martes, marzo 31, 2009

Raul Ricardo Alfonsin

Raúl Ricardo Alfonsín (Chascomús, Buenos Aires, 12 de marzo de 1927 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 31 de marzo de 2009)[1] fue un abogado, político y activista de los derechos humanos argentino. Fue concejal, diputado provincial, diputado nacional, senador nacional y Presidente Constitucional de la Nación Argentina desde 1983 hasta 1989.

Siempre creí y así lo dije en tantas oportunidades que es la misión de los dirigentes y de los líderes plantear ideas y proyectos evitando la autoreferencialidad y el personalismo; orientar y abrir caminos, generar consensos, convocar al emprendimiento colectivo, sumar inteligencias y voluntades, asumir con responsabilidad la carga de las decisiones. Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática.
Raúl Alfonsín, en Casa Rosada, al cumplirse 25 años del retorno de la democracia a la Argentina. [2]

Contenido

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Infancia y juventud

El mayor de los 6 hijos de Raúl Serafín Alfonsín y Ana María Foulkes. Su padre era un reconocido comerciante minorista radicado en Chascomús, una pequeña ciudad de entorno agrícola-ganadero a 120 kilómetros de Buenos Aires. Descendiente de españoles por su padre - su abuelo paterno era un inmigrante gallego republicano - y de alemanes por parte de su madre.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela Normal Regional de Chascomús y los estudios secundarios en el Liceo Militar General San Martín, de donde egresó con el grado de subteniente de reserva. Tuvo como compañeros de clase a Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Rafael Videla.

Estudió Ciencias Jurídicas en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata recibiéndose de abogado en 1950.

En 1949 se casó con María Lorenza Barreneche (n:1926) con quien tuvo 6 hijos:

  • Raúl Felipe Alfonsín (n. 1949)
  • Ana María Alfonsín (n. 1950)
  • Ricardo Luis Alfonsín (n. 1952)
  • Marcela Alfonsín (n. 1953)
  • María Ines Alfonsín (n. 1954)
  • Javier Ignacio Alfonsín (n. 1956)

Inicios

Alfonsín en 1971, organizando el Movimiento de Renovación y Cambio.

En 1950 comenzó su actuación política en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical, en Chascomús, donde participó de la fundación del diario "El Imparcial".

En 1954 fue elegido concejal en Chascomús, y al año siguiente fue encarcelado por la Revolución Libertadora. En 1958 fue electo diputado provincial en la Provincia de Buenos Aires y diputado nacional durante el gobierno radical de Arturo Illia entre 1963 y 1966, en el cual fue vicepresidente del Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Finalmente, en 1965 fue elegido presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCRP.

El 17 de noviembre de 1966 durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía fue detenido por un breve tiempo, por haber reabierto el Comité de la Provincia.[3]

Movimiento de Renovación y Cambio

A partir de la dictadura militar de tipo permanente que instaló Onganía, Alfonsín estrechó sus contactos con los sectores de centro-izquierda, como el socialismo dirigido por su amigo Guillermo Estévez Boero, y comenzó a desarrollar, desde la Provincia de Buenos Aires, un pensamiento socialdemócrata dentro del radicalismo que tendría un considerable impacto en la juventud. En aquel primer núcleo alfonsinista se encontraban Bernardo Grinspun, Roque Carranza, Germán López, Raúl Borrás, entre otros.

Con la política prohibida y una situación internacional conflictiva, la juventud progresista argentina se vio frente a la opción concreta de sumarse a la lucha armada. Alfonsín rechazó expresamente la lucha armada como camino de progreso social, que adoptaron por entonces algunos grupos católicos, nacionalistas, peronistas y de izquierda, para ofrecer a un amplio sector de la juventud un canal pacífico de militancia de centro-izquierda. El alfonsinismo apoyó la consigna “Elecciones libres y sin proscripciones”, como alternativa a “Ni golpe ni elección: revolución”. La actividad política vedada obligó a Alfonsín a expresar su oposición a la dictadura y difundir sus argumentos a través de su actividad periodística: fue columnista de la revista Inédito de Mario Monteverde y escribió artículos en otros semanarios bajo el seudónimo de Alfonso Carrido Lura. Entre 1971 y 1972, los jóvenes radicales de la Junta Coordinadora y Franja Morada, que habían mantenido una militancia activa contra la dictadura miliar, comienzan a acercarse a Raúl Alfonsín.[4] Entre aquellos jóvenes radicales se encontraban Luis Cáceres, Sergio Karakachoff, Federico Storani, Leopoldo Moreau, Marcelo Stubrin, Adolfo Stubrin, Enrique Nosiglia, Facundo Suárez Lastra, Gabriel Martínez, Carlos Muiño, entre otros.

De este modo el alfonsinismo comenzó a definirse como línea interna progresista frente al balbinismo-unionismo que expresaban una actitud conservadora dentro de la Unión Cívica Radical.

En septiembre de 1972, en Rosario, se creó el Movimiento Renovador Nacional, reclamando un programa de carácter nacional, popular, democrático y liberador, y proclamando a Raúl Alfonsín como precandidato presidencial en las internas de la UCR. En las elecciones internas se impuso el balbinismo-unionismo, en tanto que el alfonsinismo obtuvo la minoría, por haber alcanzado más del 25%.

Raul Alfonsín, en el año 1974.

En 1973, la Unión Cívica Radical perdió las elecciones ante Juan Domingo Perón; Raúl Alfonsín resultó electo, una vez más, diputado nacional. Poco después, en mayo, Alfonsín amplió la extensión del sector que conducía para crear el Movimiento de Renovación y Cambio, con una posición sumamente crítica a la estrategia de unidad nacional del balbinismo, en contra de todo acuerdo con el peronismo, y un programa de izquierda socialdemócrata que proponía la reforma agraria, una nueva reforma universitaria, la democratización del sindicalismo y el establecimiento de una democracia social.

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y dictadura

El 18 de diciembre de 1975, tres meses antes del golpe militar que dio inicio a la dictadura conocida como Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), Alfonsín fue una de las personalidades que fundaron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Esta asociación fue la primera creada en Argentina para hacer frente a las violaciones sistemáticas de los Derecho Humanos que en aquella época comenzaron con la actividad de la denominada AAA. Su primera reunión se llevó a cabo durante el mes de diciembre de 1975 en la Casa de Ejercicios Espirituales que dependía de la Iglesia de la Santa Cruz y fue convocada por Rosa Pantaleón (fallecida el 7 de marzo de 1997) y asistieron: el obispo de Neuquén don Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, la doctora Alicia Moreau de Justo, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo. [5]

La APDH desempeñó un importante papel de defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar, luego apoyó el trabajo de la CONADEP y finalmente luchó contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Proceso de Reorganización Nacional, parte de cuya responsabilidad fue del propio Alfonsín, cuando fue presidente.

Durante la dictadura militar, Alfonsín puso gratuitamente su servicio de abogado para defender opositores y presentar hábeas corpus por los detenidos-desaparecidos, actividad que por sí misma solía significar la muerte.

Realizó varios viajes a América Latina, los Estados Unidos, Asia, la Unión Soviética y Europa, donde frecuentó a los dirigentes de la Internacional Socialista (IS), denunciando la masiva violación de derechos humanos que se estaba produciendo en Argentina.

En 1976 fundó y dirigió la revista Propuesta y Control, única revista política opositora en aquellos primeros años del gobierno militar.

Guerra de Malvinas

En 1982, ante la Guerra de las Malvinas, Alfonsín, asesorado por un grupo de intelectuales como Jorge Roulet, Dante Caputo y Jorge Sábato, fue uno de los pocos políticos argentinos que se opuso a la acción militar en las islas Malvinas y sostuvo que su finalidad era lograr el fortalecimiento de la dictadura. Exigió al gobierno militar que proveyera información verídica sobre la marcha del conflicto.

Este mismo grupo influyó en la decisión de Alfonsín en promover la caída de la Junta de Comandantes encabezada por Galtieri, proponiendo que asumiera un gobierno civil de unidad nacional conducido por el ex presidente Arturo Illia con el fin de proceder a la democratización.[6]

Elecciones presidenciales de 1983

Alfonsín ganó popularidad a partir de la derrota militar en la Guerra de las Malvinas.

Desde fines de 1982, una vez abierto el proceso de transición a la democracia, bajo la presidencia del general Bignone, Alfonsín se convirtió, primero en presidente Universal de la Unión Cívica Radical al imponerse el Movimiento de Renovación y Cambio en las elecciones internas partidarias. Poco después fue nominado candidato a presidente de la Nación, cuando el otro precandidato radical, Fernando de la Rúa, declinó su candidatura ante el amplio apoyo que estaba recibiendo Alfonsín en todo el país. Como candidato a vicepresidente fue nominado Víctor H. Martínez.

Los dos principales candidatos presidenciales eran el peronista Ítalo Lúder por el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) y el radical Raúl Alfonsín, por la Unión Cívica Radical (UCR). Existía entonces un generalizado sentimiento de que el peronismo sería un claro ganador, incluso entre los propios dirigentes radicales.[7]

La campaña electoral de Alfonsín se caracterizó por renovar los canales de la comunicación política en Argentina. Ocho meses antes de la elección, Alfonsín contrató al publicista David Ratto para dirigir su campaña. Por entonces los partidos políticos argentinos solían restar importancia a la publicidad como método para lograr adhesión electoral y solía ser realizada por los propios dirigentes políticos. El equipo publicitario decidió personalizar la campaña, centrándola en la imagen del candidato y destacando sus cualidades naturales. Varios lemas tuvieron impacto masivo, como la frase “Ahora Alfonsín”, o la imagen de un escudo con los colores de la bandera argentina y las iniciales "RA", correspondientes tanto a Raúl Alfonsín como a República Argentina. También fue importante el “saludo de Alfonsín”, con la forma de un “abrazo a la distancia”, que surgió del gesto que el propio Alfonsín tuvo en un acto en el Luna Park el 7 de diciembre de 1982.[8]

Un momento clave de la campaña electoral fue la denuncia de un pacto entre la cúpula de las fuerzas armadas y la dirigencia sindical para no juzgar los crímenes cometidos por estos, lo que tuvo repercusión en el mundo.

La pericia de los dirigentes de la campaña de la UCR quedará de manifiesto con la denuncia del denominado "Pacto militar-sindical", un supuesto acuerdo entre representantes de los sindicatos (léase el centro neurálgico del partido peronista en ese momento) y los militares en vías de abandonar la casa de gobierno. A través de la denuncia de ese arreglo político —que de acuerdo a las encuestas fue considerado por el grueso de los electores como algo real y negativo para el destino del país— Alfonsín logró identificar a su principal oponente con el pasado inmediato, con el conflictivo periodo 1974-1976, y con la dictadura. Esa jugada política fue efectuada —según un análisis realizado por Oscar Landi— en un momento en que los expertos coincidían en que la tasa de los intencionados de voto por la UCR se había estabilizado en tanto crecía la del peronismo
Heriberto Muraro

.[9]

La campaña electoral de Alfonsín buscó sobre todo transmitir una imagen de paz, evitando cuidadosamente todo conflicto, gestos de violencia en los actos, discursos agresivos, etc. Para acentuar la importancia de su mensaje democrático eligió para cerrar sus discursos en los actos el Preámbulo de la Constitución Nacional.

Las elecciones se realizaron el 30 de octubre de 1983 y Alfonsín triunfó obteniendo el 51,7% de los votos frente al 40,1% del peronismo.

Presidencia de la Nación (1983-1989)

Raúl Alfonsín en 1983.

El 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la Nación. Su gobierno enfrentó dos grandes grupos de problemas: la consolidación de la democracia y la difusión de la misma hacia todos los ámbitos de la sociedad y la relación con las Fuerzas Armadas; y la obra general de gobierno condicionada por la inflación y la crisis de la deuda.

Derechos humanos y sublevaciones militares

El gobierno de Alfonsín debió enfrentar el problema de la transición a la democracia en un país con una larga tradición de gobiernos militares que había llegado al terrorismo de estado y la guerra.

El 15 de diciembre de 1983 Alfonsín sancionó los decretos 157/83 y 158/83. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), integrada por personalidades independientes como Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros, con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.

También el 15 de diciembre Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley declarando nula la llamada ley de auto-amnistía Nº 22.924 dictada por el gobierno militar. Una semana después el proyecto fue sancionado como Ley Nº 23.040, la primera ley de la nueva etapa democrática.

El 20 de septiembre de 1984 la CONADEP produjo su famoso informe titulado Nunca Más y concurre a entregarlo al presidente Alfonsín acompañada de una multitud de 70.000 personas.[10] El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente del juicio. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos. El 9 de diciembre se dictó la sentencia condenando a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión. Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.

Alfonsín enfrentó varias sublevaciones de militares conocidos como carapintadas

El gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior. Para intentar mantener bajo control el descontento en las Fuerzas Armadas, en 1986 Alfonsín debió intervenir personalmente para que el Congreso sancionara la Ley de Punto Final imponiendo un plazo de 60 días para procesar a acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno militar.

La Ley de Punto Final no fue suficiente y en la Semana Santa de 1987 se produjo una gran rebelión militar compuesta mayoritariamente por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas” dirigidos por el teniente coronel Aldo Rico. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección. Millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar y la CGT declaró la huelga general en defensa del gobierno constitucional. Durante varios días el país estuvo al borde de la guerra civil. Alfonsín, anunció al público reunido en la Plaza de Mayo, desde la Casa de Gobierno, el envío de tropas leales para exigir a los rebeldes que depusieran su actitud. Poco después habría de darse cuenta que esas tropas, en los hechos, no existían. Ni una sola de las unidades convocadas en la Capital Federal, y zonas adyacentes, respondió a esa orden. Sólo el General Ernesto Alais se mostró dispuesto a actuar, desde su guarnición en la provincia de Corrientes, y así avanzó con sus tropas hacia Campo de Mayo. A pesar de ello, al llegar esas fuerzas a Zárate, en la provincia de Buenos Aires, los oficiales de rango intermedio detuvieron su marcha e hicieron conocer su decisión de no avanzar contra sus compañeros.[11] El propio Alfonsín ha revelado luego que, fuera de quicio, quiso marchar encabezando a la multitud a Campo de Mayo, donde se encontraban los militares insurrectos, pero que finalmente no lo hizo para evitar la guerra civil.[12]

En vez de ello, Alfonsín concurrió personalmente a Campo de Mayo a reducir a los insurrectos. Horas después anunció, que los amotinados habían depuesto su actitud, en lo que aparentemente había sido una victoria sin concesiones del gobierno democrático. Poco después se haría evidente que este pretendido triunfo no había sido tal. Fue el sábado 30 de abril cuando Alfonsín así lo comunicó en un discurso a la población congregada en Plaza de Mayo donde utilizó una frase que se hizo histórica (con sentido negativo): “La casa está en orden, felices Pascuas”.[13] Alfonsín, sin poder militar para detener el golpe de Estado, negoció con los líderes militares "carapintadas" la garantía de que no habría nuevos juicios contra militares por violación de derechos humanos. Esas medidas se concretaron en la ley de Obediencia Debida y el reemplazo del general Héctor Ríos Ereñú por el general José Dante Caridi, al mando del Ejército argentino. Este último, desde su cargo, comenzaría a defender públicamente la dictadura y la guerra sucia.[14] Desde entonces Alfonsín debió enfrentar otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas.

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron objetos de fuertes cuestionamientos por parte de las organizaciones de derechos humanos, el movimiento estudiantil, y las fuerzas políticas progresistas, incluidos sectores internos del radicalismo como la Juventud Radical y su brazo universitario Franja Morada. Con posterioridad, ambas leyes y los indultos a los jefes militares y guerrilleros ya condenados, concedidos por el presidente Carlos Menem en 1989, fueron conocidas como las leyes de impunidad, y serían derogadas por el Congreso Nacional en 2003. El propio Alfonsín apoyó la nulidad de las leyes, aunque aclaró que le correspondía a la Corte Suprema hacerlo, y no al Congreso.[15]

Quienes justifican las decisiones que tomó para detener los juicios contra las personas acusadas de cometer delitos contra la humanidad, sostienen que en aquel momento las Fuerzas Armadas no obedecían las órdenes del presidente y que no existía poder para reprimir las insurrecciones militares, lo que hubiera llevado a un sangriento golpe de Estado y eventualmente a una más sangrienta guerra civil.[16]

Alfonsín se ha referido con posterioridad abiertamente sobre esta cuestión diciendo:

Las medidas que nosotros tomamos, que lo hicimos con un criterio de racionalidad, no se compadecían con lo emocional del pueblo en ese momento. De modo que fue algo que se vio como una enorme frustración, en general, por todos los argentinos. Acompañado por todas las organizaciones de derechos humanos y sobre todo por los partidos políticos opositores. De modo tal que cuando Menem, posteriormente, realiza el indulto se creyó que era mucho menos grave que lo que yo había hecho. Que por otra parte no era sino cumplir con lo que había señalado durante la campaña: la responsabilidad principal es de los que mandan, la segunda de los que se han excedido en el cumplimiento de las órdenes y la tercera, los que en ese marco de terror que había, creyeron en la legitimidad de la orden impartida. Entonces, sobre esos yo no quería que recayera la pena.[17]

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que la Semana Santa de 1987 constituyó un punto de inflexión para la popularidad de Alfonsín, que se reflejaría en la derrota de la Unión Cívica Radical en las elecciones para gobernadores y parlamentarias de ese año. Pero también es cierto que Alfonsín logró entregar su mandato a otro presidente civil, de otro partido político, hecho que no sucedía desde 1916, y que desde su asunción en 1983, Argentina inició el más extenso período democrático de su historia.

Gobierno

El gobierno de Alfonsín tenía detrás de sí una fuerza nueva: la civilidad que había votado su propuesta de construir un Estado de Derecho, al cual los poderes corporativos (FF.AA., Iglesia y Sindicatos) deberían someterse y consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera pacífica, ordenada, transparente y equitativa. La civilidad vivió la euforia y la ilusión de que la democracia por si sola resolvería los problemas económicos y sociales imponiéndose pacíficamente a los poderosos intereses establecidos que se le oponían. El gobierno en su diagnóstico de la crisis consideró que los problemas económicos eran menos significativos que los políticos: lo fundamental era eliminar el autoritarismo y encontrar los modos auténticos de representación de la voluntad ciudadana: se propendió a la libertad de expresión, a la libertad de opinión, se buscó una sociedad de participación, el pluralismo y el rechazo de los dogmatismos. Se realizó un programa de alfabetización masiva, el congreso pedagógico, la eliminación de la censura en las actividades artísticas. Hubo profundas transformaciones en la universidad y en el sistema científico. Volvieron los intelectuales del exilio ocupando los medios de comunicación y se los empleó como asesores o funcionarios técnicos. En el campo de las relaciones individuales se promovió la ley de divorcio vincular y la patria potestad compartida. (Referencia bibliográfica: Luis Alberto Romero, Breve Historia Contemporánea de la Argentina, Ed: Fondo de Cultura Económica)

Ministros

Ministerio Titulares
Economía Bernardo Grinspun
Juan Vital Sourrouille
Juan Carlos Pugliese
Jesús Rodríguez
Interior Antonio Trócolli
Enrique Nosiglia
Juan Carlos Pugliese
Relaciones Exteriores Dante Caputo
Susana Ruiz Cerutti
Defensa Raúl Borrás
Roque Carranza
Germán López
José H. Jaunarena
Educación y Justicia Carlos Alconada Aramburú
Jorge Sábato
José Gabriel Dumón
Julio Rajneri
Trabajo Antonio Mucci
Juan Manuel Casella
Hugo Barrionuevo
Carlos Alderete
Ideller Tonelli
Salud y Acción Social Aldo Neri
Conrado Storani
R. Barrios Arrechea
Enrique Beveraggi
Obras y Servicios Públicos Roque Carranza
Roberto Tomasini
Pedro Trucco
Rodolfo Terragno
Roberto Pedro Echarte

Política económica

La situación económica y social en la que Alfonsín asumió el gobierno era realmente negativa, interna y externamente. Externamente, en 1982 estallaba la crisis de la deuda externa latinoamericana, ante la moratoria de México y la negativa de los acreedores a refinanciar préstamos, así como la exigencia de que la deuda se cancelara con los activos de los Estados deudores. Internamente, la deuda externa argentina había pasado de 7.875 millones de dólares al finalizar 1975, a 45.087 millones de dólares al finalizar 1983.[18] Por otro lado el retraso salarial y la pobreza, que había aumentado del 5% en 1975 al 37% en 1982 (datos para el Gran Buenos Aires),[19] anticipaban grandes presiones sociales una vez reconquistada la democracia. Para América Latina, la década de los años ochenta fue conocida como la década perdida.

En una primera etapa Alfonsín recurrió al esquema económico que el radicalismo había utilizado con considerable éxito durante la presidencia de Illia 20 años antes. Su primer ministro de Economía, Bernardo Grinspun, y gran parte de sus colaboradores habían sido parte de aquel equipo. En ese primer momento Alfonsín y la mayor parte de la Unión Cívica Radical básicamente consideraban que la vigencia de las instituciones democráticas garantizaba que la economía diera respuesta a las necesidades de la población. De esa primera etapa proviene una frase recordada que repitió durante toda la campaña electoral: “Con la democracia se come, se educa y se cura”.[20]

A poco andar fue evidente que el nacionalismo económico clásico del radicalismo, que estaba llevando adelante Grinspun, tenía serios problemas. Al finalizar 1984 el salario real había aumentado un 35%, pero la inflación alcanzó 625% anual.[21]

En febrero de 1985 Alfonsín reemplazó a Grinspun por Juan Vital Sourrouille con el fin de implementar una política económica que atacara frontalmente la inflación. El 14 de junio Alfonsín y Sourrouille anunciaron por televisión la puesta en marcha del Plan Austral, por el que se creaba una nueva moneda, el Austral, se congelaban todos los precios de la economía, y se establecía un mecanismo de "desagio" para desindexar los contratos. El Plan Austral fue un plan no monetarista, que se basaba en la idea de que, en una economía de alta inflación durante varias décadas, como la argentina, el único modo de lograr la estabilidad era frenando lo que llamaban “inflación inercial”, es decir la anticipación de la inflación por parte de los agentes económicos. Sólo después podrían atacarse las causas estructurales.

El Plan Austral funcionó bien al principio. En octubre la tasa de inflación mensual fue del 2%, una tasa inusualmente baja para la economía argentina del último medio siglo. La estabilidad económica jugó un importante papel en el amplio triunfo electoral del radicalismo en las elecciones parlamentarias de noviembre de 1985.

Evolución de la pobreza durante el gobierno de Alfonsín

Pero en 1986 la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente y los precios relativos de cada sector comenzaron a verse afectados, situación que se vio agravada por la gran caída de los precios de los productos argentinos de exportación (40% en el período).[22] El gobierno anunció entonces una flexibilización de las estrictas normas de congelación de precios establecidas un año atrás que no dio gran resultado.

Para 1987 comenzaba a hacerse evidente que era necesaria una reforma económica estructural que resolviera la brecha entre recursos con que contaba el Estado y las funciones que desarrollaba. El desfinanciamiento crónico del Estado ya no podía ser resuelto ni recurriendo a los fondos de pensiones, ni por el endeudamiento interior y exterior, ni por la emisión monetaria.

En julio de 1987 los ministros de Economía, Sourrouille y de Obras y Servicios Públicos, Terragno anunciaron conjuntamente un paquete de medidas para la reforma del sector público. En esa oportunidad decía Sourruille:

Las múltiples funciones del Estado, funciones que fueron surgiendo en el último medio siglo, no por un capricho ideológico, sino al calor de un consenso social más o menos espontáneo, hoy ya no pueden ser abarcadas con la debida eficiencia ni solventadas sin afectar la estabilidad... para avanzar hacia este crecimiento diferente es preciso actuar sobre una pieza clave en el engranaje de la vida nacional: el Estado. El Gobierno Nacional ha iniciado ya un proceso de reformas en el Estado, que hoy nos proponemos profundizar. La crisis del viejo modelo no se resuelve en la falsa antinomia de más o menos Estado, sino en la construcción de un Estado de nuevo tipo
Gerchunoff

.[23]

El gobierno de Alfonsín no pudo avanzar mucho en este plan de reforma del Estado, en parte por la oposición del peronismo en el Congreso, y en parte porque los partidos políticos populares de entonces, incluida la Unión Cívica Radical, se encontraban sumamente comprometidos con las ideas estatistas y nacionalistas que habían dominado la mayor parte del siglo XX. Finalmente estas reformas serán realizadas drásticamente durante el gobierno de Carlos Menem, utilizando según sus propias palabras, un método de “cirugía mayor sin anestesia”.[24]

Entre las transformaciones económicas estructurales diseñadas por el gobierno de Alfonsín, merece destacarse la iniciación de un proceso de integración económica con Brasil, Uruguay y Paraguay que dio origen al Mercosur. Esta iniciativa ha sido considerada como “el legado más perdurable de toda la política económica del gobierno de Alfonsín”.[25]

En abril de 1988, Argentina entró en moratoria del pago de su deuda externa. En agosto la inflación alcanzaba el 27,6% mensual. En octubre entonces, el gobierno de Alfonsín puso en práctica un plan de salvataje, el Plan Primavera, cuyo objetivo primordial era llegar a las elecciones con la economía bajo un mínimo de control. Básicamente consistía en un acuerdo de moderación del aumento de precios con la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina de Comercio y un nuevo régimen cambiario, en el que el Estado intermediaba en la compra y venta de divisas.

El Plan Primavera duró poco. Los operadores cambiarios lo rechazaron, no generó confianza y adicionalmente a comienzos de 1989, el Banco Mundial suspendió su ayuda a la Argentina. A finales de enero se inició una corrida masiva hacia el dólar. La inflación, que en febrero de 1989 era del 9,6% mensual, alcanzó 78,4% en mayo, mes de las elecciones presidenciales, adelantadas intencionalmente por Alfonsín (algo que consideraría luego un grave error).[26] La hiperinflación de 1989, llevó la pobreza de 25% a comienzos de 1989, al record histórico de 47,3% en octubre del mismo año.[27]

En las elecciones presidenciales del 14 de mayo, el candidato de la Unión Cívica Radical, Eduardo Angeloz, fue derrotado por Carlos Menem. Pero aún faltaban 7 meses para la fecha de entrega del mando que debían transcurrir en medio de la hiperinflación. Ante el riesgo de disolución del Estado y la eventualidad de un nuevo golpe militar, Alfonsín renunció el 9 de julio de 1989 para anticipar la entrega del mando a Carlos Menem ya que por esos días una escalda de saqueos se dieron en todos los comercios y supermercados del país por parte de la población marginal. Fueron unos días de mucha tensión, violencia y robos descontrolados.

Política internacional

Alfonsín sostuvo una activa política internacional implementada por su ministro de Relaciones Exteriores, Dante Caputo, el único que se mantuvo durante casi todo su mandato. Las prioridades fueron: fortalecer el sistema democrático en Argentina, evitar que la Guerra Fría regenerara la concepción de la seguridad nacional, impulsar el proceso de democratización regional, resolver las cuestiones limítrofes, generar mayor capacidad negociadora regional frente a las grandes potencias y promover la integración subregional.

Integración con Brasil: fundación del Mercosur
Iguazú, 30 de noviembre de 2005, 20 años del Mercosur: Lula, Sarney, Kirchner, Alfonsín.

La preocupación del gobierno de Alfonsín por promover mecanismos multilaterales y de integración supranacional, lo llevó también a promover la integración comercial entre Argentina y Brasil, uno de los casos de enfrentamiento internacional más persistentes del mundo.[28]

Desde fines de 1982 y la elección de Franco Montoro como gobernador de San Pablo, Alfonsín percibía el renacimiento de un proceso democrático en Brasil. Para su asunción, Alfonsín invitó a Montoro, Ulisses Guimaraes, Helio Jaguaribe, Fernando Henrique Cardoso, y Fernando Gasparián. A mediados de la década, Alfonsín ordena a su canciller, Dante Caputo, de iniciar el proceso de integración subregional. Así, a principios de 1985 Alfonsín propuso al presidente electo del Brasil, Tancredo Neves, iniciar un proceso de integración económica entre Argentina y Brasil “para fortalecer la democracia, afrontar la deuda externa y posibilitar la modernización productiva”[29] que fue recibida con agrado por el mandatario brasileño. Poco después Tancredo Neves falleció, pero su sucesor José Sarney adoptó con entusiasmo el proyecto de integración, y autorizó al embajador Francisco Thompson Flores una importante compra de trigo argentino en condiciones desventajosas, por razones puramente políticas.[30] A partir de allí el proyecto de integración se desarrolló vertiginosamente:

Complementariamente, durante el gobierno de Alfonsín, Argentina y Brasil dieron forma a varios protocolos de integración, para sectores específicos, implementados por su secretario de Industria y Comercio Exterior, Roberto Lavagna, posterior ministro de Economía de los presidentes Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

El proceso se completaría el 26 de marzo de 1991, ya durante las presidencias de Fernando Collor de Mello y Carlos Menem, con la firma del Tratado de Asunción en el que se constituye el Mercosur.

Algunos analistas consideran que el proceso de integración de Argentina con Brasil, Uruguay y Paraguay, que puso en marcha Alfonsín es uno de los puntos más altos y trascendentes de su obra de gobierno.[32]

Tratado de Paz y Amistad con Chile

Para Alfonsín garantizar la paz con Chile fue una cuestión prioritaria desde el momento de asumir:

Ni bien comenzó el gobierno radical, el 10 de diciembre de 1983, di precisas instrucciones para que se avanzara en la búsqueda de una solución para el diferendo austral.
Raúl Alfonsín[33]

En 1978 la Reina de Inglaterra dio a conocer el Laudo Arbitral de 1977, que le había sido entregado para su conocimiento y publicación por una Corte Arbitral de cinco jueces nombrados en 1971 de común acuerdo entre los presidentes Allende y Lanusse. La sentencia, (ver texto depositado en las Naciones Unidas Beagle Channel Arbitration between the Republic of Argentina and the Republic of Chile, Report and decision of the Court of Arbitration), determinó que las islas en disputa pertenecían a Chile. El gobierno militar argentino declaró la nulidad del laudo y posteriormente dio partida a la Operación Soberanía para ocupar las islas. A partir de entonces el Vaticano se mantuvo como mediador intentando llevar a las partes a un acuerdo que no contradijera el laudo de la Corona Británica.

En 1984 la mediación estaba prácticamente agotada y Chile aún se encontraba gobernado por una dictadura militar. La persistencia del conflicto era un factor de fortalecimiento del militarismo en ambos países, y por lo tanto una amenaza inmediata a la democracia argentina.

En 1983 el Papa presentó una segunda propuesta de solución (la primera había sido rechazada por Argentina). Alfonsín estimó necesario entonces cerrar el conflicto aceptando la propuesta del Vaticano. Como primera medida, Alfonsín firmó en el Vaticano el 23 de enero de 1984 una Declaración Conjunta de Paz y Amistad en la que los dos países se comprometían a alcanzar una solución “justa y honorable” para el conflicto, “siempre y exclusivamente por medios pacíficos”.

Pero el gobierno alfonsinista evaluó que el momento más crítico iba a presentarse cuando la propuesta vaticana fuera conocida, y los sectores nacionalistas comenzaran a cuestionarla subrayando las pérdidas de soberanía frente a su reclamo máximo.

Ello llevó a Alfonsín a tratar de crear un fuerte consenso interno que le permitiera aprobar la propuesta del Vaticano y al mismo tiempo evitar el fortalecimiento de los militares golpistas en ambos países. Existía el peligro cierto de que la mayoría peronista en el Senado, presionada por la exigencia de defender la soberanía, rechazara la propuesta del papa Juan Pablo II.

Alfonsín entonces, primero incluyó en el Acta de Coincidencias entre los partidos políticos que se firmó el 7 de junio de 1984, un punto estableciendo que debía aceptarse la propuesta que hiciera el Vaticano. El Acta fue firmada por 16 partidos políticos, incluido el peronismo, siendo rechazada por 4.[34]

Pero fundamentalmente Alfonsín buscó generar un sólido consenso interno mediante una consulta popular no vinculante, pero que presionara a los senadores. Si bien los principales líderes del peronismo (Lúder, Cafiero, Carlos Menem, Lorenzo Miguel, Isabel Perón) estaban a favor de aceptar la propuesta papal, la oposición a la misma había crecido y sumaba a varios senadores peronistas como José Humberto Martiarena, Oraldo Britos, Francisco Villada, Vicente Leónidas Saadi, Olijuela del Valle Rivas, Libardo Sánchez; radicales como Ramón Vázquez; nacionalistas como Marcelo Sánchez Sorondo, Alfredo Rizzo Romano, Alberto Asseff; socialistas como Alicia Moreau de Justo y Jorge Abelardo Ramos, entre otros.

En esas condiciones se produjo el famoso debate televisivo entre Dante Caputo y Vicente Saadi que tuvo un impacto decisivo para el triunfo del "SI" a la propuesta papal. El 25 de noviembre de 1984 se realizó el plebiscito y triunfó el "SI" con un apoyo del 81,32%.[35] Cuatro días después, el 29 de noviembre de 1984 se firmó el Tratado de Paz y Amistad con Chile.

El propio Alfonsín realizó años después esta conclusión sobre las consecuencias de aquel Tratado:

Debemos mirar con orgullo y esperanza lo mucho que han progresado las relaciones entre la Argentina y Chile a lo largo de los últimos 21 años, alcanzando niveles insospechados de confianza mutua y cooperación. Desde aquellos difíciles primeros años, el camino transcurrido ha sido muy grande y la relación con Santiago constituye ahora uno de los pilares centrales e indispensables de la política exterior de nuestro país. Además, Chile participa como país asociado al Mercosur y en forma plena en la Comunidad Sudamericana, proyectos de integración que buscan unirnos en un destino común. La inmensa cordillera se ha transformado en un nudo de unión, desde donde podemos mirar ilusionados al horizonte, que nos anuncia un futuro mejor.
Raúl Alfonsín[36]

El Grupo de Cartagena y el intento de formar un club de deudores
Cartagena (Colombia).

El gobierno de Alfonsín intentó crear mecanismos multilaterales, para tratar la cuestión de la deuda externa, que permitieran a los países latinoamericanos actuar conjuntamente. La heterogeneidad de los países latinoamericanos, y principalmente la decisión final de México y Brasil de negociar bilateralmente, limitó considerablemente las posibilidades que abría una acción conjunta. Sin embargo, los intentos de formar un “club de deudores” impulsados por el gobierno de Alfonsín, anticiparían los procesos de integración subregional y regional que se producirían en la década de 1990, y coaliciones multilaterales Sur-Sur, como el Mercosur, la Comunidad Sudamericana de Naciones y sobre todo el Grupo de los 20.

El llamado Grupo de Cartagena comenzó a tomar forma en enero de 1984, en la Conferencia Económica Latinoamericana (CELA) realizada en la ciudad de Quito, a iniciativa del presidente de Ecuador Osvaldo Hurtado. En esa ocasión el ministro de Relaciones Exteriores de Alfonsín expuso la propuesta argentina:

La democracia argentina no acepta la trampa en la que el sistema financiero internacional y las minorías a él asociadas la han colocado al generar esta agobiante deuda externa. Los estados nacionales han sido usados para apañar a estos grupos especuladores. El destino del continente está en salir fuera de esta trampa. (...) La crisis que sufrimos quizás tenga como contrapartida la creación de una oportunidad invalorable para convertir finalmente en realidad la integración de América Latina y del Caribe.
Dante Caputo, ministro de Relaciones Exteriores[37]

Los días 21 y 22 de junio de 1984 los cancilleres y ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se reunieron en la ciudad colombiana de Cartagena para formar el Grupo de Cartagena en la que no prosperó la posición máxima impulsada por Argentina de crear un mecanismo práctico del más alto nivel para la actuación conjunta en las negociaciones de la deuda externa,[38] pero que emitió un documento denominado Consenso de Cartagena que creó un mecanismo de consulta y seguimiento regional. En 1985, el Grupo de Cartagena consideró insuficiente el Plan Brady.

El Grupo Contadora y el Grupo de Apoyo a Contadora (Grupo de los Ocho)

Con un espíritu similar al que inspiraba el Grupo de Cartagena, el gobierno de Alfonsín impulsó una acción multilateral conjunta de las democracias latinoamericanas para garantizar la paz y la democracia en la región.

Con ese objetivo el gobierno argentino impulsó el apoyo al Grupo Contadora, una iniciativa de acción conjunta para promover la paz en Centroamérica que habían establecido Colombia, México, Panamá y Venezuela en enero de 1983.

Con ese fin, el 29 de julio de 1985, en Lima, aprovechando el encuentro de presidentes para asistir a la asunción del presidente Alan García, Argentina, Brasil, Perú y Uruguay anunciaron juntos la creación del Grupo de Apoyo a Contadora (o Grupo de Lima). Ambos grupos de países juntos fueron conocidos como el Grupo de los Ocho, y desempeñó un papel muy importante en la pacificación de América Central. Particularmente importante fue su actuación cuando los países centroamericanos adhirieron a las propuestas del Grupo de los Ocho, el 14 de enero de 1986 mediante la Declaración de Guatemala.

Más adelante del Grupo de los Ocho amplió sus preocupaciones a otros problemas de interés regional, abordando la situación de las islas Malvinas (exhortando a la negociación entre Argentina y Gran Bretaña), la deuda externa y el proteccionismo de los países desarrollados.

A partir de 1990 el Grupo Contadora adoptó el nombre de Grupo de Río.

Cultura, educación y transformaciones sociales

Alfabetización y universidad

El gobierno de Alfonsín instrumentó un Plan Nacional de Alfabetización (PNA) diseñado por la profesora Nélida Baigorria. Al asumir el gobierno los datos del censo de 1980 indicaban un analfabetismo de 6,1%. En el censo de 1991 el analfabetismo se había reducido a 3,7%, porcentaje similar al que registran España y Canadá.[39]

En 1988, el PNA de Argentina recibió el premio otorgado por la Asociación Internacional de Lectura de la Unesco.

En la Universidad, reorganizó las universidades nacionales bajo los principios de la Reforma Universitaria, básicamente garantizando la autonomía universitaria plena, el cogobierno entre docentes, estudiantes y graduados y la gratuidad de los estudios de grado.

Plan Alimentario Nacional

Alfonsín implementó el “Plan Alimentario Nacional” (PAN), que se hizo conocido por su Cajas PAN, como solución de emergencia para afrontar el hambre y la pobreza.

El plan PAN se implementaba mediante la distribución de cajas de alimentos a través de los municipios. Autores críticos delinean que no se trataba de un programa dirigido a reducir la pobreza estructural sino de una medida que seguía la tradición asistencialista del Estado argentino y de corto plazo.[40]

Durante el gobierno de Alfonsín la pobreza mostró una tendencia ascendente. Mientras que en 1980 la pobreza (NBI) en el Gran Buenos Aires (GBA) estaba en 6% con 1,5% de personas indigentes, en el 1986 -tres anos después de asumir el gobierno de Alfonsín- el índice de pobreza en el Gran Buenos Aires ya alcanzaba al 11% (alrededor de 1.265.000 personas) y 2,6% de indigencia.[41]

La crisis hiperinflacionaria y la destrucción de la moneda, llevó la pobreza al 47%, volviendo a su nivel previo en 1991.

El PAN inspiró posteriormente otros planes similares implementados en otros países latinoamericanos.

Patria potestad compartida

En Argentina, la patria potestad compartida había sido establecida en 1949, mediante la reforma constitucional realizada ese año. La derogación de dichas reformas por proclama militar en 1956, y la ratificación de dicha derogación por la Convención Constituyente de 1957, restableció la desigualdad de la mujer frente al hombre por varias décadas más. En 1974 el Congreso volvió a establecer la patria potestad compartida, pero la presidenta María Estela Martínez de Perón vetó la ley. Básicamente los influyentes sectores conservadores en Argentina argumentaban que la unidad de la familia exige que uno de los cónyuges tenga "la última palabra", y que por razones culturales y tradicionales, resultaba razonable que esa facultad fuera atribuida por la ley al varón.

En 1985, durante el gobierno de Alfonsín se restableció la patria potestad compartida, mediante la Ley 23.234, un derecho largamente reclamado por las mujeres.

Divorcio

En Argentina el primer proyecto de ley de divorcio vincular fue presentado en 1888 pero su tratamiento fue bloqueado sucesivamente por los sectores católicos y conservadores. En 1954, el presidente Juan Domingo Perón en su etapa de enfrentamiento con la Iglesia Católica impulsó un proyecto que fue transformado en ley. Como represalia el Papa excomulgó a varios legisladores peronistas. El golpe de estado conocido como Revolución Libertadora derogó la ley en 1955. En 1984 Argentina era uno de los pocos países en el mundo en el que no existía el derecho al divorcio vincular; en ese momento existían 3.000.000 de personas, un 10% de la población, separadas de hecho, inhabilitadas para volver a casarse legalmente.

Bajo el gobierno de Alfonsín fue presentado nuevamente un proyecto de ley de divorcio vincular, que fue sancionado como Ley 23.515 del 8 de junio de 1987 a pesar de una fuerte presión ejercida por la Iglesia Católica, incluso recurriendo a manifestaciones públicas, que no resultaron convocantes. La Iglesia presionó entonces al presidente Alfonsín para que vetara la ley, pero ello no sucedió.

La Comisión Episcopal Argentina discutió entonces la posibilidad excomulgar a los legisladores que votaran la ley, pero la idea no prevaleció. Sin embargo, el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Desiderio Collino, excomulgó a los diputados de su diócesis.[42]

La Iglesia Católica, que mantuvo siempre una tirante relación con el presidente Alfonsín, se mostró dividida frente a la ley de divorcio. El sector más conservador, encabezado por el obispo de Mercedes (Buenos Aires), Emilio Ogñenovich, organizó una procesión a Plaza de Mayo encabezada por la Virgen de Luján. Ante la escasa cantidad de asistentes, Ogñenovich acusó a los obispos ausentes de haber traicionado el compromiso.[43]

Por otra parte, los sectores más abiertos de la Iglesia, mantuvieron una posición crítica sin ser intolerante, como el caso del obispo Josto Oscar Laguna que manifestó: "El divorcio es un mal, pero es un mal para los católicos, y no podemos imponer en una sociedad plural una ley que toca a los católicos. Son los católicos los que tienen que cumplirla y no el resto".[44]

Traslado de la capital

El 16 de abril de 1986, Raúl Alfonsín dio desde los balcones del ministerio de economía de la provincia de Río Negro un efusivo discurso donde invitaba a los argentinos a "avanzar hacia el sur, hacia el mar y hacia el frío" y donde anunciaba el traslado de la Capital Federal al área patagónica integrada por las ciudades de Carmen de Patagones (en la Provincia de Buenos Aires), Viedma y Guardia Mitre (ambas en la provincia de Río Negro). Se trataba de un ambicioso proyecto, el cual es conocido como Proyecto Patagonia, cuyo fin era descentralizar el poder político y económico del país, excesivamente concentrado en el Gran Buenos Aires, promoviendo también el poblamiento de la Patagonia.[45]

Mapa del área federalizada por la ley 23.512 de 1987

Para concretar el proyecto el Congreso de la Nación sancionó la Ley Nº 23.512 y se creó el Ente para la Construcción de la Nueva Capital - Empresa del Estado (ENTECAP), que debía diseñar y planificar la construcción de los edificios donde funcionarían los organismos administrativos del Gobierno y las diferentes obras de infraestructura necesarias para el asentamiento de población y evitar el impacto demográfico negativo en los habitantes de las ciudades y pueblos ya existentes en el área federalizada.

El proyecto tuvo enorme rechazo de los sectores ligados a los intereses políticos y económicos de la ciudad de Buenos Aires y de los medios de comunicación porteños, los cuales lo tildaban de "costoso", "faraónico" e "innecesario". Este frente político antitraslado que se armó estaba integrado fundamentalmente por los sectores liberales, que tenía entre sus principales líderes y referentes al ingeniero Álvaro Alsogaray, quien desde un primer momento se opuso al traslado. Estos sectores hicieron todo lo que estaba a su alcance para tirarlo abajo. También se abrió un gran debate sobre la eventualidad de que la Ciudad de Buenos Aires retornara a la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, lo que se resolvió con el artículo 6º de la ley 23.512, el cual establecía la provincialización de la Ciudad una vez que las autoridades federales estuvieran radicadas en la nueva capital y que se debería convocar a una Convención Constituyente para organizar sus instituciones. Esta ley fue el antecedente inmediato de la autonomía porteña actual. Cuando Carlos Saúl Menem asumió la presidencia intentó continuar con el proyecto de traslado de la Capital, pero posteriormente, presionado por los sectores liberales con quienes se alió políticamente, decidió anularlo disolviendo el ENTECAP, liquidando sus bienes y propiedades. La ley de traslado aún está vigente ya que nunca fue derogada por el Congreso.

Quienes apoyaron el proyecto le han criticado a Alfonsín su falta de decisión política para llevarlo adelante y no haber ejecutado actos que hicieran irreversible el traslado, "mediante acciones de gobierno en Viedma, como firmas de decreto".[46] El propio Alfonsín se arrepiente de no haberlo hecho, cuando le respondió a un periodista: "No haberme ido, aunque sea con una carpa, a Viedma como Capital. Ese fue un error grosero".[47] También se critica a los funcionarios por él nombrados al frente del ENTECAP de dilatar los tiempos haciendo estudios y maquetas y de diseñar un proyecto demasiado costoso, el cual le daba argumento a los opositores del mismo. Este organismo además fue muy cuestionado por funcionar más en Buenos Aires que en Viedma, donde debía tener su sede.

A pesar de haber sido anulado por el gobierno menemista, en muchas oportunidades Raúl Alfonsín manifestó su anhelo de que algún gobierno retome el proyecto de Traslado de la Capital. En 1990 se incluyó el tema en el punto III, que se refiere al Federalismo, de las Bases de Acción Políticas de la Unión Cívica Radical, el cual dice: "...Propiciar el reordenamiento territorial y la desconcentración de la población. Implementar oportunamente el traslado de la Capital Federal". La Convención Constituyente de 1994, que surgió de la firma del Pacto de Olivos, introdujo en el nuevo texto constitucional la posibilidad de trasladar la Capital Federal fuera de la Ciudad de Buenos Aires y la provincialización de esta última, a través de los artículos 45º y 129º. El primero de éstos sostiene que "La Cámara de Diputados se compondrá de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias, de la ciudad de Buenos Aires, y de la Capital en caso de traslado..." y el segundo dice que, "La ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción..." pero que "...Una ley garantizara los intereses del Estado Nacional, mientras la ciudad de Buenos Aires sea capital de la Nación..."

Política laboral

Uno de los pilares del discurso de Alfonsín que lo llevó a la victoria en 1983 fue la denuncia de un supuesto "pacto sindical-militar". La denuncia estaba orientada a identificar al peronismo con el autoritarismo y a subsumir al sindicalismo en el peronismo.

Siete días después de asumir el gobierno Alfonsín abrió la confrontación frontal con los sindicatos, enviando al Congreso, sin consulta ni diálogo alguno, un proyecto de reforma sindical conocido como "Ley Mucci", con el objetivo de incluir a las minorías en los organismos de dirección de los sindicatos. El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados pero rechazado por la Cámara de Senadores, dominada por la oposición peronista que controlaba la CGT.

Pero el proyecto tuvo el efecto de unir rápidamente a todos los sectores sindicales, y establecer una lógica de confrontación entre el gobierno radical y los sindicatos, que se expresará en 13 huelgas generales organizadas por la CGT. Estas huelgas fueron calificadas como políticas, ya que al estar la CGT controlada por el peronismo, la huelga general era un instrumento que utilizaba el Partido Justicialista para entorpecer la acción del gobierno radical.

Por su parte el gobierno radical se opuso frontalmente a restablecer los mecanismos de negociación colectiva, con el fin de preservar en manos del Estado el poder de fijar los salarios.[48]

En los seis años del gobierno radical se realizaron casi 4.000 huelgas sectoriales y de empresa (67% en el sector público) y 13 huelgas generales.[49]

En 1987 Alfonsín cambia su táctica de confrontación con el movimiento obrero y ofrece el Ministerio de Trabajo a uno de los principales dirigentes sindicales del país, Carlos Alderete, secretario general de Luz y Fuerza. Como resultado de este acuerdo, el gobierno de Alfonsín elaboró una nueva Ley Sindical que fue aprobada en 1988 (Ley 23.551), con el apoyo unánime de todos los sindicatos y parlamentarios de todos los partidos políticos. En cambio fue cuestionada ante la OIT por la Unión Industrial Argentina (UIA), la principal organización empresarial de Argentina. Esta queja sería continuada en los años 1990 por la CTA.[50]

Otros actos de gobierno

Durante su gobierno el presidente Alfonsín abordó otras cuestiones de relativa importancia como:

Fin del mandato

Alfonsín debía terminar su mandato el 10 de diciembre de 1989. Sin embargo, por razones electorales vinculadas a la grave situación económica, decidió adelantar considerablemente la fecha de las elecciones estableciéndolas el 14 de mayo, casi siete meses antes de la entrega del mando. Alfonsín, en el futuro, calificaría como "un error tremendo" de su parte, haber adelantado las elecciones de esa manera.[51]

Los dos candidatos con posibilidades de resultar elegidos eran el radical Eduardo Angeloz, por la Unión Cívica Radical, y el peronista Carlos Menem, por el Partido Justicialista.

Hasta enero de 1989 la posibilidad de que la Unión Cívica Radical volviera a ganar las elecciones tenía un serio fundamento en las encuestas electorales. Sin embargo, a partir de febrero, el proceso hiperinflacionario destruyó toda posibilidad de triunfo. El diario Ámbito Financiero de Buenos Aires, en aquel año, tituló "Golpe de Mercado" y analizó de este modo la fuerza real que había producido la derrota del radicalismo:

"Esta Argentina democrática no quiere más golpes de Estado militares pero ha adoptado una estrategia para defenderse de la demagogia de los políticos".[52]

Las elecciones se realizaron en medio del proceso hiperinflacionario y en un clima de desorden y saqueos. El 14 de mayo Carlos Menem triunfó con el 47% de los votos, frente a 32% del candidato radical. En ese mismo mes la inflación alcanzó el 78% mensual y la pobreza comenzó a crecer de modo exponencial: en mayo era del 25% y en octubre del 47%. El 30 de mayo Alfonsín decretó el estado de sitio. La situación era insostenible y poco después Alfonsín anunció que entregaría el poder en forma anticipada, lo que se realiza el 8 de julio de 1989. De ese modo y en esas condiciones se cumplió la primera sucesión entre dos mandatarios constitucionales civiles de distintos partidos desde 1916.

Actividad posterior a la presidencia

Pacto de Olivos y Constitución de 1994

Santa Fe, sede de Convención Constituyente de 1994.

Luego de la derrota electoral de 1989 Alfonsín permaneció como presidente de la Unión Cívica Radical. Por entonces, en el mundo estaban sucediendo transformaciones de fondo que poco a poco se irían denominando con la palabra "globalización". El gobierno de Menem fue ajustando sus políticas a la dinámica de la globalización, pero en los primeros años de la década de 1990 existía una gran confusión sobre la verdadera naturaleza del proceso.

En las elecciones parlamentarias de 1991 el desempeño electoral de la Unión Cívica Radical obteniendo el 29% fue aún peor que la de 1989.[53] Ello llevó a Alfonsín a renunciar a la presidencia del Comité Nacional, aunque quedó al mando Mario Losada, hombre de confianza del ex presidente.

Alfonsín creó entonces la [FUALI][31] (Fundación Argentina para la Libertad de Información) desde donde comenzó a reorganizarse y publicar varios libros de defensa de su gestión.

El desempeño electoral del radicalismo en las elecciones parlamentarias del 3 de octubre de 1993, en donde el partido obtuvo el 30% del voto popular a nivel nacional, llevó a Alfonsín a comprender que era necesario un enfoque nuevo de todo el proceso y en especial del ya entonces denominado "menemismo", que se veía cada vez más fortalecido, con un apoyo social generalizado y decidido a reformar la Constitución para permitir su reelección en 1995, aún forzando las normas constitucionales vigentes.

Alfonsín sostuvo entonces que era necesario dialogar y llegar a un acuerdo con el presidente Carlos Menem. A pesar de la oposición de los principales líderes radicales (Angeloz, de la Rúa, Storani e incluso Losada), Alfonsín volvió a ser elegido presidente del Comité Nacional de la UCR en 1993. Inmediatamente después se reunió en secreto con Menem en la casa de su ex canciller, Dante Caputo, quien se encontraba en Haití, cercana a la residencia presidencial, y terminó llegando a un acuerdo conocido como el Pacto de Olivos.[54]

El Pacto de Olivos fue un acuerdo para reformar la Constitución Nacional pero estableciendo pautas básicas sobre las condiciones de la reelección de Menem y los contenidos de la reforma constitucional. Allí se acordó no realizar un plebiscito, y aceptar la reelección por una sola vez de Menem, pero acortando el primer mandato, al mismo tiempo que se acortaron los mandatos de los senadores, se incorporó un tercer senador por la minoría, se estableció la figura del Jefe de Gabinete y el Consejo de la Magistratura para atenuar el presidencialismo, a la vez que se sometían los decretos-leyes a reglas precisas, se incluían varios derechos de tercera y cuarta generación y se daba prioridad a los tratados internacionales sobre la leyes.[55]

Pocos días después, al asumir como presidente Alfonsín presentó el Pacto al Comité Nacional de la UCR. Si bien generó una importante discusión y la dura oposición de algunos dirigentes importantes, como Fernando de la Rúa, el Comité Nacional aprobó el Pacto de Olivos por un 75% de sus miembros.[56]

La Convención Constituyente sesionó en la Ciudad de Santa Fe entre mayo y agosto de 1994 y produjo la importante Reforma Constitucional de 1994 en la que resultaron modificados 43 artículos. El propio Alfonsín fue convencional constituyente allí.

El Pacto de Olivos tuvo un impacto muy negativo sobre la UCR que en las elecciones de convencionales constituyentes obtuvo el menor porcentaje de su historia hasta entonces (19,9%), y en las elecciones presidenciales de 1995 cayó aún más al 17,1%, constituyendo por primera vez en la historia la tercera fuerza (segunda fue el FREPASO). El desastre electoral le costó a Alfonsín la presidencia de la UCR aunque permaneció en el Comité Nacional como Secretario de Relaciones Internacionales. En esta función, gestionó en 1996 la incorporación de la Unión Cívica Radical a la Internacional Socialista.

Es miembro del Club de Madrid[32]. [57]

La Alianza

La caída electoral de la UCR y la evidencia de que Menem buscaba un tercer mandato, incluso forzando la letra de la nueva Constitución llevó a Alfonsín a acercarse al FREPASO. El 3 de agosto de 1997, se concretó La Alianza entre el FREPASO y la UCR. Para dirigirla se constituyó una mesa de cinco miembros, El Grupo de los Cinco (Raúl Alfonsín, Carlos "Chacho" Álvarez, Fernando de la Rúa, Graciela Fernández Meijide y Rodolfo Terragno). La Alianza obtuvo un notable triunfo en las elecciones parlamentarias de 1997, alcanzando el 45% de los votos en todo el país y ganando incluso en la Provincia de Buenos Aires, cuya lista de diputados nacionales encabezó Graciela Fernández Meijide, figura ascendente en la política nacional desde el FREPASO.

Alfonsín asumió entonces la dirección del Instituto Programático de La Alianza (IPA). Bajo la dirección de Alfonsín, el IPA se organizó como un espacio abierto en el que cientos de intelectuales, especialistas y activistas, de todas las tendencias y ámbitos de actuación, participaron en la elaboración del programa de gobierno de la Alianza y un esquema de nuevos paradigmas teóricos y políticos, guías para la acción, que sostuvieran una nueva "cultura aliancista" de características socialdemócratas. La tarea de síntesis quedó a cargo de Dante Caputo.[58] Sin embargo, finalmente, los candidatos de la Alianza, rechazaron las propuestas programáticas del IPA y presentaron un programa alternativo más moderado. De hecho la Alianza se presentó a las elecciones con dos programas, el que fuera elaborado por el IPA bajo la dirección de Alfonsín, y el que fuera confeccionado por los candidatos personalmente. Este desacuerdo llevó a Alfonsín a renunciar en febrero de 1999 a la dirección del IPA, a la Comisión de Acción Política de la UCR y a la posibilidad de luchar por la presidencia del Comité Nacional de la UCR.[59]

En 1998, el presidente Carlos Menem inició una confusa compaña para que se permitiera su tercer mandato, que incluía la posibilidad de un plebiscito o una autorización especial de la Corte Suprema. Ante ello Alfonsín reaccionó advirtiendo de que en ese caso la Alianza llamaría a la desobediencia civil, porque implicaría un golpe institucional. Decía entonces:

El tema es de una importancia extraordinaria, porque significa terminar con las instituciones de la Nación, transformar un gobierno democrático en un gobierno de facto... con el pacto (de Olivos) el Presidente dio su palabra. No es un asunto personal, pero es evidente que yo fui protagonista. Por eso me siento traicionado.[60]

Finalmente, el 10 de marzo de 1999, la Cámara de Diputados declaró que Menem no podía ser reelecto nuevamente.[61]

El 17 de junio Alfonsín sufrió un grave accidente automovilístico, en el que se temió por su vida, pero del que se recuperó más rápido de lo esperado.[62]

En las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 triunfó el candidato presidencial de la Alianza, Fernando de la Rúa.

En noviembre Alfonsín fue designado vicepresidente de la Internacional Socialista y en diciembre elegido por unanimidad presidente del Comité Nacional de la UCR a propuesta de Fernando de la Rúa.

Durante el gobierno de de la Rúa Alfonsín mantuvo un rol de intermediario entre las diversas y heterogéneas fuerzas que componían la Alianza, con el fin de preservar su unidad. Sin embargo, a medida que el presidente De la Rúa acentuaba su alianza con los sectores más conservadores, Alfonsín fue tomando distancia del gobierno.

En las elecciones parlamentarias de octubre de 2001 resultó elegido senador por la minoría de provincia de Buenos Aires.

2002 en adelante

R. Alfonsín en 2005.

El 20 de diciembre de 2001, en medio de una crisis económica y de agitación social (que incluyó el llamado "cacerolazo"), el presidente De la Rúa presentó su renuncia. Alfonsín, como senador, apoyó la elección como presidente provisional de Eduardo Duhalde, para luego renunciar a su banca, aunque mantendría una relación muy cercana a Duhalde. Es de destacar que, Roberto Lavagna, ministro de Economía de Duhalde y Kirchner (hasta 2005), fue secretario de Comercio Exterior de Alfonsín, y constituye una importante figura que conecta a los tres presidentes.

Alfonsín y Kirchner, 2004.

El 24 de marzo de 2006, al cumplirse 30 años del golpe militar de 1976, Alfonsín encabezó un acto frente a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en el que reivindicó el rol de su gobierno en el juicio a las juntas y su política de derechos humanos, y cuestionó al gobierno de Néstor Kirchner, por la modificación no consensuada de la ley del Consejo de la Magistratura.[63]

En el año 2008, Alfonsín fue sometido a una operación en los Estados Unidos. El 2 de julio del mismo año, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires lo nombró ciudadano ilustre, reconociéndolo por "su aporte permanente a la democracia y los derechos humanos". Esa misma noche, se realizó el acto de homenaje en el Teatro Argentino de La Plata, en donde más de 4000 personas le agradecieron por su inagotable defensa de los derechos humanos y la democracia.

Ese mismo año, el 1° de Octubre en un homenaje dirigido por la Presidenta Cristina Kirchner al cual asistieron casi 700 personas se inauguró un busto en su honor en el Salón de los Bustos de la Casa Rosada.

Falleció el 31 de Marzo de 2009 a las 20:30 hs. a los 82 años, a causa de un cáncer de pulmón luego que su salud se viera afectada los días anteriores por una neumonía broncoaspirativa.

Publicaciones

Escribió numerosos artículos, y los libros:

  • La cuestión argentina (1981)
  • Ahora, mi propuesta política (1983)
  • Qué es el radicalismo (1983)
  • Democracia y consenso (1996)
  • Memoria Política (2004)
  • Fundamentos de la República Democrática (2007)

Además, podemos citar el extenso reportaje realizado por Pablo Giussani, editado por la Editorial Sudamericana bajo el título de ¿Por qué Doctor Alfonsín? (1985), en el que cuenta hechos de su vida personal y su militancia política, así como sus ideas.

Referencias

  1. ↑ Diario Uno (2009). «A las 20.30 murió Raúl Ricardo Alfonsín, el primer presidente de la democracia» (en español). Consultado el 31 de marzo de 2009.
  2. ↑ [http://www.perfil.com/contenidos/2008/10/01/noticia_0037.html Alfonsín, emocionado por el homenaje en Casa Rosada: "No habrá aquí más presidentes de facto" Perfil.com
  3. ↑ en Raúl Alfonsín, Biografía de líderes políticos, 2002, Fundación CIDOB [1]
  4. ↑ Reportaje a Luis Alberto "Changui" Cáceres, fundador de la Coordinadora, [2]
  5. ↑ Derechos.org/Nizkor/Arg/APDH/20.html (“Veinte años de la APDH”)
  6. ↑ Cardoso-Kirschbaum-van der Kooy, Malvinas: la trama secreta, 1983, Buenos Aires, Sudamericana-Planeta, 312/313
  7. ↑ Muraro, Heriberto; La publicidad política (y la política de la publicidad)en la Argentina; Diálogo de la Comunicación Nº 27, 2005, Buenos Aires, FELAFACS [3]
  8. ↑ 1983: Lúder o Alfonsín; viaje en el tiempo a una campaña histórica [4]
  9. ↑ Heriberto Muraro: “La publicidad política (y la política de la publicidad) en la Argentina”, en Diálogo de la Comunicación 27, Buenos Aires: FELAFACS, 2005.
  10. ↑ Raúl Alfonsín (1983-1989), Todo Argentina http://www.todo-argentina.net/historia/democracia/alfonsin/1984.htm
  11. ↑ NuncaMas.org/Juicios/Argentin/Sala2_091101_3.htm
  12. ↑ Raúl Alfonsín, en una entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004 [5]
  13. ↑ “Leyes de impunidad: la respuesta de Alfonsín a una transición condicionada”, por Carlos Eichelbaum, en Clarín (diario argentino), 15 de junio de 2005 [6]
  14. ↑ “Reivindicó Caridi la guerra antisubversiva”, La Nación, 6 de enero de 1988 [7]
  15. ↑ BBC, Reportaje a Raúl Alfonsín, 10 de diciembre de 2003 [8]
  16. ↑ “«Yo salvé la democracia con la ley de punto final», dijo Alfonsín”, Diariohoy.net, 30 de abril de 2006, [[9]]
  17. ↑ Raúl Alfonsín en una entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004 [10]
  18. ↑ Banco Central, Memoria 1985, pág. 147
  19. ↑ Instituto Nacional de Estadísticas y Censos [11]
  20. ↑ “Aniversario sin autocrítica”, diario Página 12, Buenos Aires, 11 de diciembre de 2004 [12]
  21. ↑ Gerchunoff et al, pág. 395
  22. ↑ Gerchunoff et al, pág. 416.
  23. ↑ Gerchunoff et al, pág. 412.
  24. ↑ La expresión fue utilizada por el presidente Menem el 26 de noviembre de 1997, en México, durante el almuerzo que ofreció en su honor y en el del presidente Ernesto Zedillo, el Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos Internacionales, en el Castillo de Chapultepec. La frase completa dice: “Y recuerdo que dije: «No nos queda otro recurso» —y pedía el acompañamiento y apelaba a la benevolencia y la buena voluntad de nuestra gente—, que no nos quedaba otro camino que el de hacer cirugía mayor sin anestesia, ni aunque duela —decía—, ir hasta los huesos y terminar con ese Estado paternalista, prebendario, dadivoso que nos había llevado a este proceso de involución, al cual hizo referencia mi amigo el Presidente de México”. Zedillo.Presidencia.gob.mx/Pages/Disc/Nov97/26nov97-m2.html
  25. ↑ Gerchunoff et al, pág. 414.
  26. ↑ Raúl Alfonsín, entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004 [13]
  27. ↑ INDEC.gov.ar (Instituto Nacional de Estadística y Censos, datos para el Gran Buenos Aires).
  28. ↑ “Brasil y Argentina: un atávico antagonismo”, en Justo, 1983, pág. 12 a 24.
  29. ↑ Larriqueta, 33
  30. ↑ Larriqueta, id.
  31. ↑ Acordado por el Acta de Copacabana del 16 de marzo de 2004 [14]
  32. ↑ Gerchunoff et al, pág. 414
  33. ↑ Raúl Alfonsín, “Homenaje a un hombre de paz [Samoré]”, en el diario La Nación, 5 de diciembre de 2005
  34. ↑ Los 4 partidos que rechazaron el Acta fueron la Unión del Centro Democrático (UCD), el Partido Comunista (PC), el Frente de Izquierda Popular (FIP) y el Partido Federal (PF); en Las relaciones con Chile, de Cisneros.
  35. ↑ Cisneros, Las relaciones con Chile.
  36. ↑ Raúl Alfonsín, “Homenaje a un hombre de paz (Samoré)”, La Nación, 5 de diciembre de 2005.
  37. ↑ El Grupo de Cartagena, en Cisneros et al, [15]
  38. ↑ “Alfonsín propugnó un encuentro de gobiernos deudores y acreedores”, Clarín, 14 de septiembre de 1984.
  39. ↑ El analfabetismo en Argentina, Omar Magorno, Monografias.com [16]
  40. ↑ (Lo Vuolo 1999, Sottoli 2002)
  41. ↑ (Altimir y Beccaria 1999)
  42. ↑ Olga Wormat, Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina, [17]
  43. ↑ Joaquín Morales Solá, citado por Olga Wormat, en Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina, [18]
  44. ↑ Olga Wormat, en Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina, [19]
  45. ↑ El día que Alfonsín prometió a Viedma ser capital argentina, Enrique Camino, Río Negro On Line, 16 de abril de 2006 [20]
  46. ↑ El ex intendente de Viedma, Eduardo Rosso, relató que "le pedimos a Alfonsín que en lugar de mostrar maquetas ejecute derechos posesorios mediante acciones de gobierno en Viedma, como firmas de decreto pero empezaron al revés"; en El día que Alfonsín prometió a Viedma ser capital argentina, Enrique Camino, Río Negro On Line, 16 de abril de 2006 [21]
  47. ↑ Semana, 7 de mayo de 2006 [22]
  48. ↑ Godio, 2000, pág. 1147 a 1180.
  49. ↑ Godio, 2000, pág. 1147 a 1180.
  50. ↑ Godio, 2000, pág. 1147 a 1180.
  51. ↑ “Yo había cometido un error, había anticipado demasiado las elecciones. Ese fue un error tremendo de mi parte” (Raúl Alfonsín, en reportaje realizado por Pepe Eliaschev, 6 de agosto de 2004. [23])
  52. ↑ Ámbito Financiero, 15 de diciembre de 1989.
  53. ↑ Mercodatos, Resultados de diputados nacionales de 1991 y 1993
  54. ↑ Raúl Alfonsín, entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004. [24]
  55. ↑ Raúl Alfonsín, entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004. [25]
  56. ↑ Raúl Alfonsín, entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004. [26]
  57. ↑ (en inglés) El Club de Madrid es una organización independiente dedicada al fortalecimiento de la democracia en el mundo apoyándose en la experiencia y recursos únicos de sus miembros, 66 ex Jefes de Estado y de Gobierno democráticos.
  58. ↑ Godio, Julio; La Alianza (pág. 201 a 211). Buenos Aires: Grijalbo, 1998.
  59. ↑ Palmira Dibaño y Mariana Lewkowicz: “Gobierno de Fernando de la Rúa”, Cuatro décadas de historia argentina, [27]
  60. ↑ “Alfonsín: Sólo la sociedad puede evitar la reelección”, Clarín, 22 de marzo de 1998 [28]
  61. ↑ “Contundente rechazo a la reelección en la Cámara de Diputados”, Clarín, 11 de marzo de 1999. [29]
  62. ↑ El diario Clarín tituló entonces: “Alfonsín se accidentó en el sur y está grave: Chocó ayer, cuando se dirigía hacia un acto político en Río Negro. La camioneta en la que iba volcó y salió despedido por el parabrisas. Anoche viajaban sus médicos para traerlo a la Capital”; Clarín, 18 de junio de 1999 [30]
  63. ↑ Alfonsín fue a la ESMA con fuerte tono opositor. A 30 años del golpe: reivindicó el papel de su gobierno en el juicio a las juntas

Bibliografía

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  • CISNEROS, Andrés; Escudé, Carlos (2000). «Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas», Capítulo 69: La administración radical (1983-1989). Buenos Aires: CEMA. (Texto completo).
  • HAMRA, Diana; PIGNA, Felipe (s.a.). «Capítulo 12: Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)», Historia Argentina. Buenos Aires: Planeta Sedna. (Texto completo) consultado 5-may-06.
  • Fundación CIDOB (2002). «Raúl Alfonsín». Fundación CIDOB Biografía de líderes políticos (7 de marzo de 2002). [33].
  • GERCHUNOFF, Pablo; LLACH, Lucas (1998). «La democracia y el difícil gobierno de la economía (1983-1989)», El ciclo de la ilusión y el desencanto: un siglo de políticas económicas argentinas. Buenos Aires: Ariel. ISBN 950-9122-57-2.
  • GODIO, Julio (2000). Historia del movimiento obrero argentino (1870-2000), 2 Tomos. Buenos Aires: Corregidor. 950-05-1319-6.
  • GODIO, Julio (1999). La Alianza. Buenos Aires:Sudamericana.
  • JUSTO, Liborio (1983). Argentina y Brasil en la integración continental. Buenos Aires: CEAL. ISBN 950-25-0036-9.
  • LARRIQUETA, Daniel (1997). «400 años rumbo al Mercosur». Todo es Historia Noviembre (364).
  • LOPRESTI, Roberto P. (1998). Constitución Argentina Comentada. Buenos Aires: Unilat. ISBN 987-96049-3-8.
  • TODO-ARGENTINA.NET (s.a.). «Presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989)», Biografías. Buenos Aires: todo.argentina.net. [34] consultado 5-may-2006.


Tal vez el procer mas importante de la historia..

Y lo digo con el sentimiento de creer que fue mas importante que otros, no porque haya liberado tal o cual territorio, no porque haya luchado contra una u otra potencia extranjera, lo digo desde la concepcion de que nos enseño a que la democracia es la unica herramienta de cambio y la unica arma que sirve para la lucha contra muchos de los males de la Argentina. Hoy tengo un gran dolor en mi alma y los que me conocen saben que es, fue y sera muy profundo el afecto que me une a Alfonsin, el y la Union Civica Radical, me motivaron para mi Adopcion a la ciudadania Argentina, el me motivo a la lucha constante por la libertad y la democracia, el y el legado de los grandes pro hombres de la UCR fueron los que minaron en mi todo ese sentimiento que tengo y canalizo en la militancia. Lo importante no son los partidos, lo importante son los hombres y las enseñanzas que nos dejan, y sin duda Alfonsin dejo en todos aquellos que dia a dia siguen creyendo en la libertad, la igualdad y la democracia.

DANIEL PERI.
RADICAL

lunes, marzo 30, 2009

Nelson Rolihlahla Mandela




La Vida De Nelson Rolihlahla Mandela

Nelson Rolihlahla Mandela nació en un pueblo cercano a Umtata en el Transkei el 18 de julio de 1918. Su padre fue consejero principal del Jefe Supremo de Thembuland, quien a la muerte de Mandela padre pasó a ser tutor del joven y lo entrenó para asumir el liderazgo. Sin embargo, influido por los pleitos que se presentaban ante la corte del Jefe, el joven Mandela decidió hacerse abogado. Habiendo escuchado los relatos de los ancianos acerca del coraje de los ancestros durante las guerras de resistencia en defensa de la patria, soñaba también con contribuir a la lucha de liberación de su pueblo. Al concluir la educación primaria en una escuela local de misioneros, Nelson Mandela fue a Healdtown, escuela secundaria wesleyana de cierta reputación. Matriculó entonces en el Colegio Universitario de Fort Hare para obtener su título de Bachiller en Artes. Allí fue electo miembro del Consejo de Representantes Estudiantiles, pero fue expulsado en 1940 junto con Oliver Tambo por participar en una huelga estudiantil. Se trasladó a Johannesburgo, donde en 1941 completó sus estudios de bachillerato por correspondencia en la Unisa, y luego estudió derecho en la Universidad de Wiswatersrand. Se inició en la política durante su etapa estudiantil en Johannesburgo, incorporándose al Congreso Nacional Africano en 1942.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de jóvenes africanos, miembros del ANC, se agruparon bajo el liderazgo de Anton Lembede. Entre ellos se encontraban William Nkomo, Walter Sisulu, Oliver R. Tambo, Ashby P. Mda y Nelson Mandela. Con unos 60 miembros, todos ellos residentes en los alrededores de Witwatersrand, estos jóvenes se dieron a la formidable tarea de transformar el ANC en un movimiento de masas, que tomara sus fuerzas y su motivación de los millones de anónimos asalariados de los pueblos y campos, los campesinos en zonas rurales y los profesionales.

Su principal inquietud era que las tácticas políticas de la dirección de vieja guardia del ANC, formada en las tradiciones del constitucionalismo y las corteses peticiones presentadas al gobierno de turno, resultaban insuficientes para lograr la emancipación nacional. Lembede y sus compañeros abrazaban un nacionalismo africano sustentado en el principio de la auto-determinación. En septiembre de 1944, fundaron la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANCYL).
Con su trabajo disciplinado y sostenido esfuerzo Mandela se ganó la admiración y el respeto de sus compañeros, y fue electo Secretario de la Liga Juvenil en 1947. Con esmero, haciendo campaña en la base y empleando su vocero "Inyaniso" (Verdad), la ANCYL buscaba apoyo a sus políticas en las filas del ANC. Entre 1945 y 1947 fueron electos al Consejo Ejecutivo Nacional (NEC) tres miembros de la Liga (Anton Lembede, Ashby Mda y Oliver Tambo).

Después que el Partido Nacional ganó las elecciones blancas de 1948 sobre la base de la plataforma de apartheid, durante la conferencia anual de 1948, el ANC aprobó como su política oficial el Programa de Acción --concebido por la Liga Juvenil--, donde se abogaba por el uso de las huelgas, la desobediencia civil y la no-cooperación.
Para asegurar la instrumentación del Programa de Acción, los miembros eligieron a cargos de dirección a hombres más jóvenes. Walter Sisulu, fundador de la Liga ocupó la Secretaría General. El conservador Dr. A.B. Xuma perdió la presidencia frente al Dr. J.S. Moroka, de reputación más militante. Al año siguiente, 1950, el propio Mandela fue electo al NEC.
El Programa de Acción de la Liga Juvenil perseguía la obtención de plena ciudadanía y representación parlamentaria directa para todos los sudafricanos. En los documentos políticos, de los cuales Mandela fue importante coautor, la Liga daba especial atención a la redistribución de la tierra, los derechos sindicales, la educación y la cultura. El ANC aspiraba a la educación obligatoria y gratuita para todos los niños, y educación de masas para todos los adultos.

Cuando en 1952 el ANC lanzó su "Campaña de desafío a leyes injustas", Mandela fue electo "Voluntario en Jefe". La Campaña de Desafío fue concebida como una campaña de desobediencia civil masiva inicialmente centrada en un grupo de voluntarios que debían atraer cada vez más personas comunes hasta convertirla en un desafío masivo. En su calidad de Voluntario en Jefe, Mandela recorrió el país para organizar la resistencia a las leyes discriminatorias. Acusado y juzgado por su participación en la campaña, el tribunal no pudo más que reconocer que Mandela y sus compañeros sostenidamente aconsejaban a sus seguidores optar por acciones pacíficas y evitar todo acto de violencia.

Por su participación en la Campaña de Desafío, Mandela fue acusado entonces de contravenir la Ley de Supresión del Comunismo y sentenciado a prisión. Poco después de concluida la Campaña, también se le prohibió asistir a reuniones ni salir de Johannesburgo durante seis meses.
Durante este período de restricción, Mandela presentó sus exámenes para ser admitido a la asociación de abogados y poder ejercer la profesión. Junto con Oliver Tambo, abrió el primer bufete negro del país en Johannesburgo. Por su destacada contribución a la Campaña de Desafío, a finales de 1952 había sido electo presidente de la Liga Juvenil del ANC y el órgano regional en Transvaal. Luego pasó a ocupar el cargo de Vicepresidente del ANC en su conjunto.

Sobre su práctica como abogado, Oliver Tambo, Presidente del ANC al momento de su muerte en abril de 1993, escribió:
Para llegar a nuestros escritorios cada mañana Nelson y yo teníamos que pasar por entre las largas filas de pacientes personas que desbordaban el salón de espera hacia los corredores... En Sudáfrica, carecer de tierra puede ser un delito, y semanalmente entrevistábamos las delegaciones de campesinos que venían a contarnos cuántas generaciones de su familia habían trabajado un pequeño terreno del cual ahora los estaban desalojando. Vivir en la zona errónea puede ser un delito... Los archivos de nuestra oficina contenían miles de historias como estas, y si cuando abrimos nuestro bufete no hubiésemos sido ya enemigos del apartheid, nuestras experiencias allí hubiesen remediado eso. Habíamos ascendido a profesionales en nuestra comunidad, pero cada juicio, cada visita a las prisiones nos recordaban la humillación y el sufrimiento de nuestro pueblo.

El hecho de ser profesionales tampoco proporcionaban a Mandela y a Tambo inmunidad contra las brutales leyes del apartheid. No se ajustaban a la legislación sobre segregación de la tierra, y las autoridades exigieron que mudaran su bufete de la ciudad al fin del mundo como expresara más tarde Mandela, a muchas millas de donde los clientes podían llegar a nosotros durante horario laboral. Era como pedirnos que abandonáramos el bufete, que desistiéramos de ofrecer servicio legal a nuestro pueblo... Ningún abogado que se respete accede a eso, dijo Mandela. Y los socios decidieron desafiar la ley.

El gobierno no era el único que se empeñaba en frustrar la labor de Mandela. Esgrimiendo que había sido condenado en virtud de la Ley de Supresión del Comunismo, la Asociación de Abogados del Transvaal solicitó a la Corte Suprema excluirlo de la asociación de abogados. El Honorable Ramsbottom denegó la petición por considerar que la motivación de Mandela era ayudar a su pueblo y nada de lo que había hecho lo invalidaba para permanecer en las filas de tan honorable profesión.
En 1952 Nelson Mandela asumió la responsabilidad de preparar un plan de organización que permitiera a la dirección del movimiento mantener contacto dinámico con los miembros, sin tener que recurrir a las reuniones públicas. El objetivo era prepararse para la proscripción, creando fuertes secciones locales y regionales en las cuales pudiera recaer el poder. Se le denominó el Plan-M, por Mandela.
Durante los primeros años de la década del 50 Mandela desempeñó un importante papel en la resistencia contra los desalojos de las Zonas Oeste y contra la introducción de la Educación Bantú. También tuvo una importante participación en la divulgación de la Carta de la Libertad aprobada por el Congreso del Pueblo en 1955.

A finales de los 50, Mandela centró su atención en la lucha contra la explotación de los trabajadores, las leyes de pases, la incipiente política de los bantustanes y la segregación de las universidades abiertas. Muy temprano Mandela había llegado a la conclusión de que la política de los bantustanes era una farsa política y un absurdo económico. Predijo, con triste acierto, que sobrevendría un programa de desalojos masivos, persecuciones políticas y terror policial. Sobre la segregación de las universidades, señaló que la amistad y armonía inter-racial que se forjaba mediante la interrelación y asociación de los diversos grupos raciales en las universidades mezcladas constituían una amenaza directa para la política del apartheid y baasskap (sumisión a los amos), y que el cierre de las universidades a los negros pretendía eliminar esa amenaza.
A lo largo de toda la década del 50, Mandela fue víctima de varias formas de represión. Se le proscribió, detuvo y encarceló. Durante casi toda la segunda mitad de la década fue uno de los acusados en el gigantesco Juicio por Traición, lo cual afectó seriamente no sólo su trabajo como abogado sino también su trabajo político. Después de la Masacre de Sharpsville en 1960, el ANC fue declarado ilegal y Mandela fue encarcelado.

En 1961 El Juicio por Traición se desplomó en momentos en que Sudáfrica avanzaba hacia la adopción de una constitución republicana. Habiéndose ilegalizado el ANC, la dirección comenzaba a organizarse en la clandestinidad. Nelson Mandela surgió como la figura principal en esta nueva etapa de la lucha. En marzo de 1961, por iniciativa del ANC, 1400 delegados se reunieron en Pietermaritburg para una Conferencia de Todos los Africanos. El orador principal fue Nelson Mandela. En un impresionante discurso retó al régimen del apartheid a que convocara una convención nacional representativa de todos los sudafricanos para entre todos redactar una nueva constitución sustentada en principios democráticos. De lo contrario, advertía, obligaría a la mayoría (los negros), a celebrar la próxima inauguración de la República con una huelga general de masas. De inmediato pasó a la clandestinidad para dirigir la campaña. Aunque la respuesta al llamado fue menor de lo que Mandela esperaba, recibió considerable respaldo a lo largo y ancho del país. La reacción del gobierno fue realizar la mayor movilización militar desde la guerra, y la República nació en medio del temor y la aprehensión.

Mandela fue juzgado y condenado a cinco años de cárcel. Mientras cumplía esta sentencia, en el juicio de Rivonia se le acusó de sabotaje. Las declaraciones de Mandela ante el tribunal durante este proceso son clásicos en la historia de la resistencia contra el apartheid, y han inspirado a todos. Su histórico alegato concluye con las siguientes palabras:
He luchado contra la dominación blanca, he luchado contra la dominación negra. He venerado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la cual todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal al cual espero consagrar mi vida y lograr. Pero si fuere preciso, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir.
Mandela fue condenado a cadena perpetua y comenzó su encarcelamiento en la célebre Prisión de Robben Island, prisión de máxima seguridad ubicada en una pequeña isla a 7 Km de las costas de Ciudad del Cabo. En abril de 1984 fue trasladado a la Prisión Pollsmoor en Ciudad del Cabo, y en diciembre de 1988 fue trasladado a la Prisión Víctor Vester cerca de Paarl, de donde posteriormente fue puesto en libertad. Durante su encarcelamiento, Mandela reiteradas veces rechazó ofrecimientos de sus carceleros de reducir su sentencia a cambio de que aceptara la política de los bantustanes reconociendo la independencia de Transkei y accediendo a asentarse allí. En la década del 80 Mandela rechazó nuevamente un ofrecimiento de libertad a cambio de renunciar a la violencia. Su respuesta: "Los prisioneros no pueden asumir contratos. Sólo pueden negociar los hombres libres."
El 11 de febrero de 1990 Mandela fue puesto en libertad, y se entregó por entero a luchar por alcanzar los objetivos que se habían propuesto él y sus compañeros casi cuatro décadas antes. En 1991, durante la primera conferencia nacional del ANC celebrada en Sudáfrica después de décadas de proscripción, Nelson Mandela fue electo Presidente del ANC, mientras que su compañero y amigo de toda la vida, Oliver Tambo, fue electo Presidente Nacional de la organización.

Nelson Mandela nunca ha flaqueado en su consagración a la democracia, la igualdad y la instrucción. Pese a terribles provocaciones, nunca ha respondido con racismo a los actos de racismo. Su vida ha sido ejemplo, para Sudáfrica y para el mundo; Para todos los oprimidos y desposeídos, para todos los que se oponen a la opresión y la desposesión.
Por una vida que simboliza el triunfo del espíritu humano por sobre la inhumanidad de unos hombres hacia otros, Nelson Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz en nombre de todos los sudafricanos que tanto sufrieron y sacrificaron por lograr la paz en nuestra tierra.








otra mas....

os melhores momentos da Praia da Ilha do farol - Arraial do Cabo por Valesca's photos.

otra mas para alimentar la envidia....

Praia da Ilha do Farol por Wesley Ferreira Oliveira.



Algo de mis vacaciones

ilha do farol por arraial do cabo é show!.

Como siempre, que se puede decir de benedetti?

Test

Hoy me hicieron un test/ el decisivo
tengo alergia a la nuez al humo al polvo
a la estremecedora belleza de la iguana
y al concierto de piano de rachmáninof
a las bruscas galernas de noviembre
y al importuno celo de los oportunistas
a la oculta violencia de los conciliadores
al papamóvil y a las pompas fúnebres

hoy me hicieron el test/ todo está claro
tengo alergia a la soja al ácaro y al moho
a risas y sonrisas de hienas y giocondas
a la mano que esconde napoleón bonaparte
a la otan el usis el kgb y la cia
y al inútil paraguas contra el viento
al débil sindicato de los zánganos
y al matriarcado de la abeja reina

hoy me hicieron el tes/ al fin me entero
tengo alergia al coñac/ al tomate/ al tanino
a los monos en jaulas/ al doblaje en el cine
a la picana eléctrica/ a la hora del ángelus
y hasta a los presidentes con pulcro bisoñé
al opus dei y a los posmodernistas
a los gaudeamus y a las cuchipandas
y/ no faltaba más/ a los tests sobre alergias.

miércoles, marzo 25, 2009

“El que se va es un gorila”

“El mote de piquetero nos lo puso la prensa del sistema, la misma que llama asambleístas a los de Gualeguaychú”, aclara.

Con su estilo polémico y directo, habla del momento político, del gobierno y de la oposición, de los grandes medios y asegura que lo que está en juego es el modelo

Por Diego Long
dlong@miradasalsur.com

Al maestro –y profesor, y piquetero, y dirigente, y villero, y negro, y cristiano, y funcionario, y unos pares de etcéteras más– Luis D'Elía lo pintó Carpani. Cabezón, panzón, bocón, con las ojeras tan ajadas como los bolsillos de sus jeans, y siempre con esa impronta de puño cerrado y un inevitable halo de masas populares que lo acompañan. Aunque ande solo.

De su infancia de monaguillo a sus más de 50, ya líder de la FTV y de la flamante Central de Movimientos Populares (CMP), la historia política de D’Elía es bastante más rica e interesante que la toma de una comisaría, el corte de una alambrada y una trompada sin ganas a un provocador, que resultó ser artista exclusivo de cierto régimen cuya adoración comparte con Cecilia Pando, también presente la noche de la piña justiciera.

En esos días, la televisión opositora intentó confeccionar con D’Elía la imagen de un doble icono, de lo otro y del kirchnerismo a la vez. Sintetizando, el kirchnerismo como lo otro. En eso estaban cuando en uno de sus programas, este personaje de Carpani tomó vida, ubicó la mayoría de los puntos sobre las íes, se reveló más ilustrado de lo que los popes informativos esperaban y puso el acento en el aspecto político mismo de ser considerado otro. Recién después se reivindicó como tal.

De todos sus razgos, exagerados y no, el de la reivindicación es quizás el más valioso.

Es que toda su trayectoria, de formación y de acción, intelectual y política, mantiene ese hilo conductor. De los democristianos a los Curas del Tercer Mundo y la Teología de la Liberación, la consonancia con los Sin Tierra, las Comunidades Eclesiales de Base, luego los Piqueteros, y el kirchnerismo, por qué no.

Lo cierto es que con D’Elía se puede hablar de todo, conoce a intelectuales desde Ivo Lorscheiter, don Pedro Casaldáliga, Helder Cámara, el Padre Gutiérrez (Gustavo Gutiérrez Merino), los hermanos Boff. Hernández Arregui, Jauretche, Ugarte. Vivió en casa de Pérez Esquivel y para en su casa una de las mayores intelectuales antiglobalización, Naomi Klein.

Es entonces una picardía mantenerle el disfraz de matón que le supieron inventar y no escuchar lo que un personaje de Carpani tiene para decir.

–¿Cuál es el mapa histórico de pensamiento con que se identifica D’Elía?

–(Responde rápido) Belgrano, Moreno, Castelli, San Martín, Dorrego… Alberdi, Echeverría (ríe)… los radicales del parque, yo los reivindico, Yrigoyen, Perón, Evita, Kirchner, Cristina… me parece que esa es la línea histórica… a Rosas me lo comí.

–¿En ese orden, Belgrano primero?

–No, San Martín, el jefe de los federales. Y Belgrano, un ejemplo. Un tipo que vio claras una serie de cosas. La campaña del norte está llena de heroísmo. Los éxodos jujeños, que yo había cometido la tontería de pensar que era uno y fueron 60. Yo pensaba, éstos tipos eran capaces de quemar todo lo suyo en favor de la Patria, para que la patria viva y hoy es al revés, tenemos los tipos que queman la Patria para salvar lo propio.

–¿Qué reivindica de Rosas?

–Bueno, un tipo que en 19 años de gobierno tuvo once invasiones extranjeras, es un tipo que supo manejar con puño de hierro la unidad nacional contra los enemigos de adentro y de afuera. Y un tipo que tuvo un criterio federal. Y que participó de una discusión similar a la que tenemos ahora. Urquiza es una especie de De Angelis de aquella época, que quería a la aduana en Entre Ríos. Por cuestiones de fortuna personal y por cuestiones políticas mezquinas. Hoy la discusión vuelve a ser la misma. Cuando De Angeli dice que si Gualeguaychú produce ganancias por 100 millones de dólares, los 100 millones tienen que volver a Gualeguaychú, lo que está planteando es el país unitario, secesionista, es la negación del país federal. Y es llamativo cómo terminó Urquiza, muerto a manos del caudillo paranaense López Jordán. El palacio San José, durante leguas, tenía un mangrullo a cada kilómetro, y ningún soldado federal lo vio pasar a López Jordán cuando iba a matar a Urquiza; conclusión: el pueblo se cobra caro la traición.

–¿Por qué el rechazo al nombre de piquetero?

–El mote de piquetero nos lo puso la prensa del sistema, la misma que llama asambleístas a los de Gualeguaychú. Como si le llamaran a un dirigente sindical, dirigente huelguero. Es un reduccionismo. Es querer presentar en el imaginario colectivo a los movimientos sociales sólo ligados a la protesta. Por ejemplo, quién sabe que mi organización le enseñó a leer y escribir a 20 mil argentinos. Nadie. O que construimos 4 mil viviendas. O que hicimos trescientos kilómetros de vereda. O que le dimos agua a trescientas mil personas en el conurbano. Eso no lo sabe nadie. Son las notas que Magdalena Ruiz Guiñazú nunca va a hacer. Ni Víctor Hugo Morales.

–¿Porqué le parece que en el mundo, los movimientos sociales argentinos son apreciados y
estudiados y aquí, despreciados?

–Porque a este país todavía no llegó la discusión sobre los ‘90, todavía estamos discutiendo los ‘70. Espero que alguna vez podamos discutir los ‘90 y de qué vereda estuvimos cada uno.

–¿Por qué apuesta por este gobierno?

–Bueno, yo creo que los Kirchner han hecho cosas de un gran coraje político, e inclusive, muy superior a lo que le daba su correlación de fuerzas. No hay que olvidarse de que Kirchner no pudo ir al ballotage, los primeros dos años los vivió con el 22 % de los votos, y el consenso lo fue construyendo haciéndose cargo del desastre en que los neoliberales habían dejado a la patria. Y creo que hizo cosas extraordinarias. Algunas me llenaron de emoción. Para mí fue un orgullo haber rechazado el Alca en Mar del Plata. O que él haya sido el vocero, cara a cara con Bush, en la Cumbre. Porque, Chávez habló en el estadio, estaba con nosotros, y está muy bien, pero otra cosa es el debate cara a cara, hacerse cargo de decirle que no a míster Bush. O, por ejemplo, el tema Esma, o las medidas que se fueron tomando con las multilaterales de crédito, con una gran dignidad y coraje, y después los resultados concretos: 3,5 millones de puestos de trabajo, 1,5 millones de nuevos jubilados, el haber arrancado a los banqueros las Afjp, o ahora que estén mandando la Ley de Radiodifusión a la Cámara… realmente es de una gran valentía, hay tres o cuatro cosas que son revolucionarias.

–Parece una exageración, cuando se ve a ciertos personajes…

–Sí, pero el que conduce la máquina es Kirchner. Si el que conduce la máquina va en la dirección correcta… Y yo creo que lo que enardece al establishment es que ellos quisieron cambiar el rumbo de la vía varias veces y no pueden. Por otro lado, Kirchner no puede regalarle el aparato del pejota a Macri o a Duhalde. Tiene que conducirlo él. Ahora es un aparato sin alma, lleno de contradicciones, de impurezas, que hoy tiene la magnífica oportunidad de dejar de ser un aparato conservador y decadente, y volver al peronismo, la esencia de las banderas nacionales y populares.

–¿Este fue el argumento frente a las agrupaciones que abandonaron el kirchnerismo?

–El que se va, se va desde una perspectiva gorila. Porque no entender que Kirchner tiene que conducir el partido es hasta casi una tontería política.

–¿Qué evaluación hace de su pelea con Clarín?

–Bueno, a partir de ahí fui brutalmente censurado en todo el grupo. Y por algunos amanuenses. Ahora, el grupo habla de mí, dice cosas de mí, hasta montaron una publicidad en TN conmigo. La disyuntiva de hierro es Kirchner o Clarín.

–¿Tan así?

–Bueno, Magnetto dice, a quien lo quiera escuchar, que él es el presidente en la sombras de la Argentina, desde el '83 a la fecha.

–¿Por qué cree que le achacan todo el tiempo aquella toma de la comisaría de La Boca y nadie se propuso mencionar la real trama del asesinato que la originó?

–Es así. Fijate que nosotros habíamos denunciado que lo iban a matar al oso. Yo hablé con (el ex ministro Gustavo) Béliz, había ido a hablar con Parrilli, se abrió un sumario interno de la Policía Federal cuya investigación terminó 15 días antes de que lo asesinaran a Martín. Imaginate cómo nos sentiríamos el día que al hombre lo mataron, finalmente. Un sicario de la cana lo había matado de siete balazos, que después fue condenado a 18 años de prisión. Por ese hecho a mi me demonizaron. Pero fijate, De Angeli puede tomar bancos, la casta de él, la casta blanca y gringa del núcleo sojero, puede tomar bancos, puede parar camioneros a punta de escopeta que no hay ningún problema. En cambio, nosotros los gauchos brutos no podemos ir a reclamar por un compañero asesinado.

–Cómo hubiesen reaccionado los del discurso de la pena de muerte...

–Claro, “al comisario Greco habría que fusilarlo”, por ejemplo. (Cayetano Greco era el comisario de la 24º cuando mataron al oso, Martín Cisneros).

–Volvió el discurso de la mano dura.

–La inseguridad y la droga tiene que ver con que un millón y medio de pibes se quedaron en la esquina, sin trabajo y sin estudios. Esos tarados que quieren cárceles o represión, saben que un ser humano entra a una cárcel y sale peor de lo que entró. Eso no le sirve a la sociedad. Y, además, las sociedades más seguras del mundo, las del norte de Europa, Canadá… son seguras porque son justas. En nuestra sociedad, cuando era justa, cuando éramos felices, no pasaba esto.

–¿Qué le parece esta Corte Suprema?

–Yo creo que, hoy, cuando hay debate con (Carmen) Argibay, por ejemplo, algunos se olvidan que esta Corte es otro de los grandes logros del kirchnerismo. Una Corte con un alto grado de calificación técnica y de conocimiento profesional y político. Y absolutamente proba e independiente. Eso es un logro del kirchnerismo.

–Durante un tiempo se la acusó de adicta…

–No parece, a la luz de los debates públicos. Creo que es una Corte que si se lo propusiera podría trascender los tiempo, inclusive los del kirchnerismo. Absolutamente idónea, proba e independiente

–¿Confía en Obama?

–Yo no puedo ser gorila mundial, el mundo está muy expectante. Él prometió sacar el ejército de Irak, negociar con Irán, negociar con Chávez, levantarle el bloqueo a Cuba, terminar con Guantánamo… por eso se está formando esta esperanza, esperemos que lo cumplan. De todos modos no sé qué fortaleza puede tener un presidente al que las bolsas de EE.UU. le bajan 25 puntos en los primeros días del gobierno. El otro día estuve en una reunión en Bolivia, con dirigentes de todo el continente, y la duda de muchos es: si no se estará preparando el consenso de Washington II, que el salvataje de los bancos de ellos lo terminemos pagando en el tercer mundo. Y hay otra cosa que me llamó mucho la atención. El otro día leí una nota de Naomi Klein que me pareció muy inteligente. Ella dijo que el mundo se parece a la Argentina del 2001. Entonces el mundo tendría que preguntarle a los argentinos, como le está preguntando, cómo mierda salimos de la crisis. Acá le podemos contar.

miércoles, marzo 18, 2009

Alemania: Presidente Chávez y maestro Abreu galardonados con el Premio Planeta Azul

Por: Prensa Web YVKE/ Minci, Vive
Fecha de publicación: 17/03/09

El presidente Chávez y el maestro José Antonio Abreu.
Credito: Archivo
17 de marzo 2009. - El pasado 14 de marzo de 2008, la fundación alemana Ethecon (Ética y Economía) realizó la entrega del premio “Planeta Azul” al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y al fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Maestro José Antonio Abreu, en reconocimiento a los esfuerzos conjuntos ejecutados por el Estado Venezolano para rescatar, a través de la música y del canto, el espíritu sensible y creativo de la Revolución Bolivariana.

La selección de los galardonados se llevo a cabo mediante una encuesta abierta internacionalmente, promovida por dicha fundación, dando como resultado la elección del presidente Hugo Chávez y del Maestro José Antonio Abreu, como una muestra de luchadores incansables en pro del desarrollo sustentable y armónico que haga posible la vida en el planeta Tierra.

Durante la ceremonia de premiación la fundación también otorgó un “premio negativo”, el premio “Planeta Negro”, condenando así a la empresa estadounidense de mercenarios “Blackwater”, que hace pocas semanas cambió su nombre a “XE” y que es responsable de muchos crímenes cometidos en el marco de las ocupaciones de países como Iraq o Afganistán.

Durante el acto presidido por el profesor Jürgen Rochlitz, se destacó la loable labor del maestro Abreu al fundar, en el año 1975, la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, génesis del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

Asimismo, el evento aplaudió la iniciativa del Jefe de Estado venezolano, quien avaló y reconoció los esfuerzos del Maestro Abreu asumiendo el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles como una política de Estado, además de crear la Misión Música como parte de una política publica y social, que actualmente cuenta con un presupuesto de más de 30 millones de dólares.

La Embajadora de Venezuela en la República Federal de Alemania, Dra. Blancanieve Portocarrero, recibió simbólicamente la estatuilla, al tiempo que explicó que con el Sistema de las Orquestas Juveniles e Infantiles se puso fin al elitismo de la cultura musical y se abrió nuevas perspectivas para miles de niños, niñas y adolescentes.

La fundación “Ethecon”, con sede en Berlín, se fundó en el año 2004 como institución independiente sin fines de lucro y está estrechamente ligada a los movimientos progresistas, ecologistas y luchadores por la defensa de los derechos humanos en todo el mundo.

De regreso.....

Bueno despues de un breve receso vacacional, he vuelto casi descansado y pidiendo disculpas por no haber puesto nada durante tantos dias. Les mando un abrazo a todos.

El desafio de America latina

La Jornada

Hace más de un milenio, mucho antes de la conquista europea, una civilización perdida floreció en un área que conocemos ahora como Bolivia.

Los arqueólogos están descubriendo que Bolivia tenía una sociedad muy sofisticada y compleja, o, para usar sus palabras, uno de los medios ambientes artificiales más grandes, extraños y ecológicamente más ricos del planeta... sus poblaciones y ciudades eran grandes y formales, y eso creó un panorama que era una de las obras de arte más grandes de la humanidad.
Ahora Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.
Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido un impacto significativo en países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.
Entre ellas figuran el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, en Caracas, Venezuela; y el Alba, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer si su promesa inicial puede concretarse.
El Alba suele ser descrito como una alternativa al Tratado de Libre Comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos, pero los términos son engañosos. Debe ser entendido como un desarrollo independiente, no como una alternativa. Y además, los llamadosacuerdos de libre comercio tienen sólo una limitada relación con el comercio libre, o inclusive con el comercio en cualquier sentido serio del término.
Y ciertamente no son acuerdos, al menos si las personas forman parte de sus países. Un término más preciso sería acuerdos para defender los derechos de los inversionistas, diseñados por corporaciones multinacionales y bancos y estados poderosos para satisfacer sus intereses, establecidos en buena parte en secreto, sin la participación del público, o sin que tengan conciencia de lo que está ocurriendo.
Otra prometedora organización regional es Unasur, la Unión de Naciones de América del Sur. Modelada en base a la Unión Europea, Unasur se propone establecer un Parlamento sudamericano en Cochabamba, Bolivia. Se trata de un sitio adecuado. En 2000, el pueblo de Cochabamba inició una valiente y exitosa lucha contra la privatización del agua. Eso despertó la solidaridad internacional, pues demostró lo que puede conseguirse a través de un activismo comprometido.
La dinámica del Cono Sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista cuya intención es usar los ricos recursos de Venezuela para beneficio del pueblo venezolano en lugar de entregarlos para la riqueza y el privilegio de aquellos en su país y el exterior. También tiene el propósito de promover la integración regional que se necesita de manera desesperada como prerequisito de la independencia, para la democracia, y para un desarrollo positivo.
Chávez no está solo en esos objetivos. Bolivia, el país más pobre del continente, es tal vez el ejemplo más dramático. Bolivia ha trazado un importante sendero para la verdadera democratizació n del hemisferio. En 2005, la mayoría indígena, la población que ha sufrido más represiones en el hemisferio, ingresó en la arena política y eligió a uno de sus propias filas, Evo Morales, para impulsar programas que derivaban de organizaciones populares.
La elección fue solamente una etapa en las luchas en curso. Los tópicos eran bien conocidos y graves: el control de los recursos, los derechos culturales y la justicia en una compleja sociedad multiétnica, y la gran brecha económica y social entre la gran mayoría y la elite acaudalada, los gobernantes tradicionales.
En consecuencia, Bolivia es también ahora el escenario de la confrontación más peligrosa entre la democracia popular y las privilegiadas elites europeizadas que resienten la pérdida de sus privilegios políticos y se oponen por lo tanto a la democracia y a la justicia social, a veces de manera violenta. De manera rutinaria, disfrutan del firme respaldo de Estados Unidos.
En septiembre pasado, durante una reunión de emergencia de Unasur en Santiago, Chile, líderes sudamericanos declararon su firme y pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría, aludiendo a su victoria en el reciente referéndum.
Morales agradeció a Unasur, señalando que por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas, sin la presencia de Estados Unidos.
Estados Unidos ha dominado desde hace mucho la economía de Bolivia, especialmente mediante el procesamiento de sus exportaciones de estaño.
Como el experto en asuntos internacionales Stephen Zunes señala, a comienzos de la década de los años 50, en un momento crítico de los esfuerzos de la nación para convertirse en autosuficiente, el gobierno de Estados Unidos obligó a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su propio desarrollo, sino para compensar a ex dueños de minas y repagar su deuda externa.
La política económica que se impuso a Bolivia en esa época fue precursora de los programas de ajuste estructural implementados en el continente 30 años más tarde, bajo los términos del neoliberalConsenso de Washington, que ha tenido por lo general efectos desastrosos.
Ahora, las víctimas del fundamentalismo del mercado neoliberal incluyen también a países ricos, donde la maldición de la liberalizació n financiera ha traído la peor crisis financiera desde la gran depresión.
Las modalidades tradicionales del control imperial –violencia y guerra económica– se han aflojado. América Latina tiene opciones reales. Washington entiende muy bien que esas opciones amenazan no sólo su dominación en el hemisferio, sino también su dominación global. El control de América Latina ha sido el objetivo de la política exterior de Estados Unidos desde los primeros días de la república.
Si Estados Unidos no puede controlar América Latina, no puede esperar concretar un orden exitoso en otras partes del mundo, concluyó en 1971 el Consejo Nacional de Seguridad en la época de Richard Nixon. También consideraba de importancia primordial destruir la democracia chilena, algo que hizo.
Expertos de la corriente tradicional reconocen que Washington sólo ha respaldado la democracia cuando contribuía a sus intereses económicos y estratégicos. Esa política ha continuado sin cambios, hasta el presente.
Esas preocupaciones antidemocráticas son la forma racional de la teoría del dominó, en ocasiones calificada, de manera precisa, comola amenaza del buen ejemplo. Por tales razones, inclusive la menor desviación de la más estricta obediencia es considerada una amenaza existencial que es respondida de manera dura. Eso va desde la organización del campesinado en remotas comunidades del norte de Laos, hasta la creación de cooperativas de pescadores en Granada.
En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones. Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro. Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones. China se ha convertido en un socio cada vez más importante en los asuntos hemisféricos. Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.
América Latina es famosa por la extrema concentración de riqueza y de poder, y por la falta de responsabilidad de las elites privilegiadas con respecto al bienestar de sus países.
América Latina tiene grandes problemas, pero hay también desarrollos prometedores que podrían anunciar una época de verdadera globalización. Se trata de una integración internacional en favor de los intereses de pueblo, no de inversionistas y de otras concentraciones del poder.

(Los ensayos de Noam Chomsky sobre lingüística y política acaban de ser recolectados en The Essential Chomsky, editados por Anthony Arnove y publicados por The New Press. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts de Cambridge).