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domingo, agosto 26, 2012

El ARA San Luis la historia secreta.




A las siete y media de la mañana, Alejandro Maegli estaba a punto de entregar la guardia y meterse en la cama cuando de pronto el sonarista del submarino le dijo una frase que lo dejó helado: "Señor, tengo un  hidrofónico". 

El teniente de fragata pegó un respingo queriendo creer que el operador se había equivocado. 

A veces las ballenas o el krill producen "rumores biológicos" y pueden confundir al más experimentado de los técnicos del sonar. Pero el ruido venía del Noreste y sus características se iban confirmando con el correr de los minutos. Maegli era jefe de comunicaciones y tenía la obligación de despertar al comandante. Lo hizo: "Despiértelos a todos, uno por uno, y colóquelos en sus puestos de combate", le ordenó el capitán. 


A Maegli se le puso la piel de . En ese momento sólo podía sospechar lo que iba a ocurrir. Pero no podía saber con certeza que comenzaría la primera batalla submarina del Atlántico Sur, que venían hacia ellos helicópteros ingleses a ras del mar, seguidos de cerca por los buques de la Royal Navy, y que los esperaban veintitrés horas de miedo, suspenso, persecución y explosiones. 


Era el 1° de mayo de 1982 y el submarino ARA San Luis tendría su bautismo de fuego en la Guerra de las Malvinas. 

Maegli es hoy contralmirante y director del Área Material Naval, y tiene a su cargo la difícil decisión de reparar o sacar de servicio para siempre a esa nave llena de fantasmas que espera en silencio, roja por la pintura antióxido, en una dársena del puerto de Buenos Aires. ¿Cómo resolver con la cabeza un asunto del corazón? 

Alejandro encontró su vocación en Mar del Plata a los cuatro años, durante una visita escolar. Un submarino reposaba en silencio, pero traía consigo ecos de aventuras, y Alejandro se metió luego en la Escuela Naval con el único propósito de surcar bajo el agua los mares del mundo. Hizo una experiencia en un buque barreminas. "Para ser oficial barreminas no hay que ser loco, pero te ayuda bastante", dice el refrán. Y después sirvió en un buque de apoyo. Finalmente, ingresó en la Escuela de Submarinos, que es muy exigente, y aprendió de memoria, uno por uno, los múltiples mecanismos internos de esa naveLa primera vez que entró en el San Luis todo se le venía encima. Parecía realmente un lugar de confinamiento. El submarino es un cilindro que mide 50 metros desde el timón a la proa, 11 metros desde la quilla hasta el tope de la vela y 5 metros con veinte centímetros de lado a lado: ése es el diámetro de un caño donde deben vivir, trabajar, dormir y recrearse treinta y cinco hombres durante semanas y, a veces, meses de misión submarina. Travesía en la que se habla en voz baja, se come poco "porque la navegación te quita el hambre", y donde luego de la vibrante marcha en superficie y las maniobras de inmersión sobreviene una extraña serenidad espacial. 

El submarino había sido comprado a Alemania en los años setenta, había llegado desarmado a la Argentina y había sido montado pieza por pieza en Buenos Aires. Pero para la época de Malvinas presentaba algunos problemas: no podía desarrollar velocidades de inmersión superiores a los 14 nudos y uno de los cuatro motores diesel que permiten cargar las baterías a través de un snorkel no funcionaba. Así y todo, Maegli no estaba tan preocupado por estas limitaciones como por su mujer, que estaba a punto de dar a luz. En marzo de 1982, ese padre primerizo, que apenas tenía 27 años, tuvo que zarpar en misión de adiestramiento y subirse por las paredes del submarino esperando la buena nueva. Estaban haciendo ejercicios con tres corbetas cuando llegó la noticia de que había nacido su hija María Inés. Los festejos a bordo fueron discretos, pero afectuosos. 

A mediados de mes llegó otra orden: debían suspender los simulacros y retornar a Mar del Plata. Un amigo se lo encontró en tierra. Partía al día siguiente en el submarino Santa Fe. "Flaco -le dijo a Maegli en un susurro-me voy a Malvinas." Alejandro sospechaba que algo grande se avecinaba, pero no tenía tiempo de meditar demasiado: corrió a ver a su mujer y a conocer a su hija, y los acontecimientos del 2 de abril lo sorprendieron como a casi todos nosotros. Sintió entonces una íntima contradicción: alegría patriótica mezclada con angustia y extrañeza. Hacía pocos meses había confraternizado con los oficiales del submarino inglés HMS Endurance, que había hecho escala en Mar del Plata. El Endurance atacaría luego, con torpedos y el apoyo de helicópteros, al submarino Santa Fe. 

Recibieron la orden de alistarse contra reloj y hacerse a la mar el 11 de abril. Salieron de noche, con órdenes secretas. Cuando abrieron el sobre descubrieron, tragando saliva y con los ojos bien abiertos, que debían patrullar el "Área Enriqueta", frente a Puerto Deseado. La luna brillaba en la dársena: navegaron hasta la altura de cabo Corrientes y se sumergieron. Maegli preparó las cartas de navegación y leyó la consigna: "Autorizado uso de armas en defensa". No podían atacar a nadie, porque las negociaciones diplomáticas no se habían agotado. Pero ese despacho lo obligó a procesar psicológicamente el hecho de que por primera vez no se trataba de un entrenamiento: era la guerra. 


Pasaron varios días haciendo recorridos y subiendo el snorkel media hora para obtener energía y oxígeno: ésos eran los momentos de mayor vulnerabilidad de la nave. Luego todo fue esperar y madurar la idea del combate. Salvo, claro está, cuando sucedió lo imprevisto: una avería en la computadora de control de tiro. Llevaban a bordo 10 torpedos alemanes y 14 estadounidenses. Pero sin esa computadora, la única alternativa era lanzarlos de manera manual. Trataron de repararla, pero no tenían a bordo los elementos con qué hacerlo, y el 27 de abril recibieron otro mensaje: "Destacarse y ocupar «Area María». Todo contacto es enemigo". 


Eso significaba que debían desplazarse a una zona cercana a la isla Soledad y que allí no había buques argentinos. Cualquier "rumor hidrofónico" tenía entonces que ser, forzosamente, una nave inglesa, y la orden era dispararle, sin dudar 


El 1° de mayo Maegli juntó a todo su equipo de informaciones de combate. Se sentaron alrededor de una mesa minúscula y él descubrió que le temblaban las piernas y que no podía levantar la cara. Cuando la levantó vio que sus camaradas estaban en idéntica actitud de pánico. Vadeó como pudo ese pantano y comenzó la reunión de análisis. Luego se colocó los auriculares: el blanco venía hacia ellos y el comandante ordenaba preparar tubos de torpedos y movimientos submarinos para encontrar la mejor posición de tiro. En un momento, el sonarista oyó explosiones y hélices de helicópteros. Se aproximaban tres helicópteros antisubmarinos con los sonares desplegados y largando cargas de profundidad a ciegas. A medida que analizaban los sonidos y señales se daban cuenta de que los Sea King avanzaban abriéndoles camino franco y seguro a varios buques británicos de guerra. Cuando estaban a 9000 yardas, Maegli le dijo a su capitán: "Señor, datos de blanco ajustados". El comandante gritó: "¡Fuego!" Y el torpedo salió disparado con trepidaciones y ruidos escalofriantes. Llevaba consigo un cable de guía a través del cual se podía teledirigir su dirección. Pero a los pocos minutos un oficial informó que el cable se había cortado. El torpedo seguía ahora corriendo, aunque de manera autónoma, y estaba programado para ir ascendiendo con el objeto de asegurar el impacto. El problema es que, al hacerlo, se hacía visible. En cinco minutos absolutamente todos los buques ingleses desaparecieron del sonar, y el torpedo se perdió en la nada. 


No era difícil para los helicopteristas ingleses ver el trazado del disparo y calcular la posición del San Luis. A Maegli se le secó la boca. Pasarían de cazadores a presas en segundos; los ingleses, a gran velocidad; los argentinos, en cámara lenta. 

El capitán ordenó evasión a toda máquina y el sonarista dijo: "Splash de torpedo en el agua". Les habían disparado y ya se sentían los sonidos de alta frecuencia que el proyectil inglés emitía al acercarse. "Máxima profundidad", ordenó el comandante. Y a continuación mandó lanzar falsos blancos. Se usaban señuelos, pastillas gigantes que en contacto con el agua hacían burbujas y confundían con sus ecos apócrifos. Los llamaban "Alka Seltzer". Después de expulsar los dos señuelos, el sonarista informó de algo que galvanizó a todos: "Torpedo cerca de la popa". Maegli pensó: "Cagamos, nos está persiguiendo, nos va a reventar". El sonarista agregó: "Torpedo en la popa". 

Diez segundos y un año después, el operador dijo, con su voz metálica: "Torpedo pasó a la otra banda". Una alegría silenciosa, un cierto alivio recorrió el cilindro: el torpedo inglés había pasado de largo y se perdía en el mar. Se habían salvado por un pelo. 


En ese instante mismo comenzó el hostigamiento. Los Sea King se acercaron lanzando sus cargas y sacudiendo el océano. Tiraban todavía sin tener la posición exacta del San Luis, que bajaba y bajaba. Pescaban con bombas a unos quinientos metros del mentón del teniente Maegli. El submarino fue reduciendo su velocidad y se asentó con un golpe en el fondo de arena. Cada veinte minutos los helicópteros llegaban y soltaban sus explosivos, reemplazándose los unos a los otros en la tarea durante horas y horas. Las ondas expansivas no llegaban y entonces el máximo problema era el oxígeno. Sin poder sacar el snorkel, el dióxido de carbono subía y el peligro aumentaba. El comandante ordenó que la tripulación abandonara sus puestos de combate y se metiera en la cama: había que gastar lo menos posible. Meterse en la cama y dormir en un submarino que está en el fondo del mar y al que le siguen disparando debe ser una de las experiencias más inquietantes de la vida. A pesar de ella, Maegli pensó: "El problema no es el miedo sino cómo controlarlo", y se quedó dormido. 

Veintitrés horas después del primer "rumor hidrofónico", el sonarista anunció que el área estaba despejada. El San Luis emergió a plano de periscopio, sacó el snorkel y la antena, y recibió la triste información de que habían hundido al Santa Fe en las Georgias. El teniente pensó en su amigo y en los oficiales del Endurance, y luego no pensó más que en hacerse fuerte y seguir haciendo su trabajo. "Ya teníamos callosidades en el alma, ya éramos diferentes", dice hoy, al recordar aquel bautismo de fuego. 

Cinco días más tarde, en un teatro de operaciones infestado de naves enemigas, los sensores acústicos volvieron a detectar "ruido hidrofónico". "Posible submarino", dictaminó el operador. Y el comandante ordenó de nuevo que todos ocuparan sus puestos de combate y que el San Luis avanzara hacia el blanco, que tenía un extraño comportamiento zigzagueante. "Blanco alfa muy cerca", dijo el operador. Estaba a unos 1500 metros. Dispararon un torpedo antisubmarino de recorrido corto y escucharon una detonación tremenda. Pero nunca pudieron determinar a qué le habían pegado. 


En la madrugada del 11 de mayo, Maegli estaba nuevamente de guardia cuando el sonar detectó una fragata misilística que venía del Este, y al rato otra del Norte. Todos estaban en sus puestos. Y allí, provisionalmente en pausa de combate, les sirvieron un memorable arroz con tomate que los submarinistas comieron con los músculos en tensión, como si fuera lo último que probarían antes de morir. Luego comprendieron que los dos buques británicos convergían sobre el estrecho de San Carlos y el capitán ordenó atacar el blanco más cercano a la costa. "¡Fuego!", volvió a gritar, a una distancia de 5200 yardas. Tardó tres minutos en cortar cable. Pero todos los tripulantes acompañaban mentalmente la corrida del torpedo. Hasta que, de repente, Maegli escuchó un clanc. Un alarmante ruido de chapa. El sonarista informó que los blancos huían a toda máquina. El proyectil había pegado en el casco, pero no había explotado. El proyectil, una vez más, no estaba en buenas condiciones. Los dos buques ingleses venían de hundir con artillería al ARA Islas de los Estado, un barco argentino que transportaba municiones y combustible de avión. Habían muerto más de veinte hombres en ese naufragio. 

Cuando el capitán comunicó al Comando de Operaciones Navales las fallas del torpedo y les recordó las dificultades en el sistema de tiro, recibió una directiva terminante: volver a casa. Regresaban a Puerto Belgrano de noche y en silencio: no habían logrado hundir ningún buque y aunque habían provocado, tal como confesaron luego los ingleses, una verdadera psicosis en el mar y habían logrado retardar con su amenaza submarina el desembarco en las islas, llevaban un regusto amargo. "La prevención, el desgaste de energía y el temor que genera un submarino es terrible", me explica el contralmirante Maegli; se nota que aquella amargura no se le ha borrado de la boca. 

Atracaron en secreto en la base naval y comenzaron a realistar el San Luis, metiéndolo a dique. El teniente llegó estresado, barbudo y con la misma ropa con que había salido de Mar del Plata a su departamento de casado, y durante una semana no respondió preguntas ni salió de la cocina de dos por dos: sólo se sentía seguro en lugares reducidos. 

Nunca el San Luis pudo volver al teatro de operaciones. Trajeron a dos expertos para repararlo, pero tardaron cuarenta días y eso dejó al submarino y a su tripulación fuera de la guerra. El 14 de junio los tapó la tristeza. Maegli siguió prestando servicio en el San Luis, y en 1983 lograron que los técnicos alemanes revisaran los mecanismos, explicaran las razones de los desperfectos en sus torpedos y en el sistema de tiro que habían fabricado, y pudieran hacerse las modificaciones necesarias. 


Alejandro siguió una larga carrera de perfeccionamiento profesional. Fue comandante del ARA Salta -gemelo del San Luis-, director de la Escuela de Submarinos y agregado de Defensa en Canadá. Un amigo de Ottawa le regaló un libro donde figuraban las grandes batallas submarinas de la historia. Un historiador británico, especializado en el tema, narraba las dramáticas aventuras de un submarino argentino que había escapado de milagro al acecho de la Royal Navy: el San Luis. Maegli no quiso leerlo así como no quiere visitar el submarino rojo que duerme en un astillero de la Costanera Sur a la espera de ser convertido en un museo o regresar al mar. "Es viejo, pero no es anticuado -lo defiende el director de Material Naval de la Armada argentina-. Si me preguntás qué quiero te respondo algo muy simple: sólo un buen final." 

Volvió al astillero para hacerse unas fotografías. Pero lo hizo a regañadientes. Las ánimas vestían de rojo. Costó hacerlo subir al puente del San Luis. Maegli finalmente subió y recordó en un pestañeo el momento exacto en el que se abrió la escotilla y salió a la luz después de 37 días sumergidos en el Atlántico Sur sin ver el océano ni el cielo ni el sol. Maegli asomó su cara agotada de 1982 y respiró profundamente. Lo sorprendió en ese momento el olor puro del mar. El imborrable olor de la vida.

domingo, julio 08, 2012

Adolf Hitler, la verdad de su muerte.

El jefe del tercer Reich alemán nació a las 18.30 horas (seis y media de la tarde), del día 20 de abril de 1889, en una modesta posada  Gasthof Zum Pommer de la ciudad de Braunau al norte de Austria, al otro lado de la frontera de Baviera. 

Adolfo Hitler era el tercer hijo del tercer matrimonio de un funcionario  de Aduanas, que había sido hijo ilegítimo, el apellido que llevó durante 39 años era el de su , Schicklgruber. Cuenta la historia que tanto la abuela materna de Hitler como su abuelo paterno se llamaban Hitler. La madre de Adolf era prima segunda de su padre y tuvo que obtenerse de la iglesia una dispensa para el matrimonio. 

Esta unión entre parientes es común, como el caso de los padres de Hitler y la ilegitimidad se manifiesta a diario. 

Uno de los misterios históricos de la Segunda Guerra Mundial es la que se refiere a la muerte de Adolf Hitler. 

La resolución del acta de defunción de Hitler (resolución 2/48/52 del 25 de Octubre de 1956, dictada en Berchtesgaden) confirmó oficialmente la muerte de Adolf Hitler el día 30 de Abril de 1945 a las 15.30 horas, mientras que a Eva Braun la declararon muerta el mismo 30 de Abril de 1945, 2 minutos antes de su marido (a las 15.28 horas). 

El gobierno alemán, en particular las autoridades de Berchtesgaden, extendió los actas de defunción del dictador de Alemania y de su esposa hasta el año 1956, debido a que nunca se habían encontrado los cadáveres. 

Conforme al procedimiento que establece el derecho alemán, como el de muchos países del mundo, primeramente se dicta la declaración de ausencia, cuando no se encuentra el cadáver de una persona a la cual se le da por desaparecida. 

Diez años después, cuando no exista ninguna prueba física del desaparecido y no se le haya encontrado, se dicta la declaración de muerte para los efectos legales pertinentes, principalmente los testamentarios. 

Según lo que dijeron algunos testigos, Adolf Hitler mató a tiros a Eva Braun antes de matarse él mismo de un tiero. Más tarde, seguidores del dictador derramaron gasolina a los cadáveres y los quemaron para evitar su profanación. 

A finales del siglo veinte, las autoridades soviéticas abrieron los archivos históricos al público. En uno de los documentos aparece una fotografía de los "posibles restos de Adolf Hitler" (véase imagen). 

Hay que reconocer que mucha gente no acepta la versión más probable de la muerte de Hitler. Algunos personajes contemporáneos del dictador expresaron sus opiniones, al haber terminado la guerra: 

En 1952, Dwight D. Eisenhower dijo: "Nosotros no hemos podido sacar ni siquiera una pizca de evidencia tangible sobre la muerte de Hitler. Mucha gente cree que Hitler se escapó de Berlín". 

Cuando el Presidente de EE.UU. Truman le preguntó a José Stalin en la Conferencia de Potsdam en 1945, si Hitler estaba o no muerto, Stalin replicó: "No". 

El oficial mayor del ejército de Stalin, Mariscal Gregory Zhukov, cuyas tropas fueron las que ocuparon Berlín, afirmó después de una larga investigación en 1945: "Nosotros no hemos encontrado el cuerpo que pueda ser de Hitler". 

El jefe del consejo de EE.UU. de los juicios de Nuremberg, Thomas J. Dodd, dijo: "Nadie puede decir que él está muerto". 

El mayor general Floyd Parks, quien comandaba las fuerzas de EE.UU. en el sector de Berlín, expuso en una publicación que él estaba presente cuando el Mariscal Zhukov describió su entrada a Berlín. Según Parks, Zhukov dijo que creía que Hitler pudo haber escapado. 

El teniente general Bedell Smith, jefe de personal del general Eisenhower en la invasión europea y después director de la CIA, dijo públicamente el 12 de Octubre de 1945: "Ningun ser humano puede decir conclusivamente que Hitler esté muerto". 

Coronel W.J. Heimlich, ex jefe de la inteligencia de EE.UU. en Berlín, que estuvo encargado en la investigación para determinar que había pasado con Hitler, dijo en el reporte final: "No hay más evidencia que las habladurías para sostener la teoría del suicidio de Hitler". -También afirmó que: "En base a la presente evidencia, ninguna empresa de seguros de Vida en Estados Unidos, pagaría la prima por Adlof Hilter". 

El juez del tribunal de Nuremberg, Michael Mussmann, dijo en su libro Diez Días Para Morir: "Rusia debe de aceptar toda la culpa, hasta el entendido que todavía existe, de que Hitler no murió en Abril de 1945". 

El ex secretario de gobierno Jimmy Byrnes explica en su libro Hablando Francamente: "Durante la conferencia de los Cuatro Grandes en Potsdam, Stalin dejó su silla, se me acercó con su vaso de licor, la golpeteó con mi vaso, y muy amigablemente le dije: 'Mariscal Stalin, ¿cuál es su teoría sobre la muerte de Hitler?', y Stalin replicó: 'El no está muerto. El escapó hacia España o Argentina' ". 

Por lo visto, las pruebas de la muerte del ex dictador no son muy contundentes. Al otro lado, tampoco hay pruebas de que Adolf Hitler haya sobrevivido la guerra. La única prueba absoluta y existente consiste en el hecho, de que los supuestamente muertos siempre encienden las fantasías tanto de sus seguidores como de sus adversarios. - Haya o no muerto en Berlín, hoy en día da igual. A estas alturas, Adolf Hitler debe haber fallecido de todas formas. 



¿MURIÓ HITLER REALMENTE? 


LAS OPINIONES DE LOS INVOLUCRADOS 


"La otra noche, en mi casa, le ofrecimos a nuestro bienamado Führer, un asadito con motivo de su viaje a Venezuela, donde piensa establecerse para rehacer su situación económica" (carta de Martin Bormann a un amigo, extractada en "Adiós al Führer", de Enrique Lafourcade) 


"-Oficial SS pregunta: Mein Führer, ¿por quién lucharemos ahora? - Hitler le responde: Por el hombre que vendrá ..." (último diálogo de Adolf Hitler antes de desaparecer desde el Bunker de Berlín en el día de la ocupación final de Alemania).



LA MUERTE DE LA QUE AÚN SE ESPECULA 


En abril del 2000, los rusos han tratado de impresionar al mundo mostrando en una exposición una minúscula pieza craneana con un agujero "de bala", perteneciente según ellos a Adolf Hitler. 

Es lo más parecido a los restos de Hitler que alguna vez se han mostrado al mundo, luego de años de hablar de las "comprobadas" pruebas dentarias, fotografías del cuerpo completo y semicalcinado del Führer, entre otras cosas. 

Se han presentado al público varias fotografías del "cadáver de Hitler" a lo largo de la historia; en algunas aparece quemado, en otras sin lesiones aparentes y en la que mostramos aquí, con rastros de un presunto proyectil (los historiadores que aseguran su muerte no están de acuerdo en si se suicidó de un tiro, tragando una pastilla de cianuro o hasta ambas cosas). 

De cualquier modo resulta bastante raro que algunas de las imágenes hayan sido fotografiadas, según la versión oficial, por los mismos alemanes que, según el plan, intentaban hacer desaparecer el cuerpo del Führer para esconder su muerte.

Entre 1999 y el 2000 se filtró una noticia extraña: un área del famoso bunker de Berlín en donde Hitler se habría quitado la vida, y que fuera descubierta desde hacía décadas, había sido mantenida en secreto por las autoridades aliadas durante todos estos años. Alegaron un temor de que el lugar se convirtiera en sitio de peregrinaje para neonazis. Sin embargo, la sensación que queda claramente es que, a 55 años de la supuesta muerte del Führer en Berlín, aún quedan cosas desconocidas a los ojos de las muchedumbres. 

Los rusos alegaron haber descubierto, en su momento, varios cuerpos medio enterrados con las características de Hitler, los llamados "doppelganger" del Führer. 

Algunos creen que tenía varios de estos "dobles" y que uno de ellos fue el que murió en el famoso atentado explosivo en su contra en 1944, del que "sobrevivió milagrosamente" según se dijo. 

El oficial soviético Anatoli Klimenko, por ejemplo, uno de los principales encargados de la toma del Reichstag el 9 de Mayo de 1945, declaró que el cadáver supuestamente perteneciente a Hitler calzaba medias tejidas de lana que el Führer siempre se negó a utilizar en vida, pues las detestaba. 

Por su parte, el mariscal Zhukov negó públicamente la versión oficial rusa de haber encontrado con seguridad el cuerpo de Hitler. Sobre el verdadero paradero de Hitler, declaró: 

"Mi opinión personal es que se encuentra en algún punto de Europa, tal vez en España." 

Documentos rusos publicados más de cuarenta años después de la guerra, aseguraban que los cuerpos de Hitler, Eva Braun y la familia Goebbels fueron totalmente calcinados luego de ser encontrados, y sus cenizas esparcidas por el aire el 5 de abril de 1970, lo que no coincide con la actual versión de Moscú al exponer los "restos de Hitler" que hemos señalado. 



¿UN ESCAPE A LA ANTÁRTIDA? 


El famoso Almirante norteamericano Richard Evelyn Byrd, hombre valiente y aventurero, uno de los pioneros en llegar a la Antártica (léase su gran obra "Alone", declaró en una oportunidad -a propósito de la desaparición de Hitler y algunos otros personajes del Tercer Reich- que "el enemigo está entre nosotros y la Antártida". 

Byrd equivalía en Estados Unidos a lo que el Capitán Richter en Alemania, al atravesar zonas inexploradas del Continente Helado, y hasta asegurar la presencia de los polémicos "oasis" con vegetación y aguas termales en medio de los hielos milenarios, de los que nadie ha vuelto a hablar. Miguel Serrano, uno de los primeros civiles en visitar la Antártica (en 1948), ha escrito intensamente sobre estas historias. 

El famoso Almirante Doenitz, por su parte, había declarado en 1943 que los submarinos alemanes habían descubierto un "paraíso inexpugnable" en algún lugar austral del planeta. 

La idea de que los alemanes se habrían escondido en bases secretas de la Antártica no es nueva. Fue sumamente difundida al final de la Segunda Guerra, y los aliados enviaron hasta sus propias expediciones intentando confirmar cualquier rumor de esta idea, que suena tan descabellada. 

Entre las misiones, la principal fue dirigida por el Almirante Byrd en persona. Se sabe incluso que llegaban con frecuencia a uno de los fiordos australes de Chile, en la zona de Palena y junto a las islas Guaitecas, creyéndose incluso que existiría una compleja base abandonada y perdida en la geografía patagónica pacífica. 

Existía abundante material fotográfico evidenciando este hecho, pero ha desaparecido paulatinamente de los medios impresos, aunque algunas referencias se han dado en los archivos del FBI desclasificados por Estados Unidos entre 1998 y 1999. 

Esta misma agencia yanki había realizado amplios operativos en los países sudamericanos recibiendo de Chile una extraña información que, hacia los años '60, corría como rumor: algunos jerarcas nazis, como Martin Bormann, se encontrarían en la Antártida, en el caso de Bormann con el nuevo nombre de Juan Keller. 

Con el tiempo, la leyenda se olvidó y pasó a formar parte de los tantos mitos de la Segunda Guerra. Imaginar a Hitler escondido en la Antártica era, simplemente, algo demasiado fantástico como para darle crédito histórico, y tienen razón. 

Sin embargo, en fechas recientes y gracias a la iniciativa de los grupos aficionados al realismo fantástico, el tema a vuelto a ponerse en boga y se han presentado como pruebas algunos hechos que por casi 60 años permanecieron en la penumbra permanente. 

La pregunta resurgió: ¿Es posible, es racionalmente aceptable que Hitler, efectivamente, esté oculto en algún la Antártida?

Las pruebas que los creyentes de esta idea esgrimían contra sus detractores eran débiles: que los alemanes realizaron extraños experimentos de resistencia y hasta animación suspendida en condiciones de frío similares a las del polo (experimentos que sí se realizaron, y no con pobrecitos judíos sometidos a congelación, como ya estarán imaginando algunos) y que la Antártida sigue siendo, hasta ahora, el lugar ideal para esconder una base ultrasecreta sin ser descubierto jamás. 

Otros agregan a esto la teoría de que la Tierra es hueca y con "entradas" en los polos, enormes boquetes dentro de los cuales habrían entrado los miembros de la más selecta aristocracia esotérico-criptopolítica alemana, con Hitler a la cabeza. 

Como se ve, los argumentos, si bien son válidos, no sólo no comprueban nada, sino que alejan la teoría de cualquier intento por acercarla a un hecho histórico y verificable. 

Sin embargo, las cosas cambiaron. Recientes trabajos de muchos autores de historia y literatura han vuelto a reflotar un hecho que había sido prácticamente olvidado por los anales cronológicos de América. 

Esto es un hecho real y comprobado, de modo que su falta de difusión no puede ser obra de otra cosa que un intento por llevarlo al olvido... 

En 1945, varios meses después de terminada la Guerra, llegaron hasta las costas argentinas de Mar del Plata un par de valiosos y modernísimos submarinos alemanes, capaces de permanecer hasta seis meses sumergidos, y cargados de más hombres de los que necesitaría cualquier misión usual. 

Traían una curiosa carga de cigarrillos, a pesar de que ninguno de ellos fumaba (como es tradicional entre los austeros oficiales de este tipo de naves). 

Los submarinos llevaban mucho tiempo en el mar, lo que es más extraño aún. La tripulación no tuvo una razón satisfactoria para explicar su presencia en estas aguas australes ni por qué las naves estaban falsamente clasificadas con las series U-530 y U-977, correspondientes en realidad a dos viejos submarinos que en los archivos navales de la Marina Alemana aparecían incluso en reparaciones, de modo que la adulteración era una clara muestra de que se trató de ocultar la desaparición de estas naves. 

Los norteamericanos enviaron en tiempo récord una enorme dotación de oficiales que apresaron a los alemanes y se los llevaron a Estados Unidos haciéndolos desaparecer. 

Actuaron con tal intriga y rapidez que prácticamente, nadie supo de lo que sucedió. Fue instantáneo. Sin embargo, inmediatamente después comenzaron sus expediciones a la Antártida, siendo la mayor de ellas la del Almirante Byrd, quien volvió convencido de que los jerarcas alemanes que no estaban en Nüremberg, yacían en un secreto refugio antártico. 

Sus expediciones principales tuvieron lugar entre 1946 y 1947, y en ellas los americanos utilizaron sus más modernos aparatos de sondeo y rastreo, aviones y buques. 

Tal despliegue jamás habría tenido lugar en base a un mero rumor fantasioso. 

La noticia que circuló entonces, incluso entre algunos medios de prensa de la época, era que los dos submarinos habrían sido parte de un enorme convoy que salió de Alemania con Hitler y sus principales asesores hasta algún lugar secreto de las tierras australes, el "paraíso inexpugnable" del Almirante Doenitz. 

Las naves, producto de las tormentas en altamar de ese año, se extraviaron y, como es común en las misiones ultrasecretas, por ser parte de la comitiva de compañía, desconocían el lugar al que se dirigían, limitándose a seguir a los guías. 

Fue así como, extraviados y rendidos a su mala fortuna, llegaron perdidos hasta Mar del Plata. 



CHILE TAMBIÉN INVOLUCRADO 


Ese mismo año de 1945 en que llegaban a Mar del Plata los submarinos alemanes, una situación muy extraña tuvo lugar en Talcahuano, puerto situado junto a la ciudad de Concepción, en la VIII Región del Sur de nuestro país. La historia no es demasiado popular entre sus actuales habitantes, pero aun así ya ha tomado ribetes de leyenda. 

En Chile se había dado una situación curiosa. El Presidente radical, Juan Antonio Ríos, había declarado muchas veces su desprecio hacia los países aliados y esto valió más alguna mención honrosa de parte de la Alemania Nazi hacia nuestro pueblo chileno. 

Incluso había sido expulsado del Partido Radical en 1931 por su apoyo a la dictadura del General Carlos Ibáñez del Campo. 

Ríos, casado con una mujer de ascendencia alemana y él mismo muy admirador de los alemanes (a quienes conocía principalmente por la colonización germana en el Sur de Chile), llegó al punto de amenazar a los norteamericanos, a través de su embajador Bowers, con bombardear naves aliadas atracadas en la isla de Chiloé, si Chile era presionado indebidamente a romper relaciones con el Eje. 

Sin embargo, mantener la sola neutralidad se convirtió en todo un desafío. Desde el mismo Gobierno hubo una y otra vez funcionarios que intentaron arrastrar a Chile a declararle la guerra a Alemania, imitando a las otras 80 naciones que lo habían hecho ya, la mayoría de ellas simbólicamente. 

Tanto el Canciller chileno, don Ernesto Barros Jarpa, como el Embajador en Alemania, Tobías Barros Ortiz, lograron aplacar una y otra vez estas intentonas antigermanas; pero, finalmente, las fuerzas imperialistas triunfaron y Chile terminó en la lista de países que, de malas ganas en este caso, firmaron la "declaración de guerra" contra la Alemania de Hitler, contra Japón y contra Italia, el día 20 de enero de 1943. 

Es curioso que las presiones hayan provenido, por un lado, de un boicot económico de parte de los Estados Unidos, y por otro, de sus "archienemigos" marxistas internos que amenazaban con producir una agitación social si el presidente no cedía a tales presiones. 

Sin embargo, ni Ríos ni su sucesor en el palacio de Gobierno, otro radical, el ilustre Gabriel González Videla, dejaron de lado su adhesión personal al Eje y su admiración por la epopeya nazista. 

Chile era, así, uno de los países donde el Estado Mayor alemán consideraba la presencia de suficientes amigos que garantizaran la seguridad de sus hombres en caso de una emergencia. 

La Argentina de Juan Domingo Perón también lo hubiese sido en otras condiciones, pero los norteamericanos se habían asegurado un control en dicha nación al final de la guerra, a sabiendas de que podía transformarse en una vía de escape por el Atlántico para los nazis alemanes. 

Pues bien, se acercaba el fin del año de 1945 cuando una pequeña flotilla de poderosos submarinos alemanes de escolta, medio extraviados en aguas del Pacífico, llegaron de emergencia al puerto de Talcahuano. 

Habían perdido el curso del mismo modo que las naves que llegaron a Mar del Plata, y remontaron rumbo más hacia el Norte, por aguas chilenas, intentando una acción de autosalvamento. 

¿Qué era lo que podrían haber "escoltado" en este lado del mundo?. 

A diferencia de lo sucedido en Argentina, las autoridades se arriesgaron a no dar información a los norteamericanos sobre lo sucedido (los radicales de entonces nunca se llevaron bien con Estados Unidos) y todas las evidencias fueron hechas desaparecer. 

Los hombres, sus naves y la historia quedaron en el anonimato de un rumor que hoy es leyenda. 

¿De dónde venían? ¿Qué hacían en estas aguas? ¿Qué misión de oficiales expertos podría haber tomado la tarea de viajar en forma suicida hacia las aguas antárticas, si no fuera, en efecto, hacia un refugio o campamento inexpugnable? 

Han pasado los años. Los episodios de los submarinos alemanes en Mar del Plata y Talcahuano ya son leyendas. La historia de Hitler en la Antártida también lo es... De hecho, el Führer es en sí mismo leyenda. 



CAPÍTULO II 


LA HISTORIA VERDADERA 


El enigma de la muerte de Adolf Hitler y de Eva Braun. 

Estimado profesor Velmont: He leído los libros del Grupo Elron con gran asombro y los felicito por su labor. Es encomiable el trabajo que realizan teniendo en cuenta su vocación de servicio. 

Tengo una pregunta que me tiene muy intrigado, y se refiere a lo que pasó en realidad respecto de la muerte de Adolf Hitler. ¿Realmente murió en su Bunker subterráneo? ¿Escapó o murió anteriormente en el atentado que se produjo en 1943? 

Hace poco leí un libro llamado La muerte de Hitler, donde exponen la teoría de que Hitler murió en el atentado de 1943 y que en adelante su doble vería los destinos de Alemania en la Segunda guerra. 

Por otro lado se muestra en el libro fotos de cómo quedaron los pantalones de Hitler luego de la explosión del atentado, lo que da como conclusión de que Hitler pudo haber muerto por lo maltratado que quedó la prenda. 

Quisiera que me aclarara cuál fue la realidad del asunto. Desde ya le agradezco su respuesta. 

Mirko B. 


RESPUESTA 

Apreciado Mirko: El viejo refrán que dice que la verdad es muchas veces más asombrosa que la ficción se aplica perfectamente al caso de la muerte de Hitler, y más aún a su nacimiento. 

¿Pero para qué explicártelo yo si la verdad surge con toda claridad de los diálogos que he tenido con mi Guía espiritual Ron Hubbard? 



SESIÓN DEL 9/12/03 


Médium : Jorge Olguín. 

Interlocutor : Horacio Velmont. 

Entidad que se presentó a dialogar : Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología. 


Interlocutor: ¿Quién está presente? 

Ron Hubbard: Soy Ron. ¿Cómo estás, Horacio? 

Interlocutor: Bien, Maestro, pero con muchas preguntas agendadas, como ya sabrá. 

Ron Hubbard: Así es. No perdamos tiempo y comienza. 

Interlocutor: Lo primero que quiero preguntarle es sobre uno de los grandes misterios de la historia. Me refiero a los cadáveres de Adolf Hitler y Eva Braun, sobre los cuales hay enormes divergencias. 

Ron Hubbard: Adolf Hitler y Eva Braun se encerraron en uno de los Búnker y los soldados más sedientos de venganza, los que más odiaban al dictador y a su régimen y querían destruir toda la ciudad. 

Interlocutor: ¿Los aliados americanos? 

Ron Hubbard: No, me refiero a los aliados rusos, porque habían sufrido cantidad de depredaciones por los alemanes en la campaña sobre Rusia. La historia cuenta que Rusia fue victoriosa porque los fueron dejando sin comida y el frío y el hambre terminaron por derrotar a las tropas invasoras alemanas. 

Interlocutor: ¿Eso fue cierto? 

Ron Hubbard: Sí, eso fue cierto, pero lo que no cuentan los historiadores es que los alemanes saquearon un montón de ciudades comenzando por Stalingrado, asesinaron a infinidad de personas y violaron a infinidad de mujeres rusas. Entonces, cuando cae Berlín, son los rusos que, como venganza, saquean la ciudad, no los norteamericanos. 

Y cuando llegan al Búnker para atrapar a Hitler, a quien le tenían un odio tremendo, disparan contra los muros una bazooka y destruyen la entrada, pero cuando penetran se encuentran con la sorpresa de que allí no había nadie. 

Ante esto los rusos se sienten engañados y toman a un par de generales aliados del Führer conminándolos para que confiesen en qué otro Búnker estaba escondido Hitler, pero los generales insistieron en que ése era el lugar en que debía encontrarse. 

Interlocutor: ¿Sabían algo los generales? 

Ron Hubbard: No, la broma es que no sabían nada, pero los rusos creen que los generales están mintiendo y tratan de sacarles la verdad mediante la fuerza. Los torturan cruelmente pero los generales no pueden decirles nada porque nada sabían. 

Interlocutor: ¿Murieron a consecuencia de las torturas? 

Ron Hubbard: Así es y la broma macabra fue que los rusos creyeron que los generales se llevaron el secreto a la tumba por fidelidad al Führer. 

Interlocutor: Puedo imaginarme lo que les hicieron para hacerlos confesar. Volviendo a la suerte que corrieron Hitler y Eva Braun... 

Ron Hubbard: Fueron abducidos. 

Interlocutor: ¿Abducidos? Su respuesta me toma por sorpresa porque no me imaginé realmente algo así porque los rusos no hace mucho exhibieron los restos de Hitler. Ahora me doy cuenta que fue toda una fantochada. ¿Qué raza extraterrestre los abdujo? 

Ron Hubbard: Los "Grises perversos". 

Interlocutor: ¿Cuál fue la razón? 

Ron Hubbard: Esos extraterrestres buscaban estudiar la filosofía de Hitler porque era muy similar a la de ellos. 

Interlocutor: ¿Usted se refiere al Absolutismo? 

Ron Hubbard: Así es. 

Interlocutor: ¿De dónde provenían? 

Ron Hubbard: Provenían de Romulus 4. 

Interlocutor: ¿Son de la misma raza que está en el Área 51? 

Ron Hubbard: Son de otra raza, pero han tenido contacto con los Grises que han celebrado acuerdos con los Estados Unidos. 

Interlocutor: ¿Se trata de la misma raza de los que abdujeron a JonBenet Ramsey? 

Ron Hubbard: No, nada que ver. Lo que hay que entender es que hay muchas razas humanas en la Galaxia que no son terrestres. 

Interlocutor: ¿Humanoides? 

Ron Hubbard: No, humanoides no. Humanos, hombres, homo sapiens sapiens. 

Interlocutor: No entiendo. ¡Creía que éramos los únicos homo sapiens sapiens! 

Ron Hubbard: Y también hay muchas razas de Grises. Lo que quiero decir es que no porque venga un Gris alto tiene que provenir del mismo planeta que otro Gris alto. Hay distintos planetas en la Galaxia que tienen Grises y hay muchos planetas que tienen humanos del tipo terrestre. Reitero para que no haya confusión: humanos del tipo terrestre. 

Interlocutor: Ahora entendí perfectamente. Se me había hecho una pequeña laguna. Antes dije humanoides, pero fue un error mío de concepto, porque humanoides son todos los extraterrestres que no son tipo humano. 

Ron Hubbard: Exacto. Incluso hay razas de humanos en otros planetas que hasta coinciden por completo con el ADN terrestre. 

Interlocutor: ¿Es decir que pueden perfectamente engendrar hijos mezclando la raza humana con ellos? 

Ron Hubbard: Así es. 

Interlocutor: ¿Estos extraterrestres de Romulus 4 que abdujeron al Führer ya habían tenido contacto con el Tercer Reich? 

Ron Hubbard: No, no habían tenido ningún contacto. Completo lo que estaba diciendo: Hay ADN de Grises de distintos mundos que pueden cruzarse entre sí, de la misma forma que también hay ADN de tipos humanos de distintos mundos que pueden cruzarse entre sí. 

Interlocutor: Entendí perfectamente el punto. Volviendo a Hitler, los extraterrestres lo teletransportaron junto con Eva Braun hasta la nave? 

Ron Hubbard: Percibo lo que estás pensando. No, no se los llevan para experimentar con ellos, sino que se lo llevan como aliado. 

Interlocutor: ¿A Hitler cómo aliado? La verdad que no entiendo. 

Ron Hubbard: Claro, porque esos extraterrestres, que como ya dije son una raza absolutista que incluso han sometido a Romulus 5, que es el planeta siguiente del sistema, estudian los distintos planetas y a sus habitantes. 

Cuando llegan a la Tierra ven que hay una conflagración que involucra a varios países y entonces aprovechan para estudiar, mediante aparatos visores, la mente de los distintos gobernantes, y al examinar a Hitler observan que era un ser absolutamente perverso, muy similar a ellos. 

Interlocutor: Ahora voy entendiendo lo de "aliado". 

Ron Hubbard: Antes de proseguir voy a relatarte algo que parece más de ciencia ficción que real y sin embargo sucedió. 

Interlocutor: Lo escucho. 

Ron Hubbard: Una viajera del tiempo se trasladó a fines de lo que ustedes llaman Siglo XIX. 

Interlocutor: ¿Viajera terrestre o extraterrestre? 

Ron Hubbard: Viajera terrestre, provenía del 2550 aproximadamente. 

Interlocutor: ¿Cuál era la finalidad del viaje? 

Ron Hubbard: Quería cambiar la historia eliminando a Hitler bebé. 

Interlocutor: Apenas lo puedo creer. 

Ron Hubbard: Créelo porque es así. En este momento tengo varios espíritus que me están dictando los hechos históricos tal como sucedieron en la realidad. 

Los padres de Hitler tenían lo que ustedes llaman una niñera, que era también ama de llaves, porque la esposa no estaba bien de salud. Esta niñera cuidaba muy celosamente al bebé Hitler. 

La viajera del tiempo era una muchacha de unos 28 años, que en su época, es decir en el 2550, era una profesional que trabajaba en los laboratorios del tiempo en varias ramas técnicas, biogenética, criogenética, técnica temporal cuántica, etc. 

Esta persona sustrae una de las máquinas del tiempo y antes de viajar al pasado bloquea el sistema para que no puedan rastrear la fecha y el lugar hacia donde se iba a dirigir. 

Luego se traslada a la época en que Adolf Hitler era un bebé y se anota como segunda niñera para trabajar en la casa de los padres y finalmente lo logra. Pero algo peculiar debía tener porque la primera niñera sospechaba de ella. 

En un momento dado hay un incendio en la cocina donde estaba casualmente el bebé y la viajera del tiempo lo salva, ganándose de esa forma la confianza del matrimonio Hitler. 

Interlocutor: ¿Este hecho también le ganó la confianza de la primera niñera? 

Ron Hubbard: No, la primera niñera siguió sospechando y en consecuencia la vigilaba. Pero a pesar de ello, cuando los padres de Hitler fueron a un concierto, la viajera del tiempo, que ya hacía un mes que trabajaba allí como segunda niñera, en un descuido de la primera niñera sustrajo a la criatura y con ella en brazos se dirigió hacia un puente cercano para desde allí tirarla al río y matarla. 

Pero la primera niñera percibió la maniobra y la siguió. Cuando estaba por alcanzarla e increparla apareció una patrulla policial y entonces optó por denunciarla por rapto del bebé. La patrulla se dirigió rápidamente al puente, al cual ya había llegado la segunda niñera con el bebé, y la cercó por ambos extremos. La viajera del tiempo, viendo que no tenía salida, se tiró del puente junto con el bebé. 

Interlocutor: ¿Se inmola? 

Ron Hubbard: Así es. Sacrifica su vida para matar al bebé. 

Interlocutor: Obviamente muere la viajera pero el bebé se salva. 

Ron Hubbard: No, porque mueren ambos. 

Interlocutor: Maestro, ahora sí que no entiendo nada. ¿Cómo que el bebé no se salva? 

Ron Hubbard: Reitero lo que dije, el bebé no se salva. Pero la historia no termina aquí. La primera niñera, desesperada porque, además de tener que enfrentarse al matrimonio Hitler con un hecho de esta naturaleza, podía ser echada de su trabajo y quizás acusada de negligencia en el cuidado del bebé, en un rapto de locura va a uno de los barrios bajos y, sin darse a conocer ni mencionar para quien trabajaba, compra a una mendiga su bebé, que era aproximadamente de la misma edad y muy similar al bebé muerto, por unas monedas. 

Interlocutor: ¿Lo compra así nomás, como si fuera un kilo de pan? 

Ron Hubbard: Sí, porque la mendiga estaba en una pobreza extrema y no podía alimentar al bebé ni tampoco alimentarse ella, de modo que estuvo contenta con sacárselo de encima. La niñera, cuando llega a la casa de los Hitler, asea al bebé y le pone la ropa que usaba la criatura muerta. 

Interlocutor: ¿Y los padres no notan la diferencia? 

Ron Hubbard: Los padres nunca llegaron a sospechar nada porque el bebé era muy parecido y además muy pequeño como para que se notaran tanto las diferencias. Además fueron influenciados por los espíritus del Error. 

Interlocutor: Bien, dicen que la realidad es muchas veces más extraña que la ficción. 

Ron Hubbard: Y ese bebé es quien más tarde fue conocido como Adolf Hitler. 

Interlocutor: ¡Increíble!.. ¿Tienen algo que ver en esto los universos alternos? 

Ron Hubbard: No, en absoluto, porque la historia no cambió. Si esta viajera del tiempo no hubiera asesinado al bebé de los Hitler, este bebé no iba a ser el delirante que fue Adolf Hitler, porque el que fue Adolf Hitler fue precisamente el hijo de la mendiga. 

Interlocutor: Es verdaderamente asombroso. 

Ron Hubbard: El matrimonio Hitler era una verdadera maravilla, y nunca podía dar lugar a que su hijo se desviara a tal extremo, pero el hijo de la mendiga traía los genes de la mezcla de un alcohólico con una proxeneta. 

Interlocutor: Es decir, en definitiva, que el Hitler que conoce la historia no es en realidad el hijo de ese matrimonio sino el sustituido. 

Ron Hubbard: Así es. En conclusión, esta viajera del tiempo, por querer hacer las cosas bien terminó haciendo las cosas mal y favoreció a la historia. 

Interlocutor: ¿En qué sentido favoreció a la historia? 

Ron Hubbard: En el sentido de que fue su conducta la que precisamente hizo que la historia fuera la que conocemos. 

Interlocutor: Ahora entendí. Está todo perfectamente claro, pero sigue pareciéndome una historia sorprendente. Bueno, continuando con Hitler, ¿para nada experimentaron los extraterrestres con ellos? 

Ron Hubbard: No, porque, reitero, lo utilizaron como estratega aprovechando sus conocimientos. 

Interlocutor: ¿Se lo llevaron entonces a su planeta? 

Ron Hubbard: Sí, lo nombraron algo así como ministro de guerra. Pero aproximadamente a los dos años murió por un problema virósico del planeta al que lo llevaron y que no pudieron combatir a pesar de su técnica avanzada en razón de que el ADN de Hitler era distinto al de ellos. 

Interlocutor: ¿Y Eva Braun? 

Ron Hubbard: Ella también se contagió y tampoco pudieron salvarla. Murió quince días después que Hitler. 

Interlocutor: ¿Cuánto tiempo estuvo Hitler en ese planeta antes de morir? 

Ron Hubbard: Aproximadamente un año y ocho meses terrestres. 

Interlocutor: Por curiosidad, ¿cuánto tiempo sería de Rómulus 4? 

Ron Hubbard: Menos de un año, porque Rómulus 4 tarda más o menos 600 días en girar alrededor de su estrella, casi igual a lo que tarda Marte en girar alrededor del Sol. 

Interlocutor: Este punto quedó aclarado. ¿Por casualidad Hitler tenía dobles? 

Ron Hubbard: Por supuesto que tenía dobles para evitar ser asesinado, diez como mínimo. 

Interlocutor: ¿Los alemanes tenían algún refugio secreto en la Antártida? Se lo pregunto porque este tema siempre anda rondando por allí sin que nunca se aclare. 

Ron Hubbard: No, es pura leyenda. 

Interlocutor: Se decía que ese refugio podía estar en la entrada de los Polos, en las tierras que había descubierto el almirante Byrd. 

Ron Hubbard: Deséchalo totalmente. 

Interlocutor: Antes de concluir con este tema le quiero hacer dos preguntas. En 1945 arribaron dos misteriosos submarinos alemanes en el puerto de Mar del Plata, ubicado como usted sabe en la costa sur de Buenos Aires. Las autoridades gubernamentales argentinas les avisaron a los norteamericanos y éstos vinieron de inmediato, apresaron a toda la tripulación y se la llevaron sin que nunca más se supiera de ella. 

Ron Hubbard: Uno de los submarinos tenía un proyecto de agua pesada que habían sacado de Telemark. Con el agua pesada obtenían deuterio con el que fabricaban armas atómicas. 

Interlocutor: ¿Y eso se lo llevaron los norteamericanos? 

Ron Hubbard: Obviamente. 

Interlocutor: ¿Y qué le sucedió a la tripulación? 

Ron Hubbard: Algunos quedaron prisioneros y a otros directamente los eliminaron. 

Interlocutor: Los submarinos llevaban al parecer una enorme carga de cigarrillos. ¿Esto tenía que ver con algo? 

Ron Hubbard: No, para nada. 

Interlocutor: ¿Y la otra flotilla de submarinos que atracó de emergencia en el puerto de Talcahuano en Chile a fines del año 1945? Lo pregunto porque todo fue silenciado. ¿Qué era lo que estaban protegiendo? Aquí no intervinieron los norteamericanos porque Chile, que en esa época no andaba en buenas relaciones con Estados Unidos, no les advirtieron. 

Ron Hubbard: Todo tenía que ver con el agua pesada y proyectiles atómicos. Tienes que tener en cuenta que en esa época este tipo de armamentos eran de alto secreto militar. 

Interlocutor: ¿Hubo intervención extraterrestre en el desarrollo de esta tecnología? 

Ron Hubbard: No, fue directamente invento de los alemanes. Hay muchas historias de secretos muy grandes que son guardados celosamente pero que luego se hacen patrimonio común de todos. 

Te cuento al respecto algo interesante. Uno de los viajeros del tiempo llamado con un nombre latino, Dominus, se trasladó a un castillo en la zona de Los Cárpatos, en Rumania, donde en el año 1500 había un tremendo secreto sobre el descubrimiento de una energía única, que abarcaría a todo el planeta. 

Este viajero, de unos cuarenta años, que no era muy ducho en los viajes del tiempo, tuvo que trasladarse varias veces porque no encontraba el lugar ni la época. Al tercer viaje encontró el castillo, donde encontró los papiros del inventor, que era rumano. 

Luego de estudiarlos y leer las fórmulas matemáticas, encuentra una especie de sótano abandonado y lo recorre hasta toparse con un pasadizo lleno de ratas y de toda clase de alimañas, hasta que llega hasta un lugar completamente secreto, de grandes dimensiones. 

Al iluminar el recinto con cuatro o cinco velas observa que hay unas gigantescas poleas. Éste era el gran secreto. Entonces, empieza a darle vueltas a una de las poleas como decían las instrucciones del papiro, que también explicaban que al hacerlo se produciría una tremenda energía. Cuando lo hace, para su sorpresa el recito se ilumina totalmente, y entonces comprende, muy desilusionado, que el descubrimiento que había hecho el rumano, era ¡la luz eléctrica! 

Interlocutor: ¿Usted me está diciendo que en el 1500 fue descubierta la luz eléctrica? 

Ron Hubbard: Así es, doscientos años antes de que la redescubriera Édison. 

Interlocutor: Es verdaderamente notable. ¿Y qué sucedió con el inventor? 

Ron Hubbard: Por razones que no es del caso analizar ahora, perdió la razón y murió. La moraleja es que lo que en esa época fue urdido como secreto hoy es patrimonio común de toda la humanidad. 

Esto viene a colación por el tema de los submarinos que ocultaban como un tremendo secreto su carga de agua pesada y proyectiles atómicos. 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de las bombas V1 y V2? 

Ron Hubbard: No, porque ya habían sido superadas ampliamente. Vendría a ser la V3, pero con cabeza nuclear. 

Interlocutor: ¿Pero esto no lo tenían ya los norteamericanos? 

Ron Hubbard: No, porque cuando lanzaron las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki simplemente las dejaron caer, es decir que no eran del tipo misil. Si los norteamericanos les hubieran dado unos meses más a los alemanes, éstos hubieran ganado la guerra. 



Bueno, hasta aquí llegan los diálogos que se refieren a Adolf Hitler, con los cuales creo que este asunto está concluido. Quedarían obviamente muchos detalles, pero el grueso de la historia está aquí. 

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. 



Aclaración sobre la viajera del tiempo que asesinó al bebé Hitler. 

Estimado profesor Velmont: Le escribo por que tengo varias dudas, una de ellas es sobre la historia de Hitler. Me refiero a que si es que hubo una viajera del tiempo que se trasladó desde el año 2550 a matarlo cuando era un bebé, no entiendo ese acto. ¿No se supone que si ella no hubiese ido Hitler y el nazismo nunca habrían existido? Supuestamente esta joven viajera del tiempo fue al pasado a matar a Hitler por todo el mal que hizo, ¿pero cómo pudo ir a matar a alguien que nunca habría existido como tal si ella jamás hubiese ido allá? Me explico mejor para que me entienda: supuestamente ese tal Hitler como nosotros lo conocemos fue así por que en realidad no era el hijo de los Hitler puesto que la chica lo mató y la niñera consiguió el reemplazo. Entonces, si es que así fue, en ese caso ¿cómo la chica puede haber viajado al pasado a matarlo y así cambiar la historia, si esta historia ya estaba dada hasta su época? Bueno, espero me entienda a lo que me refiero, si no es así por favor le pido me responda para que le explique mejor. 

Por otro lado me gustaría saber por qué con todos los seres del futuro con los que se comunican son del año 2500, máximo 2550 y entre esas fechas, o sea por que no se comunican con alguien del año 3700? 

Francisco E. 


RESPUESTA 

Apreciado Francisco: Con respecto a tu pregunta sobre Hitler te explico lo siguiente: los Maestros de Luz, en cuanto espíritus, se comunican con conceptos o ideas. 

El médium es un traductor de esas ideas a palabras, en este caso al lenguaje español. Los espíritus, al manejarse con conceptos o ideas, transmiten en un instante todo el contenido de una biblioteca, para dar un ejemplo claro. 

El médium, por su parte, no puede traducir todo el contenido de la biblioteca a palabras porque no le alcanzaría toda su vida para hacerlo. Entonces sintetiza la idea en diez o quince líneas. 

Esto significa que a veces quedan sin traducir conceptos expresados por el espíritu comunicador que pueden ser importantes. 

Es el caso de Hitler, en que el médium (Jorge Olguín) tradujo una parte omitiendo otra que también era importante. 

Esto es normal, y después al revisar el material las dudas se aclaran en la próxima sesión. 

También, todo depende del caso de que se trata. En cuestiones de viajes en el tiempo, por ejemplo, hay muchas dificultades hasta poner todo en claro y muchas veces se necesitan varias sesiones. 

Presumo que lo que quedó sin traducir es que la primera niñera tuvo un accidente con el bebé Hitler y éste murió y entonces lo sustituyó con el que después fue el Hitler del nazismo. 

La segunda niñera, es decir, la viajera del tiempo, ignoraba esto y viajó para matar al que creía el gestor del nazismo, pero mató al que no era. 

Esto dio lugar a que la primera niñera sustituyera al bebé. Es decir, la conducta de la segunda niñera no varió para nada la situación. 

Pero esto es una especulación mía y no estaremos seguros de lo que ocurrió en verdad hasta consultarlo con los Maestros de Luz. 

Esto queda pendiente porque hemos suspendido las sesiones para armar los nuevos website, algo que nos lleva mucho trabajo. 

Con respecto a tu otra pregunta, hasta ahora nos hemos comunicado solamente con un viajero del tiempo, Kronbus, del año 2550, pero podemos comunicarnos con otros viajeros de más adelante en el futuro o incluso viajeros del tiempo extraterrestres. 

Te aclaro que para poder comunicarnos con un viajero del tiempo, éste tiene que haber venido a este presente, de lo contrario no es posible la comunicación. 

Bueno, es obvio que es más fácil encontrar una aguja en un pajar que un viajero del tiempo que ande rondando por este presente. 

Hay otro factor, y es que a un viajero del tiempo hay que dedicarle por lo menos una sesión, y hasta ahora hemos estado tan abarrotados de consultas que ni se nos ha ocurrido preguntar en sesión si había algún viajero del tiempo en este presente como para comunicarnos con él. 

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. 

Horacio Velmont. 



SESIÓN DEL 27/4/04 


Médium : Jorge Olguín. 

Interlocutor : Horacio Velmont. 

Entidades que se presentaron a dialogar : Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología. 


Interlocutor: . El siguiente tema es algo que quedó pendiente sobre Hitler y la viajera del tiempo y que me mantuvo intrigado y no pude resolver: ¿Cómo es posible que en el año 2500 existiera el nazismo antes de que la viajera del tiempo que asesinó al bebé Hitler se trasladara? 

Ron Hubbard: Por una paradoja temporal. 

Interlocutor: ¿Paradoja temporal? No entiendo. 

Ron Hubbard: Es muy simple. Voy a explicarlo con el ejemplo más conocido: suponte que tú viajas al 1800 y matas a tu abuelo antes de que se case con tu abuela y así impides que tu padre nazca. Al no nacer tú, automáticamente dejarías de existir. 

Interlocutor: ¿Es así? 

Ron Hubbard: No, para nada. Tú sigues existiendo, ¿o piensas que vas a desaparecer en el aire como por arte de magia? Lo que estás creando en ese momento al matar a tu abuelo es un universo alterno donde tú ya no tienes vida, porque en tu universo tu abuelo siguió viviendo, tu abuelo se casó, tuvo a tu padre, etc. No es que viajas al pasado y al eliminar a un ascendiente tuyo tú dejas de existir. Tú estás existiendo, tú eres carne. 

Interlocutor: ¿Pero qué es lo que pasó en el caso de Hitler? 

Ron Hubbard: Hay un universo alterno donde Hitler no existió. A veces las paradojas están por encima de las corrientes del tiempo. Si de repente esa viajera del tiempo se traslada para matar al bebé Hitler, es porque debía hacerlo para que la otra niñera hiciera el cambio y continuar una línea histórica donde se creaba el nazismo por medio de una persona llamada Adolf, después bautizado así por los padres de Hitler, y ese cambio de roles de bebés fue el clic inicial de que se formara posteriormente el nazismo. 

¿Hasta aquí se entiende? 

Interlocutor: Creo que sí. Mi cabeza está trabajando a todo vapor para comprender. 

Ron Hubbard: La pregunta paradójica es: ¿Cómo se puede formar el nazismo antes de que la viajera del tiempo se trasladara y matara al bebé Hitler? 

Interlocutor: Yo pensé que la primera niñera había tenido un accidente en el que murió el bebé y ella entonces hizo el cambio, con la consecuencia de que la viajera del tiempo al matar al bebé no modificó nada, pero después me di cuenta que esto no encajaba porque la viajera hubiera matado al verdadero bebé Hitler creador del nazismo y entonces éste no habría surgido. 

Ron Hubbard: Hubo el cambio y a partir del cambio se produjo toda la historia del nazismo. Es una paradoja temporal que se llama "cinta sin fin". 

Interlocutor: Le aclaro que sigo confuso. 

Ron Hubbard: Es difícil incluso para mí explicarlo. ¿Cómo puede, 500 años después, saberse algo que aún no se había llevado a cabo? 

Interlocutor: Sí, ésa es exactamente la cuestión. 

Ron Hubbard: ¿Cómo puede haber reflejo en el agua si aún no se tiró la piedra? Es como si yo estuviera en la orilla de un lago y viera que se forman unos círculos concéntricos sin que nadie haya tirado una piedra. Supongamos entonces que viajo 15 segundos antes de de que se formaran y tiro la piedra. Pero si yo no sabía que iba a tirar la piedra, ¿cómo estaba el reflejo primero? 

Interlocutor: En este caso fue primero el reflejo y después la piedra. 

Ron Hubbard: Eso se llama, como ya dije, "cinta sin fin". No hay una explicación para eso. ¿Se entiende la idea? 

Interlocutor: Sí, la idea se entiende. Lo difícil es comprenderla en profundidad. Tendré que repensar todo con tranquilidad. 

Ron Hubbard: Ponlo de esta manera para entenderlo. Reitero el ejemplo anterior: Estoy en la orilla de un lago y veo círculos concéntricos que se van agrandando, pero no veo que alguien haya tirado una piedra. Entonces pienso: "¡Qué raro, veo círculos concéntricos y aquí nadie tiró una piedra!". 

Intrigado, tomo mi máquina del tiempo y viajo al pasado unos segundos antes y veo que no hay nadie en ese lugar, entonces pensativo tomo distraídamente una piedra del suelo y la tiro al agua. ¡Entonces fui yo quien hizo esos círculos concéntricos! 

Interlocutor: Ahora capto la idea. ¡Realmente es sorprendente que algo así pueda suceder! 

Ron Hubbard: Bueno, eso es lo que sucedió en el caso de Hitler. Cuando repases el caso, no te pongas ansioso si no lo llegas a comprender del todo porque las cuestiones del tiempo son los temas más complicados que tratamos en las sesiones. 

Interlocutor: Trataré. En este momento se me ocurre preguntarle respecto a cómo se sabe cuál es el universo alterno y cuál el original. 

Ron Hubbard: Para ti el universo original es éste, en el que estás viviendo, y para el otro el original será el otro. 

Interlocutor: Según Eón los universos alternos no duran. 

Ron Hubbard: No, no duran porque se secan, pero eso no cambia las cosas. 

Interlocutor: Entiendo. 

Ron Hubbard: El receptáculo está muy agotado. 

Interlocutor: Entonces vamos a dejarlo descansar. 

Ron Hubbard: Un abrazo y toda mi Luz. 

Interlocutor: Hasta luego, Maestro, y gracias. 



SESIÓN DEL 13/5/04 


Médium : Jorge Olguín. 

Interlocutor : Horacio Velmont. 

Entidad que se presentó a dialogar : Eón, el Absoluto. 


Interlocutor: ¿Eón? 

Eón: ¿Cómo están ustedes? Soy Eón. 


Interlocutor: ¿Para terminar la sesión podríamos hablar sobre la paradoja del nacimiento de Hitler y la viajera del tiempo? Me refiero a que cómo es posible que en la época de la viajera del tiempo que mató al bebé Hitler se conocía ya la historia del nazismo antes de que ella viajara y cometiera el asesinato. 

El punto ya lo aclaré con el Maestro Ron Hubbard, pero lo vuelvo a preguntar para saber si hay algo más desde el punto de vista del Absoluto. 

Eón: Para resolver esa paradoja tienes que entender que todo es un eterno presente, y si todo es un eterno presente no hay pasado ni futuro, todo es igual. 

Interlocutor: ¿Es decir que lo tengo que analizar la paradoja, no desde aquí, del plano físico, sino desde el punto de vista del Absoluto? 

Eón: Exacto, porque de lo contrario no se podría entender cómo es posible poner el saco antes de la camisa, valga el ejemplo. 

Interlocutor: ¿Los viajes en el tiempo son posibles, entonces, porque todo es un presente contínuo? 

Eón: Sí, porque si no no podría existir el viaje en el tiempo. El tiempo es una dimensión más. Si el tiempo no fuera un eterno presente no habría forma de recorrerlo. Si los físicos cuánticos entendieran eso harían fórmulas matemáticas para hacer máquinas más sencillas para trasladarse en el tiempo. 

Interlocutor: Pero en el futuro lo lograrán. 

Eón: Por supuesto, pero me refiero a que podrían lograrlo ya. En otros mundos incluso hay máquinas mucho más sofisticadas que las que se construirán en el futuro aquí en la Tierra. 

Voy a dar un ejemplo y con esto termino: así como tú tienes en la muñeca un reloj pulsera, hay viajeros del tiempo en otros mundos que directamente se ponen un aparato en la muñeca, aprietan un botón, los envuelve un campo energético y viajan al pasado o al futuro en un santiamén. 

Interlocutor: ¿Cómo el viajero del tiempo extraterrestre del sonado affaire denominado "el caso Johnatan Reed"? 

Eón: Así es. Las técnicas en el futuro van a ser tan sorprendentes que su posibilidad en el día de hoy es prácticamente impensable para ustedes. 

Y voy a terminar con el mismo concepto que empleé al comenzar la sesión: Espero que nunca pierdan la capacidad de asombrarse aquellos que están en el Camino de la Luz. 

Interlocutor: Para concluir le robo una pregunta más: Tomando en cuenta los 22 universos paralelos, ¿cuál sería la invención tecnológica más avanzada en este Big Bang-Big Crunch? 

Eón: El traslado a los mundos paralelos. 

Interlocutor: ¿Alguna vez viajé a un mundo paralelo? 

Eón: Como mínimo has viajado dos veces y con esto termino. Una Luz intensa de Amor para todos. 

Interlocutor: Muchas gracias y hasta la próxima. 



Hitler, la viajera del tiempo y la serie "Dimensión desconocida". 

Estimado profesor Velmont: Antes de ayer por la noche di por casualidad con una película bastante singular, más bien era una minipelícula de 35 minutos, no recuerdo el titulo pero eso es lo de menos, lo interesante es lo que ocurría en ella: Una viajera del tiempo viaja al pasado y se hace pasar por niñera para asesinar a bebé Hitler, después de unos días en la casa coge al bebé y se lo lleva a la calle con ella, al ver que la otra niñera la seguía y quería detenerla, se tira a un río con el bebé por un puente, la otra niñera ve a una mendiga con un bebe, lo compra y lo hace pasar por el bebé Hitler, es decir, tal como ustedes lo relatan como una "realidad" ¿Coincidencia? 

Espero que el trabajo que hacen ustedes sea difundir solo verdades, y no "realidades" sacadas de fantasías, relatos de libros o de películas de TV. Le estaría agradecido si pudiera darme una respuesta convincente, aunque me imagino que su respuesta será que ese director tal vez estaba influido por los espíritus, ese director entonces debe ser tan bueno como Jorge Olguín, pues la película es idéntica a como ustedes lo relatan en su web. 

Ismael M. 


RESPUESTA 

Apreciado Ismael: Ya otro consultante nos comentó lo mismo y para nosotros fue toda una sorpresa porque no conocíamos ese episodio de la serie Dimensión desconocida. 

Tienes que tener en cuenta que no somos los únicos a quienes los Maestros de Luz asesoran. Constantemente los Maestros de Luz están sugiriendo ideas a los escritores, a los poetas, a los pintores, a los músicos, a los políticos, a los directores de películas. 

Algunas cosas que los Maestros de Luz nos revelan, otros Maestros de Luz también ya lo dijeron. Pero en realidad son muy pocas, ya que en general las nuestras son todas novedades. 

¿Qué hay de extraño que algunos relatos coincidan? Pero fíjate que nosotros dimos un paso más adelante que la serie Dimensión desconocida, y es esta paradoja temporal: ¿Cómo podía existir en el año 2500 la historia de Hitler y el nazismo antes de que la viajera se trasladara y matara al bebé? Bueno, la respuesta está en "Hitler", en la Parte C. 

Con respecto a que ese director o el escritor que recibió la comunicación espiritual sobre la verdad del nacimiento de Hitler debe ser tan hábil médium como el profesor Olguín, tienes que comprender que una cosa es recibir una comunicación aislada perfectamente, y otra hacerlo todo el tiempo. 

Por ejemplo, yo soy pianista, y de pronto toco un pasaje de una pieza de Chopin como el mejor concertista del mundo. Pero en la siguiente pieza me equivoco por todos lados y soy un desastre. 

En cambio, un concertista de calidad da conciertos 300 días al año y siempre toca perfecto. ¿Captas la idea?