, Cayetano Alberto Silva, era uruguayo, nacido el 7 de agosto de 1868 en Maldonado, hijo de Natalia Silva, una esclava de la familia que le dio el apellido. Estudió música, integró una banda en Montevideo, y en 1889 viajó a Buenos Aires, donde incursionó en el Teatro Colón. Se trasladó luego a Rosario , donde fue nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería. En 1898, al ser contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerto, se muda con su familia a esa ciudad, donde funda un centro lírico, enseña música y crea la "Rondalla " con la que actúa en el Carnaval de 1900.

Escribió la música para las obras teatrales "Canillita" y "Cédulas de San Juan" de su compatriota y amigo Florencio Sánchez, así como otras marchas militares: "Curupaytí ", "San Genaro" (en homenaje a este pueblo de Santa Fe), "Río Negro", "22 de Julio" y "Tuyutí".

La partitura musical que después conoceríamos como Marcha de San Lorenzo, fue compuesta por Silva para dedicársela al Coronel Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino. El Ministro agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por "Combate de San Lorenzo", lugar donde él había nacido y escenario de la contienda que el General San Martín llevó a cabo en territorio argentino.

Fue estrenada oficialmente en 1902 (sin letra) en las cercanías del histórico Convento de San Carlos donde se gestó la batalla de San Lorenzo . Ese día la marcha fue designada Marcha Oficial del Ejército Argentino. Asistieron el Presidente de la Nación, General Julio A. Roca, y el Ministro Ricchieri.
En 1907 su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. También escribió las letras de "Curupaytí" y "Tuyutí".

Años después, acosado por la pobreza, Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un edit or de Buenos Aires en $ 50 de esa época, una suma insignificante.

La marcha se hizo famosa (en Europa se considera una de la cinco mejores partituras militares de la historia) y estuvo presente en momentos históricos fundamentales:

* El Gobierno inglés solicitó autorización a nuestro país y fue ejecutada el 22 de Junio de 1911 durante la coronación del Rey Jorge V.

* Se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida únicamente durante el conflicto en las islas del Sur.

* Fue incorporada al repertorio de bandas militares de Uruguay , Brasil y Polonia, entre otras.

* Fue usada como música incidental en algunas películas (Rescatando al Soldado Ryan, por ejemplo).

* El Ejército Argentino, en la época previa al nazismo, le regaló la Marcha de San Lorenzo al Ejército Alemán como muestra de amistad, y a cambio éste nos obsequió la marcha "Alten Kameraden" (Viejos camaradas) que hemos escuchado en numerosas ocasiones en nuestras fiestas patrias.

* Durante la Segunda Guerra Mundial , la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco

* A manera de desagravio, el General Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el ejército aliado entró en París para liberarla.

Cayetano Silva Fue también empleado en la banda policial. Tras serios problemas de salud, falleció en Rosario el 18 de Enero de 1920. Por ser de raza negra, la Policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial, y fue sepultado sin nombre. Recién en 1977 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto.